viernes, 3 de diciembre de 2010

La casona familiar

Tendría aproximadamente 16 años cuando me ocurrió algo que marcaría mi vida: era época de vacaciones de verano y mi madre me llevo a San Pedro, a la casa de mis abuelos. A mi realmente me gustaba estar allá.

En la casa de mis abuelos, solo vivía ellos y mi tía, que era la menor de toda la familia, y entonces tendría 22 años. Para ese momento yo ya había descubierto lo que era masturbarme, pero nunca lo había hecho de la manera en que lo descubrí allá.
Un día que me duchaba, vi en el baño los pantys de mi tía y los agarre y los palpé, eran lo mas divino que yo alguna vez hubiese sentido. Me volvían loco y de una mi pija se paro, así me masturbe y continué haciéndolo a cada rato, hasta cuatro veces al día.
Ese fin de semana mis abuelos se fueron de viaje a Campana por asuntos de negocios y dejaron a mi tía que se encargara de su nieto favorito. A la tarde me fui al baño y nuevamente agarre las pantys y ese día decidí colocármelas y comencé a realizar la misma faena diaria, era tanta la emoción que no coloque el seguro de la puerta, cuando esta se abrió de par en par y era mi tía, que me miraba como con cara de furia y me dijo:
− ¿Con que mi sobrinito no sabe aun si ser hombre o mujer? Y de paso me deja los calzones llenos de leche… ¡Asqueroso de mierda!
La verdad no había pensado en esto. No los lavaba para que no sospecharan nada, y ahora me daba cuenta que mi tía lo hacia a propósito de dejarlos ahí.
Yo solo le dije:
− Tía por favor no me castigues, prometo no volverlo hacer.

Ella respondió:
− Esto no puede quedar así, yo te voy a ayudar a descubrir que queres ser en tu vida. Y me dio varios cinturonazos en el culo. Yo le dije llorando:
− Tía no lo voy a hacer más.

Por mi mente pasaron muchas cosas y el miedo me invadió de pensar cuando le contaran a mi abuelo. Luego de la cena, me dijo:
− Hoy vas a dormir en mi habitación para que nos acompañemos.

Cuando llego el momento de irnos a dormir me dijo:
− Mirá Guille debería castigarte mas, pero a los niños como vos lo que hay que hacer es ayudarlos a encontrar su propia identidad o a vivir de ambas, así que vamos a descubrir si tenés tu lado femenino. Y vas a empezar colocándote estas bombachitas − Me las puse y no fuimos a dormir.

Al otro día al irme a duchar, me dio una afeitadora y me dijo:
− Depílate todo completamente − y obedecí en todo, quede completamente sin un vello en mi cuerpo, al salir del baño se acerco a mi oído y me dijo:
− Vas a ser una buena chica. Te voy a vestir y maquillar como se debe.

− Mientras voy afuera un momento, revisá mi placard y ponete algo que te guste.

La verdad es que mi tía tenia ropa muy excitante y no sabia que elegir, al volver ella me dijo:
− Como no te decidís lo voy a hacer yo.

Tomo unas bombachitas estilo hilo dental y me las empezó a colocar y sentí hasta que se internaron en la raja de mi culito, luego me coloco un Soutine, le agregó relleno y unos aros con clips en mis orejas y un collar y me decía:
− Estas hermosa… Tenes un culito que todo hombre desearía.

Así continuo y me coloco una minifalda y una blusa que hacia resaltar mis pechos rellenados. Tomo un lápiz labial de un rojo intenso y me pinto la boca, solo de sentirlo, mi pito se puso erecto y se me salio de la bombacha, entonces dijo:
− ¡Ya sabés para que sirve una pija!

Por ultimo me pinto las uñas, y me hizo mirar ante un espejo. Me mire y realmente me gustaba, era toda una mujer, toda una bebecita, así me decía ella. Realmente yo tenía buen cuerpo para minita, casi su misma talla y mi culito era respingon, cuando termine de mirarme me dijo:
− Hoy vas a conocer lo que una mujer siente al ser seducida por un hombre.

Nos dirigimos al living en donde me enseño los modales de una señorita y las maneras de caminar, realmente me sentía feliz de ser una mujercita al igual que mi tía, y ella dijo:
− Ahora si vamos a ser muy buenas amigas.

Realmente en como me habían vestido, me veía espectacular, incluso creo que mejor que mi tía. Tenia una pollera muy corta, que hacia resaltar mis piernas y mi culo se me acentuaba mas. Se acerco y me abrazo y me dijo al oído:
− Voy hacerte el amor y quiero hacerte mujer por primera vez y a partir de ahora serás mi putita.

Me abrió la blusa y levanto el corpiño y comenzó a mamarme las tetillas, estas se colocaron en punta al sentir su lengua recorriéndolas, me sentía toda una mujer, así continuó y metió su mano por debajo de mi pollerita y acaricio mi culo. Mi verga estaba a millón y mi tía dijo:
− De tu pija nos vamos a olvidar, así que bajá la erección y espero que sigas todo como te lo estoy enseñando, porque de lo contrario te castigare de nuevo. Entonces me agarro y me coloco en cuatro patas y golpeo mis nalgas con fuerza y cuando vio que se me salían las lagrimas, me dio un beso en las nalgas y las abrió y sentí por primera vez un placer extraordinario al sentir su lengua caliente dentro de mi huequito (Quiero aclararles que era virgen por ambas partes), luego me penetro mi culito con un dedo y me lo masturbaba, pero no sabia porque yo le decía:
− Tía métemelo mas − simplemente sentía decirlo, pero si a ella le encantaba que lo dijese y decía:
− Al fin tu lado femenino saldrá a relucir y acostúmbrate porque pronto vas a saber lo que es recibir una pija en tu culo.

Luego me senté y ella comenzó a desvestirse y a enseñarme todo lo que una mujer hacia a cada momento de su vida, se acostó en la alfombra y me dijo:
− Nenita, chupa mi concha − y comencé a lamérsela y metía y sacaba mi lengua como loco, entonces me dijo:
− Así no se hace, con mas delicadeza, que las mujeres somos así

Y continuo diciéndome como debería masturbarla, hasta que llego a su orgasmo final y pude saborear sus flujos vaginales.
Ya estando mi tía tranquilia, me dijo:
− Ahora vas a relajarte, para lo que viene, así que mastúrbate por mi y chorréame tu semen encima de mi concha, al oír estas palabras mi mente se nublaba de excitación y empecé a pajearme como loco, al fin era real mi masturbación, hasta que derrame toda mi mazamorra encima de ella y me dijo:
− Ahora putita, límpiame con tu boca y comete la leche − así lo hice y me gustaba.

En mi poco saber de la sexualidad, me dije: “ya mi tía quedo feliz y no me acusara con mi abuelo, pero no fue así, me llevo hasta la habitación y me acostó en la cama boca abajo y comenzó a besarme el cuello y continuo bajando sobre mi columna vertebral y descanso sobre mi culo con un suave pasar de su, esto me ponía la piel
de gallina y mi tía decía:
− Vas a ser toda una mujercita.
Luego abrió mis nalguitas y se enamoro de mi huequito, sentía su pasión casi desenfrenada al sacar y meter su lengua al principio suavemente y luego con mucha rapidez, para mi era un gozo increíble y solo decia:
− Gracias tía.

Sin que la viera, se dirigió a su placard y saco un consolador y se lo agarro a su cuerpo con unas correas y me dijo:
− Date vuelta, llego el momento de hacerte mujer.

Ohh que sorpresa : llevaba un pene artificial color carne y mas o menos de unos 18 cms por 5 de ancho, nunca había visto una cosa como esta y me asuste, mi tía noto mi nerviosismo y me dijo:
− Tranquilízate, y chupame esta verga.

Efectivamente se lo lamí de arriba abajo y trate de meterlo todo en mi boca y ella me lo empujaba tan fuerte, que me daban ganas de arrojar. Así me tuvo varios minutos y podía ver su cara en algunos momentos y era cara de poder, mi tía sentía que ella era la que mandaba y así era.

Luego me hizo colocarme en cuatro patas y me sentía como una perrita que espera ser penetrada, entonces dijo:
− Llego el momento del cambio de niño boludo a mujer.

Me beso el agujerito suavemente y me metió un dedo dentro de el y así poco a poco hasta meter los cuatro dedos y dilatármelo completamente, y me pregunto:
− ¿Te gusta esta sensación?
Ante lo cual respondí:
− Si tía, me encanta, quiero ser una mujer, igual que vos… ¿si? ¡dale!

Al instante sentí que un liquido como un aceite se deslizaba por entre la raja de mi culito y ella se apoyo sobre mi y me acerco su pene y lo coloco sobre mi huequito, empujo un poco y sentí dolor, trate de sacarlo, entonces me golpeo las nalgas fuertemente y me dijo:
− La primera vez duele un poco.

No había acabado de pronunciar la frase completa, cuando me tomo con fuerza por la cintura y me lo metió todo de una, fue un dolor inmenso, que me hizo gritar y llorar y quería despegarme, pero era imposible, mi tía me dominaba en fuerza y aun con mis gritos, ella continuaba dándome embates bruscos y no se detenía, al rato como por arte de magia, el dolor fue disminuyendo y empecé a sentir alivio y una nueva sensación de placer sentía en mi culito, mi tía bajo su intensidad de penetración , pero así y todo no me lo sacaba, entonces dijo:
− Ya sos toda una mujercita, ya te desvirgué.

Volvió de nuevo a penetrarme, aunque aun me dolía, pero esta vez era menos doloroso, y me dijo:
− Vas a sentir un orgasmo, al igual que todas nosotras.

Comenzó a bombear mi culito rápidamente, era tanta me excitación, que sentí que me venia en leche y ella lo noto, entonces me saco el consolador y con sus manos atajo toda la mazamorra que salía de mi pene y se lo restregó a su consolador y dijo:
− Hagamos de cuenta, que yo estoy eyaculando dentro de tu culito − y volvió a penetrarme.
− Esto es un orgasmo femenino, ya sos toda una mujercita.

Era tanta la pasión que sentía en mi culo y mas por el hecho de sentirme mujer, que nuevamente me derrame, esto fue algo espectacular, entonces ella me lo saco e hizo que recogiera el semen con mi boca y me dio un beso, que nunca voy a olvidar.

Me abrazo y me sentía como una bebita protegida entre sus brazos. Durante todo el día me tuvo vestida de nenita. A partir de entonces nunca me perdí un verano en San Pedro. Desde hace unos doce años mi tía me sigue rompiendo el culo y me hace sentir una mujer en la vieja casa de mis abuelos.

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