Sabe lo que pasa doctor? Desde chico me gustaba jugar con las muñecas y las cosas de mi hermana.
Y también a escondidas me vestía con sus ropas, por que aunque ella era mayor teníamos casi el mismo físico, pero yo era más lindo que ella... No era cosa mía, me lo decía mi mamá, mis tías y mi abuela...
Cuando me vestía, cuando mi hermana estaba en el colegio y mamá trabajando, me sentía feliz por ser una nena. A medida que pasaba el tiempo esa sensación de ser una chica crecía más fuerte en mí.
Cuando cumplí 13 años y termine la primaria, mis viejos me mandaron de vacaciones a la casa de una de las hermanas de mamá que vive en La Plata y tiene una casa quinta en Gonnet. Allí lo conocí a Laureano, que era un primo, y que en esa época tendría unos 19 años. El fue muy amable conmigo desde el día que llegué, ya que como era de suponer yo no conocía nada del lo que había allí. Laureano no era muy alto, pero tenía un lindo cuerpo, era rubio y tenía unas manos grandes. Estudiaba abogacía.
Una tarde de mucho calor, mientras caminaba por el jardín, durante la siesta, que en el verano era sagrada, vi a Laureano bañándose en la pileta, el estaba desnudo y pude ver su cuerpo y lo que más me impacto fue su gran pija, nunca había visto algo tan grande, aunque había espiado a mi viejo y a otros hombres, nunca había visto algo semejante. Al vérsela, sentí ganas de tocársela y tenerla entre mis manos chiquitas, y saber lo que se sentiría.
De pronto me moví, algún ruido habré hecho y Laureano me vio, aunque me volví a esconder, el sabía que yo lo estaba mirando y se reía. Me fui hasta detrás de un pino, y me quede pensando en Laureano, y me imaginaba estar entre sus brazos, acariciándome y dejándome tocar su pene y que él me acariciara. Estaba tan abstraído con mis pensamientos, que no lo escuche llegar.
Me dijo:
-Luciano, en que pensás?
-No le vas a contar a nadie si te lo digo, -le pregunte
Me juro que nadie mas que el lo sabría. Entonces le dije.
-En vos, y en tu pichila, me dejó fascinada.
-Cómo fascinada -me respondió- será fascinado.
Me ruborice por el fallido pero no me iba a poner a explicarle que pensaba en mi mismo en femenino.
-¡Ah! ¿era eso nada más? -me dijo- Bueno si querés tocarla aquí la tenés.
Se desabrocho la bragueta del jean, soltó el cinturón y dejo caer sus pantalones. Luego se sentó al lado mío, y me pidió que me sacara mis pantalones y mi camisa. Me quede desnuda junto a el, temblando de nervios. Con sus manotas comenzó a tocarme la piernas y acariciarme la cola y mis genitales. Besó y mordió mis pequeños pezones de mis tetillas, me pasó su lengua por todo mi cuerpo, mi excitación fue tremenda y se me paró la pija.
Temblorosa, agarre suavemente su pene erecto y lo acaricie no se cuanto tiempo, pero me sentí dichosa de hacerlo. En un momento me pidió que se lo bese, y así lo hice. Besarle el pene fue excitarlo aún mas, luego me dijo que se la chupe, y ese fue el momento mas sublime para mi, sentir algo tan lindo dentro de mi boca, pero eso no fue todo. Después de un buen rato de chupársela, me agarró de la cintura, me dio vuelta, me abrió las piernas y me empezó a chupar mi culo.
Me dijo:
-Que culo rosadito que tenés, -y me siguió chupando el culo, un muy buen rato.
Me puso su lengua dentro de mi culo, y me hizo gozar tanto que tuve mi primer orgasmo en mi vida. Fue una emoción increíble.
Como había pasado no se cuanto tiempo, Laureano me dice:
-Mañana nos encontramos acá de nuevo, querés ?
-Si, mañana estoy acá. A las 3 cuando la tía se va a dormir.
-No le cuentes nada que se va a enojar.
-Noooo! Ya sé. Prometido!
El resto de la tarde y la noche fueron interminables. Deseaba que llegara pronto el otro día. A la mañana, después de desayunar, Laureano me invito a llevarme en auto, nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad que para mi era inmensa. Me llevó al bosque y entramos al Estadio de Gimnasia.
Mientras íbamos andando, Laureano me preguntó que era lo que más deseaba, le respondí que mi sueño era vestirme como una nena y ser una nena. Me preguntó por que no lo hacía, ya que en La Plata nadie me conocía y no podía haber problemas.
-Cuando nos encontremos a la hora de la siesta, me vas a ver como yo quiero, -le dije a Laureano.
Yo había llevado unas pilchas de mi hermana y una malla enteriza de ella. Cuando nos encontramos, la cara de el mostró asombro, me dijo que le encantaba como estaba vestida y yo me puse re feliz. Estaba vestida con el uniforme de mi hermana que usaba en colegio de monjas.
Pollera escocesa tableadita, camisa blanca y corbata, medias tres cuartos blancas y zapatillas blancas, lo que siempre quise usar y también un calzón rosa.
Me levantó la pollera y me acariciaba la cola, me levantó la camisa y comenzó a chupar mis tetitas
Me tomo en sus brazos y comenzó a acariciarme y besarme, me sentía toda una mujercita. Me dio varios besos de lengua, me dio vuelta, me bajo la bombachita y arrodillado me puso su lengua en mi cola, me llevó varias veces al orgasmo, luego introdujo un dedo en mi culito y lo daba vueltas dentro de mi, haciéndome suspirar y gozar. Luego, muy suavemente me puso su enorme pene en mi boca, he hizo que se lo chupara.
Me tuvo un buen rato chupándosela, hasta que me hizo tirar al suelo boca abajo y me penetro muy lentamente, grité de dolor, sentí que mi culo se partía en mil pedazos. El me dijo que si nos encontraban porque yo gritaba se armaba quilombo. Me lubricó con aceite de la cocina. Primero sentí ganas de cagar y al rato el goce fue tan grande, que le pedí que no dejara de cogerme una y otra vez. Extasiada, con mi orto lleno de semen, dolida, y feliz, volví a la casa, fui hasta el baño y me puse a llorar de felicidad mientras me duchaba.
Después de cenar salí a caminar por el parque, junto con mi primo, y hablamos de muchas cosas.
Me pidió que me quedara allí en Gonnet, que el me iba a comprar toda la ropa de nena que yo quisiera, pero le dije que quería seguir estudiando en el secundario.
Como se había hecho muy tarde, me quede a dormir en la habitación de Laureano para no despertar a mi tía. Nos acostamos desnudos en su cama, y sus manos grandes comenzaron a tocarme y acariciarme, me llenó de besos la boca, me pasó su lengua por mi cuerpo, me chupó mi pija hasta que me hizo acabar y también chupo mi ano.
Como le gustaba mi culo, introdujo su pija en mi culito y me cogió al menos una hora y media, calculo, por que acabó un par de veces, luego me abrazó y se quedó dormido..
Yo había ido por quince días en diciembre y me terminé quedándome hasta principios de marzo. En todo ese tiempo el pelo me creció mucho y el efecto minita era cada vez más notable. Mi tía decía que era una lástima que yo fuera varón. Un día Laureano, haciéndose el que bromeaba me hizo vestir de mujer para que me vieran los tíos. Mi tío se reía y mi tía estaba encantada. Me arreglo el pelo y hasta me maquilló. Me sacaron una foto y la mandaron revelar y se las mandaron a mi abuela y a mi mamá. Mi mamá contestó que ella siempre había pensado lo mismo, mis otras tías decían que era un desperdicio que yo fuera varón y mi hermana se puso re celosa.
Tuve que volver a La Pampa. Mamá me dio permiso para que no me cortara el pelo y me condicionaron de ir a La Plata si rendía bien las materias. Durante los cinco años de secundaria yo era varón en Pico y nena en La Plata porque mis tíos le decían que sí a todo lo que quería Laureano.
Mi tía me llegó a depilar y comprarme ropa interior femenina.
Nunca se enteraron que durante los tres meses de verano Laureano me cogía una o dos veces por día. Cuando se recibió y yo tenía 18, dijo que era imposible sostener una situación así y me destrozó el corazón.
Yo siempre me consideré la mujer de Laureano y el se daba el gusto de vez en cuando, pero cuando venía a Pico a cazar chanchos salvajes en el monte. Me llevaba y me cogía en la carpa. Hoy no encuentro consuelo.
Relatos y testimonios reales de sexo y erotismo especialmente recopilados y resumidos de sesiones de psicoanalisis, terapia y sexología. Los nombres, lugares y circunstancias han sido cambiados para proteger la intimidad de los protagonistas. los hechos exuales no.
jueves, 26 de febrero de 2015
Hombre en Pico y mina en La Plata
La primera experiencia marca la vida
Alejandro ... 24
Bahía Blanca
(...)
T. Por qué dice que su primera experiencia sexual le marcó la vida?
Yo, cuando tuve mi primer experiencia sexual, estaba cursando el primer año de secundaria y tenía 13 años. Ese día, en el colegio, nos habían castigado a mí y a mi amiga Patricia, repetidora de 15. Nos pusimos de acuerdo y en lugar de ir a la Dirección fuimos a escondernos a la biblioteca del colegio, que en ese tiempo estaba en remodelación y por lo tanto cerrada a los estudiantes. Patricia y yo estuvimos una media hora hablando sobre lo que nos iban a hacer cuando se dieran cuenta de lo que acabábamos de hacer.
Como la biblioteca es de dos plantas, Patricia quiso subir al primero, pero un escalón estaba flojo y cuando ella pisó se quebró por completo, y se cayó escalera abajo. Yo, preocupado de que se hubiera fracturado algo, me acerqué a auxiliarla. En la caída la pollera del colegio se le había desgarrado, quedando ella en medibacha, que eran muy comunes, blancas de algodón. Yo, sin darle importancia como quedó, me acerqué y me arrodillé ante ella. Le puse su cabeza en mi rodilla y le empecé a hablar sin obtener respuesta. La levanté y la acosté sobre una de las mesa, que estaban todas polvorientas, para que repusiera. Pasaron quince minutos después del accidente hasta que empezó a reaccionar un poco.
Como la biblioteca es de dos plantas, Patricia quiso subir al primero, pero un escalón estaba flojo y cuando ella pisó se quebró por completo, y se cayó escalera abajo. Yo, preocupado de que se hubiera fracturado algo, me acerqué a auxiliarla. En la caída la pollera del colegio se le había desgarrado, quedando ella en medibacha, que eran muy comunes, blancas de algodón. Yo, sin darle importancia como quedó, me acerqué y me arrodillé ante ella. Le puse su cabeza en mi rodilla y le empecé a hablar sin obtener respuesta. La levanté y la acosté sobre una de las mesa, que estaban todas polvorientas, para que repusiera. Pasaron quince minutos después del accidente hasta que empezó a reaccionar un poco.
T. Se quebró algo?
No, era más el susto que el golpe. Cuando se paró, fue cuando pude ver su cuerpazo con más detalle. Ella, que es muy linda, siempre fue re simpática conmigo, pero francamente nunca me había dado cuenta de esas tetas mucho más grandes que las de mis otras compañeras de mi edad. En realidad parecían pomelos, y de ese culo muy parado y que a pesar de sus 15 años ya estaba demasiado desarrollado. Cuando se acercó hacia mí, me dio un beso en la mejilla y me dijo que estaba muy agradecida por haberla acompañado en ese momento. Le dije que no importaba y que mejor pensara en la manera de salir de ese quilombo. Ella me dijo que no me preocupara y se sentó a junto a mí tomando mi mano, lo que me descolocó completamente.
Seguimos boludeando hasta que, no sé cómo, hablamos de sexo. Ella me preguntaba si yo había debutado, a lo que le dije que no, y a la vez le pregunté lo mismo. Ella se quedó seria mirando hacia el techo; yo le repetí la pregunta, pero esta vez ella se acercó susurrando a mi oído que ella tampoco, pero que le gustaría probar y ya que estábamos, que le gustaría que fuera conmigo porque yo era el más lindo y más alto de la clase. En ese punto mi pija llegó a lo más alto, tanto que creí que se iba iba a salir del pantalón.
Seguimos boludeando hasta que, no sé cómo, hablamos de sexo. Ella me preguntaba si yo había debutado, a lo que le dije que no, y a la vez le pregunté lo mismo. Ella se quedó seria mirando hacia el techo; yo le repetí la pregunta, pero esta vez ella se acercó susurrando a mi oído que ella tampoco, pero que le gustaría probar y ya que estábamos, que le gustaría que fuera conmigo porque yo era el más lindo y más alto de la clase. En ese punto mi pija llegó a lo más alto, tanto que creí que se iba iba a salir del pantalón.
Ella se paró y, dando unos pasos adelante, dio media vuelta y se tomó la cintura. Empezó a moverse y a bailar al compás de una cumbia que ella misma tarareaba. Yo ya estaba para reventar. Se sacó el cárdigan y la blusa del uniforme, quedando sólo con una especie de top y las panties. Yo ya no podía más, por lo que, de un tirón, me arranqué la camisa y el cinturón. Patricia se acercó a mí dándome un beso francés que desencadenó todo. Yo, de un tirón, le quité el top y le bajé las panties sin ningún cuidado cuidado por la calentura que tenía, ella quedó en un corpiño color rosa lleno de florcitas y con una tanga minúscula que realmente me volvió loco.
T. Realmente ella no tenía experiencia?
Yo creo que no, que era mentira para engancharme más. Pero para ese entonces, estaba casi totalmente desnudo. Le empecé a acariciar sus tetas hasta que, sin querer, le abrí el cierre. Sus tetas cayeron como dos gotas de agua en mis manos; era imposible no tocar esas preciosidades. Bajé poco a poco hasta llegar a su concha, que para ese momento ya estaba empapada. Me pidió que se la besara con la tanguita puesta, pero yo no esperé más y se la arranqué con todo. Empecé a besarle su concha y a meterle la lengua y a sentir sus líquidos. En ese momento nos tiramos al suelo e hicimos un 69 excepcional que había visto en una porno de la tele. Yo, a diferencia que ella, era un boludo inexperto y no aguanté y le acabé en su boca en dos o tres minutos. Yo pensé que eso le iba a dar un terrible asco, pero la gran sorpresa fue cuando empezó a tomar todo mi semen y mamarme con más fuerza. Ella también acabó en mi cara como si hubiera tenido un estornudo de concha y también empecé a tomarme todos sus líquidos.
T. Es una forma de eyaculación femenina.
No se qué mierda era pero me volvió loco. Al rato otra vez, se sentó y abrió las piernas diciéndome que la cogiera con mi pija, que ya no podía esperar más. En ese momento reaccioné un poco y le pregunté si estaba segura, porque iba a perder la virginidad.
T. Usted sabía cómo era eso?
Ni idea, pero me lo había contado una prima mayor y yo me hacía el que sí sabía. Ella dijo que eso era lo mejor que le podía ocurrir: “¡A ver si no te gustaría ser el primero en mi vida!” me dijo. Eso me calentó con más ganas y me abalancé sobre ella con más fuerza de lo normal. Sin esperar, le metí mi pija tanto como pude. Ella gritó lo que hizoque me calentara más, y antes de acabarle me salí, terminando en sus tetas y la cara porque lo que sí sabía era que la podía embarazar.
T. Igual con el liquido preseminal la podría haber embarazado.
No me diga!!! Uhhh! Y yo la seguí besando. Cuando pasó un tiempo mi pija, que se había vuelto un ñoqui, volvió a la normalidad, y volvimos a lo anterior.
T. Sin limpiarse?
Ni idea.
T. La verdad es que tuvo suerte.
Esta vez fue todavía más placentero pues ella seguía retorciéndose y gimiendo con tal fuerza que retumbaba en las paredes de la biblioteca. Esta vez no aguanté y me le acabé adentro.
T. Sí. Tuvo suerte que no estuviera en el período fértil.
Ella se asustó un poco pero ganó la calentura del momento, se olvidó y seguimos ahí, pegados unos 15 minutos. Inventábamos posiciones y eso nos tenía de lo más entretenidos. Cuando mi pija empezó a bajar de tamaño otra vez, la saqué y me puse a descansar en el piso; así estuve como unos 5 minutos cuando ella se paró, empezó a bailar y luego se dejó caer en el suelo. Pero esta vez en lugar de abrir las piernas, se inclinó y me dijo: “Mira mi culo, ¿a que te gustaría metérmela unas cuantas veces?”. Ese comentario reanimó mi pija otra vez y en menos de 5 segundos ya estaba otra vez parada. Nunca en mi vida había sentido algo parecido. Como dije, yo era inexperto, por lo cual le metí la pija de una vez, y ella gritaba, pero de placer. Lloraba y me insultaba tanto que yo creí que estaba a punto de terminar el sueño, pero en eso dijo: “Vos seguí boludo, no te preocupes, sólo tené mas cuidado la próxima vez”. Yo lo hice otra vez pero con mucho cuidado, metiéndola cada vez un poco más hasta el punto en que yo tenía todo dentro de ella. Yo creí que eso le molestaba pero ella, entre gemidos y gritos, decía: “Dale más…, ahhhh si…, qué lindo…, ahhhh… qué esperás”. Yo estaba en otro mundo.
T. Usted concluirá que ella era muy experimentada...
Obvio, me doy cuenta ahora que no le salió una gota de sangre de la concha y que el culo lo tenía bastante dilatado, lo mismo que el 69 y tragársela.
T. Eso lo desilusionó en algo?
No para nada. En ese momento no me daba cuenta de nada y estuvimos así unos 45 minutos y realmente fueron los mejores 45 minutos de mi vida. Cuando ya no podíamos más nos pusimos a acariciarnos, besaba sus tetas, las llenaba de leche; mientras tanto ella me mamaba y se tomaba todo lo que yo seguía sacando. Ella estaba más encantada que yo.
T. Ya me intriga. Cómo salieron?
Como ya eran las seis de la tarde me fui al galpón de mantenimiento y me afané dos mamelucos azules y dos cascos amarillos de los carpinteros, que uno se lo puso Pato y el otro yo. Salimos por atrás con la ropa hecha un bollo y tomamos un táxi. La dejamos a Pame en la casa de la hermana que la iba a cubrir seguro y yo fui a casa y pagué allá.
T. Cómo siguió la cosa Alejandro? No entiendo todavía.
Un quilombo porque teníamos que buscar que nos prestaran bulines para coger.
T. Ah! Pero siguieron!
Sí. Todo de ahí en adelante fue un quilombo tras otro. Nos encontrábamos en la matiné y nos íbamos a coger a dónde conseguíamos. Después ella cuando tenía 16 se puso de novia con un chico de 19, pero seguíamos cogiendo.
T. Eran amantes...!
Bueno, el problema es que no éramos... seguimos siendo... Ella está casada con un ingeniero re pintón, lleno de guita, pero más frío que un témpano, tiene dos chicos y una casa divina, un Mercedes Clase B. Yo estoy en pareja con una de las mejores amigas de ella desde hace dos años y creo que está embarazada, pero el problema es que no aguantamos más. Con mi pareja me llevo super bien y cogemos todos los días, haya estado o no con pato. No le hago asco ni al período. Encima está tan buena o más que Pato, porque tiene nada más que 20.
T. Usted a Patricia la ama o está caliente?
La amo, pero encima hacemos las cosas más locas y reventadas que se imagine. Si estuviéramos juntos creo que cogeríamos dos veces por día. Después de doce años no es nada más que calentura.
T. Y por qué ella eligió a un tipo así?
Porque ella es una rea de clase media media, y el un paquete de la high society de Bahía, muy pintón, y coger, cogemos dos o tres veces por semana ella y yo. No podemos vivivir uno sin el otro, pero sé que con mi sueldo de profe de educación física no la mantengo a un minón como ella y para colmo con dos pendejos y eso...
T. Usted no tiene por qué mantener a los hijos del ingeniero...
No son hijos del ingeniero, son míos. Encima el ingeniero no la embarazó jamás y me pidió que yo la embarazara para asegurarse el futuro. Los dos somos morochos y altos y no somos narigones ni de mentón grande o algo que se haga sospechoso. Todos dicen que son un calco de él y a mi me revuelve la panza.
T. Cramba! Me cambió el panorama de la sesión. Lo hablamos la semana que viene?
Polysexualidad o lo que venga
Yo tenía 17 años, y estaba en el último año de la secundaria en Bahía Blanca. El famoso viaje de egresados a Bariloche se acercaba. Todo el curso estaba alborotado, no veíamos la hora de viajar.
Ella estaba en boca de todos los del colegio,
T. Quién es ella?
Mi amiga Jennifer. Todos se le reían y le hacían bromas a sus espaladas. Solo sus compañeros de curso, entre ellos incluida yo, la aceptábamos como era. Siempre estaba alejada del grupo, se la pasaba escuchando música en su celular y dibujando caricaturas.
Los varones del curso siempre la buscaban cuando había partido de fútbol, ella era parte del equipo..
Nunca me había fijado realmente en ella. Parecía un varoncito más. Pero con carita de nena preciosa y un cuerpo de locos aunque no tetona. Su pelo corto negro, sus ojos café y soñadores, su diminuto cuerpo nunca me había fijado realmente en ella hasta que llegó el viaje a Bariloche.
Todos alborotados subimos al segundo piso del colectivo. Nos acomodamos en los asientos. Iniciamos el viaje, y ya a mitad de camino el cansancio y el alcohol que corría por el pasillo del bus no venció y todo el mundo quedó dormido.
Las luces de un auto iluminaron su rostro, estaba despierta. Decidí pasarme a su lado, ya que mi compañera estaba re-dormida y yo no tenía sueño. Cuando me senté a su lado, ni siquiera me miro. Seguía metida en su mundo interior, en su música. La toque con mi mano en el hombro y en voz baja le pregunte "¿Qué escuchas?".
Ella me miro,
Las luces de un auto iluminaron su rostro, estaba despierta. Decidí pasarme a su lado, ya que mi compañera estaba re-dormida y yo no tenía sueño. Cuando me senté a su lado, ni siquiera me miro. Seguía metida en su mundo interior, en su música. La toque con mi mano en el hombro y en voz baja le pregunte "¿Qué escuchas?".
Ella me miro,
-"K. D. Lang"-. Respondió.
- "¿Quién?"-. Ni idea de quien era. Ella se quitó el auricular y me lo puso en los oídos.
-"Guau, es buena"-. Me gustaba lo que estaba escuchando.
Ella me miró, se sonrió. - "¿Querés escucharla conmigo?"-.
-"Si"
- "¿Quién?"-. Ni idea de quien era. Ella se quitó el auricular y me lo puso en los oídos.
-"Guau, es buena"-. Me gustaba lo que estaba escuchando.
Ella me miró, se sonrió. - "¿Querés escucharla conmigo?"-.
-"Si"
Entonces compartimos los auriculares del celu y escuchábamos la música sin hablar.
En el colectivo todo el mundo dormía, solo las luces de los autos al pasar iluminaban el interior del coche, pero solo se distinguían sombras. El silencio era total. Solo a veces se escuchaba algún murmullo, casi in entendible de algunos que charlaban. Y allí estábamos las dos muy juntas, casi pegadas en el asiento. Sentía su cuerpo frágil muy cerca.
Decidí entablar una conversación. Para ver si podíamos hablar, pero no me miraba. Al estar tan cerca intenté tocar su pierna con mi mano para llamar su atención y para que me mirará y así hablar. Pero justo ella movió su mano y termine poniendo mi mano sobre la suya. Logré que me mirará. Sus ojos brillaban, lo sé, aún cuando estaba todo en sombras. Se acerco más a mí, y me hablo al oído. Yo seguía con mi mano en su mano, no sé por que pero no quería quitarla.
En el colectivo todo el mundo dormía, solo las luces de los autos al pasar iluminaban el interior del coche, pero solo se distinguían sombras. El silencio era total. Solo a veces se escuchaba algún murmullo, casi in entendible de algunos que charlaban. Y allí estábamos las dos muy juntas, casi pegadas en el asiento. Sentía su cuerpo frágil muy cerca.
Decidí entablar una conversación. Para ver si podíamos hablar, pero no me miraba. Al estar tan cerca intenté tocar su pierna con mi mano para llamar su atención y para que me mirará y así hablar. Pero justo ella movió su mano y termine poniendo mi mano sobre la suya. Logré que me mirará. Sus ojos brillaban, lo sé, aún cuando estaba todo en sombras. Se acerco más a mí, y me hablo al oído. Yo seguía con mi mano en su mano, no sé por que pero no quería quitarla.
- "Si alguien nos ve, pensará mal, boluda"-.
Tenía razón, pero no me importaba.
Tenía razón, pero no me importaba.
-"¿No estamos haciendo nada, que te pasa?"-. Le dije.
Ella se rió. Saco su mano y la mía quedo sobre su pierna. No la moví. Ella puso su mano sobre mi pierna y dijo
Ella se rió. Saco su mano y la mía quedo sobre su pierna. No la moví. Ella puso su mano sobre mi pierna y dijo
- "¿Qué sentís?"-.
Yo no podía describir lo que estaba sintiendo, era nuevo para mí. En el fondo sabía que no era lo que siempre sentía a rozar el cuerpo de un chico. Aún cuando había tenido sexo con chicos de 12 hasta hombres de 35. Creo que sentí deseos de tocarla más.
-"No lo sé".
Ella agarró su campera y nos cubrió a las dos. Debajo de la campera ella comenzó a acariciar mis piernas, y poco a poco se acercaba a mi entrepierna. Pero se detuvo, tomo mi mano inmóvil que seguía en su pierna. La acercó a su entre pierna. La dejo ahí, y volvió a mi entrepierna a tocarme. Me rozaba el pantalón suavemente con la yema de sus dedos. Y comencé sentir un cosquilleo en mi estomago.
La luz de un camión iluminó por completo el interior del colectivo. Y me asusté de que alguien pudiera estar mirándonos. Saqué mi mano bruscamente. Ella sacó la suya despacio entendiendo mi miedo. Y me hablo al oído.
Yo no podía describir lo que estaba sintiendo, era nuevo para mí. En el fondo sabía que no era lo que siempre sentía a rozar el cuerpo de un chico. Aún cuando había tenido sexo con chicos de 12 hasta hombres de 35. Creo que sentí deseos de tocarla más.
-"No lo sé".
Ella agarró su campera y nos cubrió a las dos. Debajo de la campera ella comenzó a acariciar mis piernas, y poco a poco se acercaba a mi entrepierna. Pero se detuvo, tomo mi mano inmóvil que seguía en su pierna. La acercó a su entre pierna. La dejo ahí, y volvió a mi entrepierna a tocarme. Me rozaba el pantalón suavemente con la yema de sus dedos. Y comencé sentir un cosquilleo en mi estomago.
La luz de un camión iluminó por completo el interior del colectivo. Y me asusté de que alguien pudiera estar mirándonos. Saqué mi mano bruscamente. Ella sacó la suya despacio entendiendo mi miedo. Y me hablo al oído.
-"Tranqui, está todo bien"-. Me di vuelta y me puse a dormir.
Los gritos de Gustavito me despertaron, habíamos llegado por fin a Bariloche.
En el hotel, mi sorpresa fue tener que compartir la habitación con ella, sin pedirlo. No había más habitaciones de tres, Así que Paula y Andrea mis mejores amigas fueron ubicadas en una de dos, y yo que quedaba sola fui a parar con Jennifer que también estaba sola.
Era el destino, no lo sé. Pero allí estábamos las dos en el mismo cuarto y encima lejos de las miradas de los demás.
Ella desempacó su bolso, no me hablaba, ni miraba. Así que yo hice lo mismo.
Paula golpeó la puerta y entró.
Los gritos de Gustavito me despertaron, habíamos llegado por fin a Bariloche.
En el hotel, mi sorpresa fue tener que compartir la habitación con ella, sin pedirlo. No había más habitaciones de tres, Así que Paula y Andrea mis mejores amigas fueron ubicadas en una de dos, y yo que quedaba sola fui a parar con Jennifer que también estaba sola.
Era el destino, no lo sé. Pero allí estábamos las dos en el mismo cuarto y encima lejos de las miradas de los demás.
Ella desempacó su bolso, no me hablaba, ni miraba. Así que yo hice lo mismo.
Paula golpeó la puerta y entró.
- "Ey, Flaca, estamos en el cuarto de enfrente, apúrate a desempacar que en una hora tenemos una excursión"-. Y salió sin esperar una respuesta mía.
En la excursión me alejé de Jennifer. Paula y Andrea, me miraron ya que yo la observaba. Sola, con su celu y dibujando.
-"¡Linda compañera de cuarto te tocó!"-. Me dijo Paula.
-"¿Qué?"-. Pregunte. Mirándola.
-"Vamos, no te hagas la boluda. Te he hemos visto mirarla. Acaso te vas a cambiar de bando"-. Continuo Andrea – Está para darle murra una o dos veces, pero no te nos cambies de vereda.
-"¿De qué hablan?"-. Contesté poniendo cara de no entender lo que me decían.
Paula me miró, miró a Jennifer y se sonrió y me habló seriamente.
En la excursión me alejé de Jennifer. Paula y Andrea, me miraron ya que yo la observaba. Sola, con su celu y dibujando.
-"¡Linda compañera de cuarto te tocó!"-. Me dijo Paula.
-"¿Qué?"-. Pregunte. Mirándola.
-"Vamos, no te hagas la boluda. Te he hemos visto mirarla. Acaso te vas a cambiar de bando"-. Continuo Andrea – Está para darle murra una o dos veces, pero no te nos cambies de vereda.
-"¿De qué hablan?"-. Contesté poniendo cara de no entender lo que me decían.
Paula me miró, miró a Jennifer y se sonrió y me habló seriamente.
- "Hacé lo que quieras, pero acordate que somos tus amigas en las malas y en las buenas y para decir verdad, yo también le entraría a la rara esta. Esta buena.
Creo que ellas ya sabían algo que yo todavía no concebía en mí.
Andrea cambio la conversación inmediatamente.
-"Vamos chicas a sacarnos fotos".
Creo que ellas ya sabían algo que yo todavía no concebía en mí.
Andrea cambio la conversación inmediatamente.
-"Vamos chicas a sacarnos fotos".
Y allí estábamos todos en ese catamarán surcando las aguas del Nahuel Huapi, sacando fotos, disfrutando del paisaje.
Ella seguía sola alejada del grupo, con su música y sus dibujos. Sentí ganas de ir hacía ella. Pero sentía un poco de miedo y me daba paja que siempre estuviera haciendo rancho aparte.
Paula me sorprendió llamándola.
Ella seguía sola alejada del grupo, con su música y sus dibujos. Sentí ganas de ir hacía ella. Pero sentía un poco de miedo y me daba paja que siempre estuviera haciendo rancho aparte.
Paula me sorprendió llamándola.
-"Jennifer, vení a sacarte una foto con nosotras, no seas jodida.
Ella las miró, se sonrió y se caminó hacia nosotras. Miré a Paula y Andrea. Entre ellas había una mirada cómplice que delataba alguna intención.
Ella las miró, se sonrió y se caminó hacia nosotras. Miré a Paula y Andrea. Entre ellas había una mirada cómplice que delataba alguna intención.
Se fotografió y se quedó con nosotras el resto de la excursión y de cierta forma cambió la actitud.
Al volver al hotel, en nuestro cuarto. Las cuatro charlábamos tiradas en la cama. Javier, el coordinador del grupo golpeó la puerta y gritó
Al volver al hotel, en nuestro cuarto. Las cuatro charlábamos tiradas en la cama. Javier, el coordinador del grupo golpeó la puerta y gritó
- "En una hora cena y en dos salimos a bailar estén listas chicas".
Paula y Andrea saltaron y salieron corriendo a su habitación. Yo salte de la cama y grité
Paula y Andrea saltaron y salieron corriendo a su habitación. Yo salte de la cama y grité
- "Yo me baño primero"
Al salir del baño envuelta en la toalla la mirada mirrada de Jenn se clavó en mi cuerpo. Su mirada de deseo se noto como un rayo que me quemaba la piel. Bajó la mirada y sin hablar entro ella al baño. Mientras se duchaba la escuchaba cantar. Yo me vestía.
Salió en calzones, y comenzó a vestirse. Y allí estaba yo mirándola, creo que con la misma mirada que ella me disparó hacia unos momentos antes. Sentí morir de vergüenza y salí del cuarto rumbo al comedor.
Al salir del baño envuelta en la toalla la mirada mirrada de Jenn se clavó en mi cuerpo. Su mirada de deseo se noto como un rayo que me quemaba la piel. Bajó la mirada y sin hablar entro ella al baño. Mientras se duchaba la escuchaba cantar. Yo me vestía.
Salió en calzones, y comenzó a vestirse. Y allí estaba yo mirándola, creo que con la misma mirada que ella me disparó hacia unos momentos antes. Sentí morir de vergüenza y salí del cuarto rumbo al comedor.
Los días pasaban entre excursiones de día a distintos lugares de Bariloche y salidas por la noche a bailar a los boliches.
Paula, Andrea, Jennifer y yo íbamos a todos lados juntas. En las discos bailábamos juntas, por supuesto que cuando los chicos aparecían nosotras nos íbamos con ellos a bailar. Ella se paseaba sola por toda la disco. Yo me curtí a dos compañeros que les tenía ganas desde siempre aunque los dos tenían novias que habían quedado en Bahía.
Paula, Andrea, Jennifer y yo íbamos a todos lados juntas. En las discos bailábamos juntas, por supuesto que cuando los chicos aparecían nosotras nos íbamos con ellos a bailar. Ella se paseaba sola por toda la disco. Yo me curtí a dos compañeros que les tenía ganas desde siempre aunque los dos tenían novias que habían quedado en Bahía.
Aquella noche las cervezas fueron demasiadas, me sentía muy mareada, todo daba vuelta. Paula se dio cuenta y me preguntó si quería volver al hotel. Mi respuesta fue que sí. Como ella estaba bailando con un chico que le interesaba, buscó a Andrea, pero ella también estaba ocupada. Ambas decidieron llevarme rápidamente, ya que el hotel quedaba a tres cuadras. Son tan buenas amigas. Al darme cuenta de la situación les dije que no se preocuparan que ya se me estaba pasando, no quería arruinarles la noche. De pronto apareció Jennifer. Preguntando qué me pasaba. Paula se alejó con ella de nosotras para hablarle. Al volver. Jennifer sonriendo dijo.
-"Vayan chicas, no se preocupen yo la cuido. No pierdan a los chicos que las están esperando en la barra antes que se pongan más en pedo.
Fue así que Jennifer me sacó de la disco y me llevó al hotel. Me sentó en la cama y comenzó a desnudarme. Creo que el aire que había recibido caminando tres cuadras me despabilo, y ya me sentía bien. Pero no se lo dije. Deje que ella actuara. Cuando estuve en bombacha y corpiño desarmó la cama y me recostó. Me miraba tan dulcemente. Su mirada tenia una mezcla de deseo y preocupación...
-"Ya estoy bien"-. Le dije. Seguía mirándome, sentada a mi lado en la cama, sin moverse. Y rompió el silencio.
-"Ya estoy bien"-. Le dije. Seguía mirándome, sentada a mi lado en la cama, sin moverse. Y rompió el silencio.
-"Me gustas... quiero besarte"-.
No contesté con mi voz, solo tome su mano como diciendo
No contesté con mi voz, solo tome su mano como diciendo
- "Dale!"-.
Se acercó lentamente y me besó, en un segundo estaba respondiendo a ese beso. Y en otro segundo su cuerpo y el mío se estrechaban abrazados en la cama. Me acariciaba suavemente, torpemente le quité la remera, ella me quitó el corpiño y comenzó a besar mis tetas, con su lengua hacia pequeños círculos alrededor de mis pezones. Los que comenzaron a endurecerse. El solo roce de su piel con la mía me hacia sentir un ardor que nunca había sentido.
Desnudas nos revolcamos en la cama, nos tocábamos, nos acariciábamos, nos besábamos. Me hacia el amor, estaba teniendo sexo por primera vez con una chica, y no estaba para nada mal. Nunca lo había imaginado. Nunca ni siquiera había fantaseado estar en los brazos de otra chica. Pero allí estaba, y todo era fabuloso.
Su lengua en mi entrepierna me puso loca, sentí una sensación nunca antes sentida, el movimiento de su lengua descubría en mí sensaciones jamás sentidas. Los varones chicos o grandes son más brutos.
Pasamos el resto de la noche haciéndolo, rodando por la cama, experimentando sensaciones en nuestros cuerpos. La mañana nos encontró dormidas, desnudas, abrazadas la una a la otra.
En el desayuno, mis amigas como si sospecharan algo, riendo... dijeron
- "¿Y qué tal les fue?"-. Creo que se notaba en mi cara. No lo sé. Todo el día insistieron hasta que les conté lo sucedido.
- "No te preocupes, nadie lo sabrá" -. Dijo Paula. Se sonrió y se fue a charlar con Jennifer. Andrea, me miraba y preocupada.
Su lengua en mi entrepierna me puso loca, sentí una sensación nunca antes sentida, el movimiento de su lengua descubría en mí sensaciones jamás sentidas. Los varones chicos o grandes son más brutos.
Pasamos el resto de la noche haciéndolo, rodando por la cama, experimentando sensaciones en nuestros cuerpos. La mañana nos encontró dormidas, desnudas, abrazadas la una a la otra.
En el desayuno, mis amigas como si sospecharan algo, riendo... dijeron
- "¿Y qué tal les fue?"-. Creo que se notaba en mi cara. No lo sé. Todo el día insistieron hasta que les conté lo sucedido.
- "No te preocupes, nadie lo sabrá" -. Dijo Paula. Se sonrió y se fue a charlar con Jennifer. Andrea, me miraba y preocupada.
-"Todo está bien, ¿verdad?. ¿Era eso lo que querías?"-. Yo estaba confundida, era lo que quería, pero al mismo tiempo tenía un enorme miedo de que alguien lo supiera y se burlaran de mí. Así se lo hice saber a ella.
-"Nosotras no vamos a contar nada, vos tampoco, y Jennifer seguro que tampoco... ¿Cómo lo van a saber?"-.
-"No lo sé, pero tengo miedo"-.
-"Nosotras no vamos a contar nada, vos tampoco, y Jennifer seguro que tampoco... ¿Cómo lo van a saber?"-.
-"No lo sé, pero tengo miedo"-.
Yo me imaginaba que yo ya era la novia de Jennifer, sentía algo fuerte por ella, era una gran calentura como nunca en mi vida. Pero el miedo al maldito que dirán no me dejaban gritar lo que estaba sintiendo, lo feliz que me sentía por haberlo hecho con ella.
De regreso al colegio, las cuatro fuimos inseparables. Paula y Andrea siempre se las ingeniaban para lograr que nosotras estuviéramos solas en algún lugar y pudiéramos besarnos y acariciarnos. Nos encontrábamos a escondidas en cualquier lugar, mentían a mis padres diciendo que pasaría en fin de semana en casa de Paula o Andrea y lo pasaba en lo de Jennifer. Los padres de ella me aceptaban, sabían la verdad.
Fue así hasta el final de año, la secundaria se acabo, las vacaciones nos dieron más oportunidades y Paula y Andrea planearon unas vacaciones para las cuatro en las sierras de Córdoba. Lejos de conocidos, fuimos libres de actuar libremente, de caminar de la mano por las calles, de besarnos, pero sabe qué... Las cuatro. Todas queríamos probar y probamos y nos gustó
Pero al final de las vacaciones la universidad me esperaba en otra ciudad, ella seguiría diseño grafico en Bahía y yo medicina en La Plata. Ella se quedaría en casa y yo no. Fue duro. Nos mantuvimos de amantes por años, viéndonos una o dos veces al mes. Hasta que la situación no dio para más y cada una tomó su rumbo. Yo seguía con chicos y chicas. Ella seguía sola.
Con los años acepté mi polysexualidad, mis padres tardaron en comprender, pero me aceptaron... y aquí estoy en ciudad nueva, en casa nueva, con novio nuevo, viviendo mi vida, amantes varones y mujeres de distintas edades...
Jennifer también siguió con su vida, mantuvimos contactos esporádicos, se casó con un chico que parece un gay, dentro de unos días nos reuniremos a cenar con nuestras respectivas parejas.
T. Y sus otras dos amigas?
También viven en La Plata, las dos y siguieron mi mismo camino.
T. Cómo lo llama usted?
Polysexualidad.
T. Algo así como lo que venga?
Algo asi.
Inicio de swingers
Somos una pareja de seis años de casados, me llamo Anabella y tengo 42 años, mi esposo es Gabriel que tiene cinco años menos que yo. Nos iniciamos en el mundo swinger hace un año y nos ha gustado mucho.
El sábado pasado fuimos por primera vez a una crucero swinger que sale en un viejo barco de la Flota Fluvial desde Tigre. Llegamos el viernes por la noche y todo fue muy agradable, las parejas eran simpáticas y había de todo un poco, éramos seis parejas. Esa primera noche, Gabriel y yo estábamos muy cansados y nos fuimos a dormir muy temprano. Al día siguiente, las otras parejas nos contaron que la orgía nocturna había estado sensacional y súper cachonda.
El sábado, las siete parejas pasamos la mañana en la cubierta, casi todas las chicas andábamos en topless. Dos se paseaban y nadaban completamente desnudas, todo era agradable y parecíamos estar reservándonos sexualmente para la noche. Cerca de las nueve y media de la noche, nos fuimos a arreglar, y a las once, ya estábamos las siete parejas juntas en una sala que estaba muy bien ambientada eróticamente. Comenzaron los juegos, los que a Gabriel y a mí casi siempre nos parecen aburridos. Ya ahí, una pareja nos coqueteaba abiertamente y no estaban nada mal, eran de Paraná.
Todo transcurría como lo imaginábamos hasta que ocurrió algo inesperado, pues cuando ya todos estábamos medio desnudos por los juegos, entró una pareja que hizo que todo se detuviera, los dos eran muy atractivos. El hombre era de unos 35 años, tenía un cuerpazo y un rostro duro, como el de los italianos, iba vestido con un traje blanco de lino y un sombrero como de artista de cine, un figurín de hombre; por su parte, imagínensela, ella iba vestida con un traje de noche de color rojo, escotado, con un prendedor y un collar de perlas chiquitas. Todos nos quedamos con las bocas abiertas, nunca en nuestros años swinger se había acercado una pareja así.
Ellos se sentaron al lado de nosotros. Yo ya estaba con las tetas al aire, enseguida el hombre me miró y me clavó la mirada, luego se reiniciaron los juegos pero yo sentí que ya nadie les ponía atención y todos estábamos pendientes y mirando de reojo o abiertamente, a esos dos que sonreían para todos partes. Al poco tiempo, acabaron los juegos y una pareja se puso a hacer el amor delante de todos mientras mi marido me sobaba los muslos, luego una chica le sacó el pene a su marido y lo masturbaba y por otro lado, una mujer medio gordita, de bonita cara, se acariciaba los pechos. Debo reconocer que resultaba raro ver eso entre todos absolutamente desconocidos.
De pronto, la beldad al lado de mí se acercó y me preguntó si me gustaba su marido, desde luego le respondí que sí, entonces luego ella agregó “¿y te gustan también las mujeres?”, a lo que contesté dudando que “no”. Enseguida, ellos se empezaron a besar y a darse como hacía todo mundo, mi marido me metía cada vez más su mano y yo estaba calentísima hasta que la chica me propuso “vamos los cuatro a un camarote”. Yo casi saltaba de gusto y de calentura de imaginar todo lo que podría hacer con su marido, el hombre más pintón al que yo podía aspirar y obviamente aceptamos. No podía creer que me hubiera tocado a mí.
En cuanto entramos a nuestro camarote, ellos dos apagaron algunas luces y se situaron en el centro, luego mi marido y yo nos sentamos en una silla y él y ella, en un banco, donde se mataban, se tocaban y se decían cositas. Primero, él le tocaba las nalgas y luego, directamente, le sacó su vestido elegantísimo y le comenzó a chupar los pechos pues ella no traía corpiño; por su lado, la mujer primero le sacó el sombrero que me lo revoleó, luego la camisa, el pantalón y al final, él calzón, mostrándonos que tenía un pene grande y grueso, delicioso, al que ella masturbaba.
Mi marido y yo estábamos hipnotizados, viendo la escena, luego me comencé a desnudar y mi marido me imitó, viendo que ellos se subieron a la cama, se acostaron boca arriba y ella me pidió que me acercara, lo que hice dispuesta ya a lanzarme por aquel hombre de pene tan delicioso pero la mujer me detuvo, indicándome “tenés que elegir, vas a coger con uno solo de los dos, elegí, mirá bien”. Me quedé petrificada frente a ellos mientras el hombre se masturbaba y movía su pene para que lo viera; ella se había abierto de piernas y se pasaba los dedos por su vagina con una mano y con la otra, se tocaba un pezón.
Al instante tragué saliva y pensé que no tendría por qué dudar pero al ver aquel sexo peladito, bien arreglado, que estaba mojado porque ahora sus dedos entraban y salían de ahí, provocándole unas muecas maravillosas de placer, me hizo dudar. Veía el pene y veía la vagina, hasta me sentí mareada de placer y de indecisión hasta que finalmente, me decidí por ir hacia aquel miembro tan grande, pero una fuerza interior a último momento me desvió y sin más, metí mi cara con todo entre aquellas piernas bronceadas, para rápidamente sacar mi lengua y pasearla por su clítoris. Aclaro que era mi primera vez que me iba con una mujer abierta y directamente y no embromando.
No sé cuánto duré ahí pero sí sé que ella acabó un par de veces y yo una, luego las dos chicas nos besamos, nos chupamos, nos acariciamos, nos mordimos y nos volvimos locas durante toda la noche y parte de la mañana siguiente. Por lo tanto, aunque yo lo negaba, aunque decía que no, tengo que reconocer que soy bisexual y qué, además, en la hora del sexo, prefiero a las mujeres sobre los hombres, entre un pene bien parado y una vagina mojadita, me voy por la segunda, así es la vida y así me gusta.
El problema ahora es convencer a los chicos para que se den entre ellos. De cualquier forma ya fichamos a un pendejito que les gustó a los dos, así que con ese pretexto logramos ver una entre varones que me hizo acabar sin tocarme. Mi novio se enculó al pendejo mientras el tano le chupaba la pija chiquitita y después fue al revés y por último el pendejo los chupó e hizo acabar a los dos como locos.
El mundo swinger en público
Yo me introduje en el mundo swinger no con mi novio sino con mi amante, y me encantó.
Una mañana después de coger con mi vecino de dos pisos más arriba, que podría considerarse como el más oficial de mis amantes porque es casado, tiene dos pibes, está buenísimo, y por suerte no se quiere separar de su mujer que es una guacha hermosa. Cogemos dos veces por semana cuando los chicos están en la escuela y él trabaja a la tarde.
T. Una relación de cuanto tiempo?
Uh! Con mi amante 4 años y con mi novio 18 meses. Por eso le dije lo de amante oficial. Bueno... Me dijo que le gustaría verme hacerlo con otro hombre, que le excitaba cuando le contaba de mis aventuras con otros, pero que el quería verme en acción, el sabía que era uno de mis varios amantes, aparte de mi novio, pero eso le encantaba porque era garantía de que no le iba a cagar la vida.
T. Perdón... Cuantos amantes tiene?
Cuatro en total y mi novio cinco. Pero a algunos los veo dos o tres veces por mes.
Me preguntó si al día siguiente si iría con el a una fiesta, con todo y que la mujer de él no quería ir, y para mí era un poco complejo. Mi novio es súper celoso...
T. Tiene sus razones.
Yo no digo nada, pero encima tengo una madre súper protectora, pero usé de pretexto que era la fiesta de fin de año de la empresa donde trabajo y que quería ir pues era mi primer años de trabajo; después de mucho discutir con ambos por fin pude ir.
T. Usted vive con su madre?
Con mi madre, mi padre y dos hermanas menores. No me alcanza para vivir sola.
Hice trampa porque me arregle, me peine así súper sencilla con una cola de caballo y me puse un vestido apretujado negro, pero encima me puse un vestido mas largo que estaba mas tapado para que no me dijeran nada.
Mario, mi vecino me estaba esperando en la cochera, me subí al coche y le dije que me dejara cambiarme, él se quedó sorprendido cuando me vio con el otro look. Me dijo que le encantaba verme bien perra, pero que al lugar que íbamos era mejor qué no usara ropa interior, y menos de buena calidad, porque es probable que terminara rasgada. Me saque la tanga y el corpiño y los puse en la cartera.
Al llegar era un lugar como una casona de lujo en Anchorena al 1101, y se veía que todas las mujeres iban súper arregladas y coquetas. Mario me confeso que era un club swinger pero que solo íbamos a participar si yo quería, y yo con el morbo a todo lo que da, le dije que me moría por entrar.
Al entrar la luz era baja y la música estridente, era muy discreto y se veían muchas parejas sentadas y algunos hombres solos.
Pedimos unas copas y se nos acerco una pareja, ella tenia 32 y el 34, muy amables y nos preguntaron si podían sentarse e invitarnos un trago, antes de que Mario pudiera decir algo, yo los invite a sentarse.
El era muy amable, nos pregunto que si nos interesaba el ambiente y que si ya habíamos participado y les dijimos que no, que era nuestra primera vez, ellos nos contaron del ambiente y que ellos ya llevaban varios años, eso nos copó, porque eran muy tranquilos y vimos que en general era así el ambiente, ella me dijo que yo le guste y que por eso se nos habían acercado, que hacia mucho que no veía una chica tan atractiva y sexy en ese lugar, cosa que me halagó. Yo me puse a charlar con ella y Mario charlaba con él, realmente teníamos buena química, ya después de algunos tragos, ella me dijo que si me gustaban las mujeres y yo le dije que me encantaban. Y me preguntó si tenía experiencia y le mentí que sí. Yo estuve con dos o tres amigas de pendeja, pero en cuanto se lo conté, se me acerco y me beso, fue un beso hermoso, el cual no dude en corresponder.
Mario y el se dieron cuenta y el nos dijo que si queríamos ir a su casa a seguir la fiesta, Mario me pregunto y yo le dije que si. El nos dijo que traía coche, pero que si gustábamos nos íbamos en uno solo y después regresábamos por el otro, así que nos fuimos al coche de Mario y salimos para su casa. Ellos dos se fueron adelante y yo me fui con Liliana atrás...
T. Edad?
Ella parecía bastante mayor, unos 45, bellísima mujer y él no creo que pasara de los 32 o 33 como mucho. Ellos iban charlando y nosotras íbamos haciendo de todo, nos tocábamos, nos besábamos, nos metíamos las manos.
Al llegar a su casa era lujosa, pero muy cálida, nos contaron mas sobre ellos y nos ofrecieron de tomar, nos servimos unas cervezas y Liliana se sentó con Mario y yo me senté con Arthur, que entre paréntesis era inglés y vino a Argentina a los 12 y estaba para el crimen. El pregunto si no había problema y ambos dijimos que no, Arthur puso música y empezamos a bailar, yo sentía el bulto de Arthur pegado a mi y veía como Mario le agarraba el orto a Liliana. Al ver eso me prendí y le agarre la verga a Arthur sobre el pantalón, el comenzó a tocarme y a subirme el vestido para agarrarme los cachetes del culo y apretarlos.
Seguíamos bailando cada vez mas cachondos, yo veía como Mario le apoyaba la pija a Liliana y como ella cada vez se le iba pegando mas, mientras yo hacia lo mismo con Arthur.
Al terminar la canción Liliana me llevo a la cocina por otras birras mientras ellos se relajaban.. ahí nos estuvimos besando otro poco, Liliana me pregunto que si me molestaría que ella hiciera algo mas con Mario, a lo cual le contesté que no, salí yo primero de la cocina con una botellita para Arthur y la mia. Cual fue mi sorpresa al ver que Liliana salia ya sin blusa con dos cervezas uno para Mario y la de ella! Le digo que yo ya había tocado esos pechos, pero se veían mejor al aire. Mario se quedo sin palabras, al ver su cara Liliana que le preguntó “te gustan” y se las pego a la cara mientas le decía “chupalas pendejo, chupámelas que me encanta”.
Yo no podía creerlo. Veía como Marito estaba como loco con aquel tremendo par de tetas, en eso senti la mano de Arthur en mi entrepierna, yo le puse mi mano en su verga y se la saque del pantalon para comenzar a masturbarlo. Cuando se la quise sacar del pantalón me di cuenta que era enooorme, mucho más que la de Mario, mas grande y muy muy gruesa, y sin pensarlo comencé a petearlo, era un manjar aquella pija tan hermosa. Yo no podía ni quería sacármela de la boca, estuve mamandosela hasta que Arthy termino en mi boca.
Cuando me levante vi que Liliana estaba en el sillon y Mario se la estaba cogiendo como un loco y Liliana gemia y le decía “no pares papito, que linda pijita tenés, es muy dura y eso me encanta”, “con razón tenés a esta putita tan contenta, quiero ser tu hembra”. Yo seguía sin poder creer lo que oía y veía, en eso Arthur me acostó en el sillón, yo casi de cara a Liliana y sentí como Arthur comenzaba a metérmela, yo estaba súper caliente, no podía para de gritar y de pedir mas, era una bestia dentro de mi, yo no tarde en acabar y a Liliana le pasó lo mismo, pero gritando menos. Estuvimos tendidos como 15 minutos sin poder decir nada, cuando empezamos a reaccionar nos vestimos y seguimos conversando, pero ya mucho mas tranquilo
Desde entonces tenemos una relación muy especial con Liliana y Arthur...
T. Ambos con ellos o solo usted con ellos?
Ya se dio cuenta? Sí, ahora también soy amante de Arthur y de Liliana, los dos se dan permiso de estar conmigo, jejeje, y me están presentando a otras tantas parejas que he conocido en el ambiente.
T. Y Mario?
Muy casado, obviamente con un tercer hijo en camino y la mujer que lo marca muy de cerca. Nos vemos cuando vamos al lavadero de la terraza del edificio. Nos echamos un rapidín conmigo sentada sobre los lavarropas centrifugando que me calienta a morir.
T. No tienen miedo que los descubran?
No, todos tienen lavarropas en los departamentos, los únicos que usamos los Marva somos Mario y yo para encontrarnos. Como hay que esperarlos...
T. Y su familia?
Papá ni sabe lo que hago, Mamá se la pasa cagándome a pedos y yo soy una carmelita descalza al lado de mis dos hermanas que son la versión corregida y aumentada mía.
T. Y su novio?
Bueno ese es el tema, yo lo quiero y es muy bueno, pero está enfermo de celos y no sé si tengo ganas de aguantarlo.
T. Cuál es su prioridad, lo sexual o la vida de relación con su novio?
Es que me doy cuenta que si me junto con él, le voy a seguir metiendo los cuernos.
T. Lo analizamos la semana que viene!
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