Mi consulta les llega por lo que me sucedió hace varios años cuando no tenía muy claras mis preferencias sexuales, aun cuando para ese entonces tenía novio y nuestra vida sexual era muy activa. Me llamo Mariela, actualmente tengo 26 años y soy de Córdoba. Físicamente no me puedo quejar.
Siempre fui una chica muy curiosa y cuando me sucedió lo que les contaré ya había tenido una que otra experiencia con chicas pero nada tan profundo como lo que me pasó con mi amiga Dani.
Cuando querés hacer calentar a un tipo, elegís a otra chica que esté bien buena y le pegás unos buenos besos, metés manos por aquí y por allá. Casi nunca ninguna te rechaza. En realidad te gusta, y hacés sufrir a los pibes.
Con Daniela siempre andábamos juntas, compartíamos nuestros secretos más íntimos y pasábamos horas charlando de todo un poco. Dani, al igual que yo tenía un noviecito al que adoraba. Ella es una morena fuertísima con unos ojos oscuros muy lindos, un culo enorme, firme y redondo y con un par de tetas que llaman la atención. Se las envidié siempre. Me gustaba mucho estar con ella porque me hacía cagar de risa y pasarla bien.
Un día estábamos solas en la casa de ella charlando y viendo tele en lugar de estudiar. Ella fue a la cocina a hacer mate y al regresar se apareció con una torta casera de chocolate y dulce de leche. Ella agarró un pedazo de torta con dulce de leche con la mano, como lo había hecho tantas otras veces, y me lo metió en mi boca pero me ensució toda la cara. Se me acercó para limpiarme la cara y en ese momento yo, por molestarla, le tiré a morder el labio. Ella no alcanzó a esquivarme y accidentalmente la mordí. Ella me dijo que si me gustaría que me hicieran eso a mí, que yo era una hija de puta y me tiró a morder también pero no me mordió sino que, sin querer, me dio un beso en los labios. Sin darnos cuenta prolongamos nuestro beso hasta hacerlo recaliente como lo habíamos hecho mil veces en los boliches delante de los pibes, pero esta vez fue de verdad. Yo después de eso quedé bastante confundida así que me fui sin decirle nada.
No quería que me gustara, pero me gustó. Me parecía mal, pero me excitó. Quería olvidarme, pero era una idea fija. Me sentía puta, lesbiana y degenerada, pero quería repetirlo.
Al día siguiente, ella me llamó y me dijo que teníamos que hablar. Nos reunimos y llegamos a que lo que había sucedido no debía repetirse, que todo había ocurrido en un momento confuso.
Pero no fue así porque a los dos días volvió a suceder. Esta vez fue en mi auto. Yo la dejé en la puerta de su casa y cuando nos íbamos a dar el típico beso de despedida en la mejilla, nuestros labios como por inercia volvieron a juntarse. Ya no era casualidad.
Desde ese momento todo cambió. Yo le dije que desde que nos habíamos besado por primera vez no había dejado de pensar en ella y que había empezado a soñar con ella. Ella me dijo que le estaba pasando lo mismo y que le extrañaba mucho esa sensación (es decir, supuestamente segura de que sólo la atraían los hombres y estando bárbaro con su novio, no se explicaba qué pasaba).
Después de aquello pasaron como cinco meses. Habíamos hablado que lo que sentíamos era solamente calentura, pero teníamos miedo de lo que podía suceder. Seguíamos con nuestros respectivos novios y las cosas entre nosotras andaban de igual manera aunque aún no habíamos llegado a más nada. A pesar de eso, las miradas se cruzaban permanentemente. Nos la pasábamos hablando con doble sentido como si fuéramos verdaderas tortilleras, lo que confundía tanto a nuestras amigas como a las compañeras de la facu. El malentendido nos divertía mucho.
Yo ya no estudiaba con Daniela, porque me perdía y no nos rendía nada.
Un día, sin planearlo, pasó lo que tenía que pasar. Salimos al cine con nuestros respectivos novios y otras dos parejas más.
A la hora de volver obviamente los chicos querían que fuéramos a distintos lugares para que durmiéramos emparejados. Dani se opuso rotundamente y sugirió que nos dejaran a ella, a mí y a Gala (otra de nuestras amigas) en la casa de ella . Ellos protestaron todo lo que pudieron y muy al final aceptaron la decisión.
En la casa de Dani había una cama doble y un diván en el living. Acordamos con Gala que Dani y yo nos quedaríamos a dormir en la cama doble. Estuvimos esperando todo el tiempo a que Gala se quedara dormida y mientras estuvimos boludeando en la cama "como amigas" (nos tocábamos, nos hacíamos cosquillas y cosas pelotudeces así).
Se hicieron las 4 de la mañana y Gala aún seguían despierta viendo tele, por lo que no nos aguantamos más y empezamos a "calentar" el ambiente: cerramos la puerta del cuarto de la Dani con llave y nos metimos debajo de las sábanas y ella me empezó a acariciar todo el cuerpo. Finalmente Gala se durmio y ahí empezaron las cosas más fuertes. Yo tenía mucho miedo porque Gala estaba durmiendo a dos metros nuestros. Se podía despertar en cualquier momento. Debido a eso, decidí darle la espalda para que ella se calmara un poco. Pero eso fue lo peor que pude hacer porque mis zonas débiles son justamente mi espalda y mi cuello. Ella lo sabía y se aprovechó de eso para calentarme más. Sentí que mi cuerpo se estremecía, la piel se me erizó toda y mi excitación creció mucho más. No aguanté más y me di vuelta para besarla como había hecho antes.
Yo era la de la iniciativa en ese momento. Me olvidé por un instante que teníamos compañía y me dediqué a besarle el cuerpo empezando por su cuello. Cuando le subí el baby doll y le vi las tetas por primera vez algo en mí se congeló. Nunca antes había visto un cuerpo desnudo de mujer en vivo y en directo. Sentí mariposas en el estomago y un tapón en la garganta. Me daba vergüenza y calentura. Ella terminó de quitarse el baby doll y yo le bajé los pantaloncitos del piyama.
Daniela me volvió a besar apasionadamente. Era distinto que cuando me besaba mi novio o cualquier chico. Los labios estaban distendidos y más blanditos. Eran más tibios que los de los varones y lo mejor era que sabia besar intensamente sin romperme los dientes ni sofocarme. Al final de aquel beso me sentí muy mareada.
Eso me dio a entender que lo que estaba haciendo le gustaba a la Daniela. Seguí besándola por todo el cuerpo y al mismo tiempo la tocaba sin parar. Las dos éramos totalmente inexpertas inexpertas así que tratábamos de ayudarnos mutuamente para poder gozar al máximo de nuestra primera vez. Por lo empapada que estaba yo, creo que andábamos rumbeadas.
Al darse cuenta que yo no sabía hacia dónde dirigir mis manos, ella me las agarró y las llevó a su entrepierna. Pude sentir su humedad (¡qué sensación tan rara!). Me dediqué a acariciar su clítoris y noté que eso la volvía loca puesto que se movía como si quisiera que su cuerpo se rompiera en mil pedazos. No gemíamos porque teníamos compañía, pero estoy segura que de no ser así lo hubiera hecho a rabiar. Bajé mi cabeza hasta acercarme a su concha y pude verla por primera vez. Tenía los pelitos cortados al ras y el clítoris era grande y visible. Eso me excitó mucho más y me llenó de confianza. Al principio no quería pasarle mi lengua de pura impresió, pero después de una lamida no pude detenerme hasta conseguir que ella llegara a su primer orgasmo (fue la primera vez que usé mi lengua para chupar algo que no fuera un helado, ya que me impresiona chupársela a mi novio y me opongo terminantemente).
El orgasmo fue un final a toda orquesta. Parecía Linda Balair en El Exorcista. Cuando acabó fue como si estornudara por la vagina y me tiró un chorro de algo, que espero no sea pis. Todos sus jugos vaginales me empaparon la cara y aun cuando ella había terminado mi cabeza permanecía enterrada entre sus piernas (sus manos no me permitían separarme de ella).
Ella me agarró y nos pusimos cruzadas en tijerita. La gran cagada era que yo estaba tan caliente que a la quinta o sexta frotada acabé a los gritos. Me importaba un carajo de Gala, de mi novio y el mundo. Tuve un orgasmo como para guardarlo en el cajón de la cómoda. ¡Qué barbaro!
Gala, obviamente se despertó. Intentó abrir la puerta, y como no pudo nos reclamó que no la dejáramos afuera, que no fuéramos turras.
La Dani me miraba en silencio y hacía que no con la cabeza.
– ¿Y qué le decimos a la guacha?
– Que nos estábamos peleando – sugerí yo.
– ¡No me digas! Vos no te oíste, pero aullabas, loba.
Finalmente le abrimos a Gala que nos echó en cara haberla dejado a la intemperie cuando hacíamos algo más divertido que estudiar. Estaba en corpiño y bombacha. Con la Daniela nos miramos, la miramos a ella y nos la abalanzamos y en segundos estaba en bolas. La Dani, como se había quedado caliente, trajo una crema, nos puso a las dos boca arriba, ella en el medio boca abajo, un poco más abajo y nos empezó a meter dedo a una y a otra. Luego me dieron vuelta entre las dos y me encremaron desde la nuca hasta los pies. De solo sentir eso casi acabo otra vez. ¡Es tan bueno sentir cuatro manos femeninas recorriéndote el cuerpo!
Las caricias eran muy buenas, pero la situación era terriblemente excitante. Yo me veía allí y me parecía joda.
– ¿Y vos por qué no dijiste nada? – le preguntó la Dani a Gala.
– ¡Y yo que sabía que ustedes se daban! ¿Y ustedes tampoco sabían de mi?
– No – le dijo la Dani.
– Si cuando podemos no damos, con Claudia, con Patricia, con la Aurorita, con la Romi…
– ¿Es decir que las únicas que faltábamos éramos nosotras?
– Nosotras pensamos que ustedes se daban, pero sin abrirse – explicó Gala.
– ¿Y a vos desde cuando te gusta? – le preguntó la Dani.
– Desde que era chica – contestó Gala – Tenía una prima mucho mayor que yo que le pregunté un día como era besar a un tipo en la boca y me enseñó y ahí nomás acabé.
Gala no era una chica de esperar mucho, porque cuando dijo se debe haber acordado y se contorsionó y acabó como loca. Yo me calenté y la traje a la Dani arriba mío y le dimos concha contra concha y acabamos de nuevo a lo exagerado.
Todas tenemos nuestros novios que vamos cambiando cada cuatro a seis meses. Cogemos como se debe y tenemos las cuotas que corresponden de pija, pero desde ese día pusimos que los varones salen por su lado y nosotras por el nuestro. Ellos creen que es para levantarnos tipos y no saben que es para poder darnos entre nosotras, placer sublime si los hay.
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