Lo narrado en la siguiente consulta tuvo lugar el día 1dos de Septiembre del dos009, o lo que es lo mismo cuatro días después del vigésimo tercer cumpleaños de mi novia, Paula. Lo importante de la fecha fue la decisión de mi novia y mía de celebrar su cumpleaños con algunas de sus amigas y mis amigos en mi nuevo departamento, el cual tenía a medio amueblar y en el que aun no vivía.
Era sábado, y habíamos quedado todos para cenar unas pizzas a eso de las diez de la noche. Paula y yo teníamos que ir algo antes a organizar todo, pero yo me tenía que ir a un partido de básquet durante dos horas, de 1ocho a dos0 más exactamente.
María era la mejor amiga de Paula. Como acababa de terminar sus exámenes de la universidad, se ofreció a venir con Paula y conmigo a eso de las cinco para desconectarse un poco de su último examen y para ayudarla a preparar todo.
Bueno, a las cuatro salí de casa de mis viejos (donde vivía) para pasarla a buscar a Paula por su casa. Bajó vestida con un vaquero y una remera gris, nada especial. Una vez entro en el coche, me comento lo de María, que teníamos que pasar a buscarla ahora que iba a venir a ayudarnos y así además le hacía compañía mientras yo me iba a jugar al partido de básquet. Entonces, pasamos a buscar a María por su casa, y después fuimos camino al departamento. Las dos llevaban la ropa y demás para arreglarse en un bolso, y después de la "inauguración" irnos por ahí a tomar algo.
Llegamos al departamento a eso de las cinco menos diez. Entramos por el garaje, que estaba pegado a la puerta del ascensor y también dentro de mi estacionamiento estaba la puerta de mi baulera. Ni bien bajó del coche, María me pregunto qué puerta era esa dentro de la cochera. La abrí, encendí la luz y le enseñe el la baulera. Era grande para ser un simple baulera y olía a nafta porque ahí tenía dos motos, la scooter de Paula y otra de cross mía. Y también me di cuenta de que el asiento de la scooter tenia las marcas de las manos de Paula… Era evidente porque tenía esas marcas allí… Intente disuadir a María de que no entrara diciendo que el olor a nafta era horrible. Entro, y supongo que vio las marcas. Qué vergüenza…
−A mi no sé porque, me encanta este olor… Me recuerda a… Bueno, no se… − me respondió María.
Seguí enseñándole la casa. La verdad me pareció que le gustó mucho. O eso dijo. Le enseñe mi habitación, con la nueva cama de dosxdos metros, el salón que estaba vacío completamente y la terraza donde más tarde cenaríamos todos…
Estuvimos los tres en la cocina preparando la cena y esas cosas. Yo a las seis menos cuarto me fui del departamento, ya que tenía que estar trabajando a las 6 en punto.
Paula y María siguieron preparando la cena. En un momento dado, María le pregunto a Paula que si podía ir al baño. Paula le dijo que sí, pero que fuese al de "nuestra" habitación, que estaba más limpio y equipado que el otro. Así lo hizo. Paula estaba limpiando ya la cocina cuando María apareció por la puerta con un consolador con forma de pija y uno de bolas anales. Paula se quedó dura…
-¿De dónde sacaste eso? – Pregunto Paula…
-Mirando que tenían en la habitación… - Dijo María sonriendo.
-Pero que chusma sos – Dijo Paula aun con la cara de susto
-Tranqui Pau, ya sabes que yo también tengo cosas pero como vos nunca contas nada…- Dijo mirando los juguetes que llevaba en las manos.
Paula me había contado que a María le emocionaban todo este tipo de cosas. Era una brillante estudiante y tenía pinta de mosquita muerta. Era correcta y educada. Pero creo que le gustaban mucho los juguetes, disfraces, etc.… Y como no podía ser de otra forma, le encantaba contárselo a Paula. A Paula no le desagradaban esas cosas, pero tampoco era una fanática y mucho menos de contárselo a nadie…
- Dejá eso donde estaba y vamos a cambiarnos, que es tarde… ¡Asquerosa! - le dijo Paula muerta de risa mientras salía de la cocina hacia la habitación. Paula se sentó en la cama y empezó a desnudarse, María la miraba y le dijo:
-¿Para qué es esto? – Dijo María mirando el consolador de bolas anales.
-No puedo creer que con lo reventada que sos no lo sepas María – Le contesto Paula devolviéndole la sonrisa de hace un rato.
-Si, lo se. Me he expresado mal. ¿Qué tal es? ¿Te gusta?- Pregunto María.
Paula ya estaba completamente desnuda y se puso de pie. María se había sentado a su lado y dejado los dos consoladores.
-Bueno… Lo compro Luis, para antes de darme por el culito y que no me duela. Pero no me gusta demasiado la verdad. Si tan interesada estas, te lo regalo.- Dijo Paula mientras se metía a la ducha.
Paula comenzó a ducharse mientras María daba vueltas curiosando. A los minutos de no oírla Paula pregunto:
-¿Ya has empezado a usarlo? – Pregunto Paula desde la ducha.
María corrió la cortina y apareció con un corsé de Paula.
-Me ha gustado la idea de que me duela y prefiero que me prestes a Luis un rato – Le dijo mirándola, con el corsé, tacos y las manos en las caderas.
-Por dios María, Luis va a llegar en cualquier momento y si entra aquí… - Dijo Paula cerrando la cortina de la ducha.
-Fenómeno, pero no te hagas la que no te gusta. Siempre que estamos desnudas no me sacás los ojo de encima. Si no tuvieras novio pensaría algo raro sobre cómo me miras las tetas.- Dijo María mientras se las sacaba del corsé.
Paula la miro azorada, y María estalló en una carcajada.
-Ves, como te conozco.- Dijo dándose la vuelta y saliendo del baño.
Paula se quedo mirando su culo desnudo mientras se iba. Más de una vez Paula me había dicho que no sabía si era normal en las mujeres, pero que ella cada vez que veía a una de sus amigas desnuda, no podía dejar de mirarla de arriba abajo. Incluso en un par de ocasiones me había contado que se había encontrado a chicas, a las cuales les hubiese encantado verlas desnudas, en resumen que le ponían calentita…
Paula salió del baño, aun algo mojada pero sin toalla. María ya se había quitado el corsé y se quedo mirándola a Paula desnuda.
-¿Ahora qué me miras? – Pregunto Paula.
-¿Qué pasa, que solo me podes mirar vos a mi? Miro tus tetas, tu tatuaje y como llevas depilado la conchita – Dijo mientras miraba esas tres cosas.
-Pues ya ves, mis tetas son más chicas que las tuyas, por desgracia, el tattoo lo has visto diez00 veces, y mi conchita igual de bien depilada que la tuya, pero sin esa rayita de pelo de puta – dijo Paula, violenta por la situación.
-Andá, ¿te gustan mis tetas? como mujer quiero decir… – Pregunto María mientras se las manoseaba.
- Claro sí, me gustaría tenerlas como las tuyas. E incluso alguna vez, mientras me las chupa Luis, le gustaría saber cómo es comerse unas como las tuyas. – Dijo Paula.
María se echó en la cama.
Paula y María son de la misma altura. María estaba algo más delgada y tenia pelo castaño y unos ojazos azules. Paula tiene las tetitas medianas muy normales. María sin embargo tenía un buen par de tetas, redondas como cocos, naturales, una 95 o diez0. El culo y las piernas de las dos eran parecidos, muy buen culo y piernas muy definidas y bonitas.
Paula se sentó en el borde de la cama.
-Si queres te dejo que me las chupes, ¿eh? – Dijo María mirándose las tetas a modo de burla.
-No, sigo prefiriendo que me las coma Luis, mientras ustedes cenan, y luego que me la dé por el culo aquí – Dijo Paula para devolverle la burla.
-Ummmmh, - dijo mientras se relamía los labios.- Aquí se pegaran buenas cogidas con Luis ¿no?
-Si, las que te gustaría que te pegara a vos. – Dijo aun un poco ofendida por algún comentario anterior Paula.
-Y bueno sí, para que te voy a engañar. Por lo poco que me has contado debe tener buena pija y ser bastante puerquito. Bueno que, ¿me contas o no? – Dijo María mientras agarraba el consolador anal de la mesita de noche y se lo acercaba a la boca.
-Ayyyyy, ¿te tengo que contar todo? ¿eh? Pues la verdad es que si, nos hemos echado flor de polvos aquí. Y son las 7.tres0 así que en tres0 minutos lo tenemos aquí y a ver que le contamos. – Dijo mientras miraba como María relamía las bolitas.
-Cuéntame uno porfa, mientras pruebo este cacharro… - Dijo con el consolador anal lleno de saliva.
-Mari… sos una cerda puta, pero la verdad es que me estas poniendo caliente hasta a mi – Dijo Paula mientras se acercaba un dedo a su la conchita que ya estaba empapado – A ver María, vamos a cambiarnos y te cuento lo que quieras mientras tanto – Concluyó Paula yendo por su bolso, que estaba al lado de la cama. María se quedo mirando el esplendido culo de Paula mientras esta se agachaba sin doblar las rodillas buscando la ropa de la bolsa.
-No me extraña que a tu novio le encante reventarte el culo, me han dado ganas hasta a mi…- Dijo con los ojos como platos mirando el culo de Paula.
-Oíme María, pará o no te cuento nada. – Dijo mientras rápidamente se ponía el cortísimo vestido de seda que tenia, con estampado de cebra, su micro-tanga color verde lima y sus zapatos negros de charol con los que le encantaba coger de pie.
-Ok- Dijo María, saltando de la cama, poniéndose en pie, y empezando a vestirse con su pequeña tanga de raso y encaje color lila, un súper wonderbra (que le convertía los cocos en melones) a juego con la tanga, una blusa morada semitransparente por la que se veía todo y unos vaqueros muy ceñidos estilo chupín con tacazos todo ello negro.
Cuando Paula vio el conjunto de ropa interior de María el día que se lo compro, vino a contármelo emocionada casi excitada. Le encantaba el gusto de su amiga, sin duda.
-Bueno, que queres… ¿el primer polvo en el nuevo departamento?...- Dijo guiñándole el ojo y quedándose a pocos centímetros de ella.
María sabia por que se lo preguntaba, y estuvo muy insistente con si habíamos cogido el primer día que fuimos a ver el departamento. Me dijo Paula que había preguntado tres veces y que no se lo había querido contar para que imaginase lo que quisiese…
-O preferís… ¿el mejor polvo? – Preguntó Paula, mientras le abría un poco el pantalón y le metía la mano dentro de la tanga, para ver si estaba caliente de verdad.
-Qué cagada, difícil elección, pero… El mejor, que seguro el primero que algún día me lo vas contar igual… Y, no sé porque te encantan los vestidos tan cortos y las bikinis tan minúsculas, pero me pone… – Dijo justo antes de abalanzarse sobre Paula y comerle la boca a la vez que le agarraba el culo sin necesidad casi de subirle el vestido de lo corto que era…
Paula se dejó besar, y cuando acabaron ese beso de unos diez segundos, estaba empapada.
-Lo de los vestidos lo sabés, y lo de las bikinis minúsculas se que te ponen desde que me los pediste para probártelas.- dijo Paula distanciándose un poco de María y mirándose al espejo.
-Que puta… Ahora cuenta como fue el mejor polvo que son ya las ocho y va a llegar tu querido…
-Solo por encima ¿ok? -le dijo, mientras seguía mirándose al espejo.
-Ok- dijo María, mientras se sentaba en la cama y se empezaba a chupar un dedo.
-Hará cosa de unos 15 días, Luis y yo nos emborrachamos haciendo boludeces aquí. Y mientras estábamos boludeando que si cogíamos que si no, me conto una historia que le dije que te iba a contar a vos, pero que nunca imagine que te contaría de verdad…
-Ummm, empeza… - Dijo María, abriendo las piernas, metiendo su mano por dentro del pantalón y la tanga para empezar a jugar con su clítoris.
- La fantasía era que yo me encaprichaba con una chica, íbamos a un bar, se la presentaba a Luis, y dejaba a Luis en el bar para irme a la calle a enrollarme con ella… - Dijo Paula relamiéndose mientras veía como María se tocaba.
-Mas detalles por favor – Dijo María con esa voz de puta que a veces ponen las mujeres, mientras metía su dedito índice (con su perfecta manicura francesa) dentro de su humedísima conchita.
- Mmmmm… pues resulta que estabas vos también en el bar, y te quedabas haciendole compañía a Luis… Y después de una larga historia que algún día te contaré, acabábamos los cuatro cogiendo en el departamento. – Dijo Paula maravillándose con la escena que tenía ante sí y continuó- ahora María, pará, que Luis va a llegar y no quiero que nos agarre aquí y así – Dijo Paula con voz no muy convencida.
-Jajaja, si las dos estamos deseando que nos agarre. Pero si me contas como fue el primer polvo en el departamento, acabo en diez segundos y vamos a lo nuestro. – Dijo mientras sacaba los dos deditos que ya tenía metidos dentro.
- Te lo cuento, pero vamos a otro sitio que no sea tan fácil que nos agarre y ahí acabas ¿querés?
-¡Quiero!- Dijo María mientras sacaba la mano, se ponía de pie y se abrochaba el pantalón.
Mientras María salía pasó un momento por mi PC… Paula se acerco a la cama a estirar las sabanas y a esconder sus juguetes. Llamo a María y salieron las dos de casa.
En aquel momento yo estaba de camino a casa, me faltaban unos 15 minutos para llegar.
Paula le dijo a María que habían tenido que bajar la baulera a sacar unas cosas. Creo que María sospechó no haber visto nada salvo dos motos en la baulera, pero pensó que podía habérsele escapado algo.
En el ascensor María dijo:
-Bueno, ¿y yo cuando acabo? ¿Y el primer polvo?
-Espera y te cuento…-Dijo lentamente mientras el ascensor llegaba a la planta del estacionamiento.
Salieron y Paula abrió la puerta y encendió la luz.
-Pasa- Le dijo a María con un gesto cortes.
-Pero si aquí no hay nada… Aparte de dos motos y polvo… Bueno donde no lo has sacado puta. – Dijo señalando las marcas de manos que había en el asiento de la scooter de Paula.
-Bueno, ¿no querías que te explicase nuestro primer polvo y terminar? – Dijo sonriendo mientras cerraba la puerta.
- Guauuu!!! ¿Encima de la moto? – Dijo mirando con incredulidad María.
-Mas bien apoyada, pero si queres te lo explico…- Dijo Paula acercándose a María.
-Ummmm. Si por favor… - Dijo María con cara de loca.
La baulera era alta y estrecha. La puerta de chapa aislaba muy bien el sonido y la luz del exterior pero si se hablaba muy alto hacía eco y se oía desde fuera. Paula comenzó a explicarle a la vez que posicionaba a María como si fuese ella y actuaba como si ella fuese yo. Le fue explicando Paula detrás de ella mientras María ya estaba mirando a la moto desde la parte trasera:
-Luis me puso las manos aquí (en el borde trasero del asiento de la moto)… Me hizo inclinarme un poco… Abrir las piernas así… Me bajo lentamente el pantalón y la tanga hasta las rodillas…
-Y te la metió – Interrumpió María, impaciente y cachondisima.
Más o menos en ese momento llegue yo y estacioné en la cochera de garaje. Ellas supongo que oyeron el coche pero se pensarían que era de un vecino o no les importo.
-No María, no me la metió… Dejame contarlo a mí. – Dijo Paula, haciéndose la enojada.
-Hizo esto…- Paula se puso de cuclillas, saco toda su lengua, abrió el culo de María y le dio un lametón comenzando desde el final de la finísima línea de pelito que recorría verticalmente su pubis, pasando por su ya enorme clítoris, siguiendo por su humedisima vagina y terminando en su ardiente culito.
María gimió muy fuerte. Mientras esperaba el ascensor oí algo, me pareció que venía del coche o la baulera, pero no estaba seguro porque entre el garaje, el ascensor, las tuberías, etc. Seguí esperando el ascensor hasta que llego, me subí en él y se cerraron las puertas.
Paula agarro a María por detrás, de la cintura con una mano y del pelo con la otra, e hizo que se la cogía. María estaba a mil, solo había que oír como respiraba.
-Pau, explícame otra vez como te hizo por favor… - Dijo mirando para atrás.
-¿Ah si?, ¿no queres que te siga contando la historia? Ahora venia cuando te contaba que te nombre 4 o 5 veces mientras cogíamos – Dijo poco antes de agacharse y repetir otro lambetón en el que noto aun mas húmeda a María.
-Y tu novio… ¿También me nombró? – Dijo justo antes de apretar su culo en un espasmo y volver a gemir.
Yo ajeno a todo, las había buscado por el departamento. Al ver que no estaban vi que se habían cambiado y me fui para la ducha, por hacer tiempo hasta que volvieran.
-¿Luis?, solo 15 o 20 veces, como siempre que follamos o me come… - Le dijo Paula
María se puso erguida y se dio la vuelta. Cara a cara con Paula. Se quito el pantalón, lo tiro encima del asiento de la moto, la tanga lo colgó del manillar y el corpiño y la blusa transparente se los dejo puestos. Era una estampa increíble. Se volvió a poner los tacos. Se echó en el asiento poniendo la cabeza en el manillar y con las piernas abiertas.
No le hizo falta decirle a Paula lo que le tenía que hacer, pero no esperaba lo siguiente, y es que Paula debajo del vestido, en la goma de su tanga llevaba sujeto el consolador anal. María la miro flipando, estiro la mano y lo agarró. Paula fue directa a lamerle el culito antes de comenzar con su concha.
-Si nos viera, creo que no pararía de nombrarme en su vida… - Dijo totalmente excitada mientras lamia el consolador.
Paula paro un instante y se sacó el vestido, quedándose con su tanga verde y un sujetador azul celeste que no pegaba para nada, pero a mí me ponía a mil.
Mientras, yo salí de la ducha, me puse un vaquero y una camisa, y agarré el celu para llamarlas. Llame a las dos y se habían dejado los celu en casa. No pude aguantar la tentación de ver el móvil de María, leerle los sms y ver fotos. Los sms, eran guarrísmos como los que puede tener todo el mundo. Las fotos… Parecía un catalogo de lencería, tangas, culottes, corsés… Ufh… Me acerque corriendo a mi PC para guardarlas. Me la estaba jugando, cuando abrí la PC, leí en la búsqueda de google. "Estamos… Brum, brum" No entendí nada, así que descargue las fotos a los pedos.
Mientras las chicas seguían abajo con su "juego". María estaba disfrutando de una buena comida de Paula, mientras se metía poco a poco la primera bolita (iban en aumento de tamaño y había seis) del juguete por el culito. Gimió. Siguió con la segunda que no entro con dificultad. Empezaba a meterlas y sacarlas hasta la segunda. Paula seguía lamiéndole rápidamente el clítoris, mirándole a sus azules ojos, fijándose en sus tetas a través de la blusa transparente. Poco a poco llego a la sexta bola. Estaba empezando a mover la cadera como una loca, dificultando a Paula su labor. Paula paró.
-¿Que tal?, te está gustando ¿eh? – Le pregunto levantando la cabeza de su la conchita, y mirándole.
-Si, pero no hay nada que me guste más que una buena pija, la verdad… - Dijo dejándose las seis bolas metidas dentro del culo.
-Te tendrás que conformar con eso, así que terminá y nos vamos que Luis seguro que estará buscándonos.
Eran las 9 y estaba harto de esperar. Si hubiesen ido muy lejos me hubiesen avisado, pensé. Seguía frente al PC, lo mire y volví a leer el "estamos… Brumm, brumm". Clarísimamente lo habían dejado para que lo leyese. ¿Qué era brumm, brumm? No sé porque primero pensé en María, coche… Nada. María, moto… ¡¡BINGO!! Había visto a María mirar las marcas en el asiento de la moto, sonreírse y mirarme. ¿Qué hacían ahí? Habrían bajado a buscar algo. Lo que no sabía es lo que. Fui para alla. Las chicas seguían a lo suyo cuando puse la oreja en la puerta para oír a través de ella. Se oían gemidos. Me puse a temblar de los nervios. No era la primera vez que veía a Paula con una mujer, pero nunca con una de sus intimas amigas y menos que estuvieran buenísima como María. Me armé de valor y abrí la puerta. Me quede totalmente anonadado.
Paula giro la cabeza y me miro con cara de estar totalmente sorprendida. María puso cara de sorpresa, pero se le escapaba un atisbo de sonrisa. Cerré la puerta detras de mí. Paula se quedo mirando hacia mí, pero María ni se inmuto.
-Luis, de verdad, no sé qué decir, lo siento, de verdad… - Dijo Paula con voz nerviosa y bajando la mirada sin acercase a mí.
-Pero ¿que hacen aquí? – Pregunte aun temblando, pero sin dejar de mirar a las dos de arriba abajo, sobre todo a María.
-Lo siento de verdad, no sé que me paso… - Paula seguía avergonzada.
-Yo también, Luis- Llamo mi atención María ahora ya sentada en el asiento de la moto y sin disimular su sonrisa.
Me gusto mucho, su blusa casi transparente y su sujetador de raso. Nunca había visto sus tetas tan claramente. Era espectacular así, sentada al revés de la moto, con su pubis tan bien depilado. También tenía el juguete que le compre a Paula en la mano.
Paula agarró su vestido para ponérselo. Yo no podía pensar tan rápido, no sabía qué hacer o decir. Me decidí.
-Paula – Dije.
-Decime- contestó.
-O me das una buena explicación, o no sé si voy a poder perdonarte alguna vez…- Le dije en tono medio serio, medio jocoso para quitarle nafta al asunto.
-No puedo explicar nada, así que no se si vas a perdonarme. – Me contesto Paula un poco más tranquila.
-Si, podre. Para empezar seguí haciendo lo que estabas haciendo sin decir nada. Ahora vuelvo.- Dije antes de salir de la baulera.
Abrí el coche y saque una cosa de la guantera. Cuando volví, seguían exactamente como las encontré.
-María, espero que no te moleste… – Dije mientras ponía encima de la otra moto la cámara de video con el mini trípode.
No sé porque, pero Paula odiaba que nos grabáramos cogiendo. La verdad es que no me podía imaginar si a María le gustaba o no, pero con probar.
-Tranquilo, tengo muchos… Ya te voy a pasar alguno… - Dijo mientras se comenzaba a meter otra vez las bolas y con la otra mano sujetaba la cabeza de Paula.
Yo me quede enfrente de María, mirando el espectáculo y mientras mí pija iba agarrotándose. Me encantaba ver a Paula agachada, comiendo a María como me la había chupado a mí encima de esa moto. Mi pija estaba completamente dura ya, así que la saque, y empecé a pajearme. María se me quedo mirando la pija y me dijo algo para que le leyese los labios. Paula se dio cuenta de que algo pasaba, paro, miro y al ver que me estaba pajeando, sonrió. Volvió a lo suyo.
No podía soportar ver a Paula así inclinada sin metérsela. Me acerque por detrás, le aparte la tanga, me humedecí la pija y se la metí. Empujaba despacio para no molestarla mientras se la comía a María. María aprovecho que Paula miraba para atrás para repetirme lo que me decía intentando que le leyese los labios. "Cogeme por el culo, por favor"
Paula volvió a mirar para delante. Yo también intente que María me leyese los labios y le dije… "Me debes una". Su cara me dejo bien claro que me debía una y las que le pidiese. Le quite el corpiño a Paula, sus tetitas quedaron colgando y yo jugué un rato con ellas hasta que María se incorporo un poco y primero se quito su blusa y se soltó los breteles para bajarse el soutien a la altura de la panza. Paula y yo mirabamos maravillados sus tetas. Ella se saco el juguete de su culo, Paula le dio los últimos lengüetazos mirándoselas y yo deje hasta de empujar de lo absorto que estaba.
María se corrió, gritando, tiro el juguete, con esa mano se amasijó las tetas y con la otra sujetaba la cabeza de Paula.
Yo la embestí un par de veces más a Paula mientras tanto.
-¿Ahora qué hacemos?- Pregunte.
-Yo acabar, vos mirar – Dijo mientras me empujaba hacia donde había empezado a mirar.
María se bajo de la moto, de verdad estaba increíble. Paula se subió a la moto y se puso tal como había estado María, y María como estaba comiéndola Paula. La nueva visión me encanto. Veía todo su concha mirando hacia mí.
Me fui acercando. Paula miraba sin decir nada. Cuando estaba detrás de María, me agache y le di un gran chupada. Estaba muy húmeda y acida.
-¿Puedo?- Le pregunte a Paula con cara de bueno.
-¿Queres probar su la conchita? – Me respondió con una sonrisa.
Paula me conto como la comía María. Dice que intentaba usar su lengua como una pija y se la intentaba meter todo lo adentro que podía. Al tiempo se entero que no era la primera concha de una amiga que se mandaba. Lo hacía bien, según Paula, pero no tanto como yo.
Agarre mi pija, la acerque al culo de María, y cuando la punta estaba ya en el agujero, empuje. María cerró el culo y yo pare asustado. No quería aun. La agarro, se la refroto tres o cuatro veces por los labios de la vagina y se la fue metiendo. Era muy estrecho, note cada centímetro. A María se le puso piel de gallina. A mi creo que me cambio la cara.
-Cerdos- dijo Paula.
Empecé a empujarle despacio pero hasta el fondo. No es que su conchita estuviese estrecha, es que era así siempre. Me encantaba aguantar tanta presión. Ella tenía que estar disfrutando de lo lindo. Se la sacaba casi entera y se la metía hasta el fondo. Me agarro las manos y me las llevo a sus tetas. Me faltaba mano, no mucha pero algo sí. Eran turgentes y redondas. Me enamore de ellas más aun que cuando las vi. Eran perfectas a la vista y aun más al tacto.
Paula estaba disfrutando muchísimo. Al contrario que su amiga parece que iba a costarle poco acabar. Le dije a María al oído que le chiflaba que le metiera un dedo por el culo a Paula. Se chupo dos dedos y poco a poco se los metió. Paula agarro la mano de María y saco los dos dedos. A mí me calentaba muchísimo que se metiese los de ella, pero nunca lo había hecho… hasta ese momento. Comenzó a gemir y a moverse mucho más.
Los dos sabíamos que Paula no me iba a dejar darle por el culo a María, así que María aprovecho, me saco la pija y se puso la punta en su culo para que yo empujase. Lo tenía más dilatado que la concha. Entraba y salía perfectamente. Note como lo apretaba para sentirla más. Paula desde su posición solo veía su cuerpo hasta su clítoris, la cara de María, su espalda y acababa en mi de cintura para arriba. Lógicamente no se imaginaba lo que había pasado en los diez segundos que miro hacia arriba.
-María, un poquito más rápido. Me quiero ir- Dijo Paula entre gemidos.
Yo oía el chapoteo de las babas de María y como movía el clítoris de Paula con su lengua. Tenía mi pija durísima y además el culo de María no era demasiado profundo cada vez que empujaba hasta el fondo notaba el final.
Paula acabó a los alaridos, se movió muchísimo durante los espasmos, grito, gimió, agarro a María del pelo… Fue intensísimo. Se quedo unos segundos tirada en la moto.
-Luis, ¿podemos hacerlo parados apoyándome en la pared? – Me pregunto María supongo que con su espalda cansada por la posición.
-Lo vuelve loco – Dijo Paula sin dejarme contestar.
María y yo nos movimos sin sacarla hasta la pared. Ella sacaba un poco el culo mientras apoyaba sus manos y antebrazos a la altura de su cabeza. Su larga y lacia melena castaña tapaba prácticamente toda su espalda. Paula se dio cuenta…
-¡Por el culo no, María…! - Dijo escandalizada.
-Paula ya está hecho, además el que debería estar enojado se supone que soy yo.
-Pero prométeme que no le vas a acabar adentro.- Dijo Paula.
-Callate y goza. – Dije antes de darle una buena embestida a María.
María gimió y creí oír sus uñas clavándose en el yeso de la pared. Le di ritmo, le daba fuerte y a veces muy fuerte. Notaba que iba a acabar.
-¿Donde acabo? – Pregunte a las dos.
-En sus tetas, si a ella no le parece mal, claro – Dijo Paula.
-Preferiría dentro de mí… culo, boca o concha… - Dijo María.
-No me hagn esto guachos, y acabale en las tetas, por favor – Añadió Paula, creo que muy sinceramente.
-Bueno, en sus tetas… Ya. – Dije mientras sacaba mi pija.
María se puso de rodillas, la agarró y la metió entre sus tetas para hacerme una turca. La mejor turca de mi vida. Se la metía entre sus tetas y esperaba la punta con la boca abierta para lamerla. Cuando llevaba unos segundos le dije que me iba a correr. En ese mismo momento Paula ya estaba de rodillas a su lado, lamiéndole los pezones y comiéndole las tetas. María la puso apuntando a su pecho izquierdo el cual Paula estaba chupando y mordiendo como una cerda.
De repente salió todo mi semen. Cayó en su teta y también en la cara de Paula. Esta restregó todo mi semen por las tetas de María con su lengua. María no tardo mucho en untarse un dedo en el pezón y llevárselo directo a su culito. Con su otra mano agarro el pelo de Paula y condujo la boca de Paula a la suya para probar mi semen. A su vez refrotaba sus cocos embadurnados de mi leche con las manzanitas de Paula.
Se estuvieron revolcando un rato mientas yo disfrutaba aun de mi reciente orgasmo.
Recogí la cámara. Saqué unas toallitas del coche y nos secamos con ella. Subimos directos a la ducha, eso sí, por separado.
Terminamos la inauguración de la casa y nos fuimos todos por ahí. Paula estaba ya emocionada con el tema bi y estaba boludeando sobre quien sería la siguiente amiga a la que me cogería. ¡Patricia!
A eso de las 6 de la mañana acompañe a María al coche, ya que se iba a nuestra casa ya que tenía allí toda la ropa y las llaves. Paula no lo sabe, pero en el coche que teníamos metido en el estacionamiento María me pago la que me debía. Me hizo una gran chupada de pija. Cuando acabamos le comente lo de las fotos del móvil…
Sé que desde entonces ellas han vuelto a cogerse y chuparse alguna vez. Lo sé porque María me ha enseñado alguna foto y algún video cuando hemos ido a coger a su casa con Paula... o los dos solos…
Además, desde entonces toda la ropa interior que pasa por esas tetas o la conchita mi celu es el primero en verlas.
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