jueves, 26 de febrero de 2015

Polysexualidad o lo que venga

Yo tenía 17 años, y estaba en el último año de la secundaria en Bahía Blanca. El famoso viaje de egresados a Bariloche se acercaba. Todo el curso estaba alborotado, no veíamos la hora de viajar.
Ella estaba en boca de todos los del colegio, 

T. Quién es ella?

Mi amiga Jennifer. Todos se le reían y le hacían bromas a sus espaladas. Solo sus compañeros de curso, entre ellos incluida yo, la aceptábamos como era. Siempre estaba alejada del grupo, se la pasaba escuchando música en su celular y dibujando caricaturas.
Los varones del curso siempre la buscaban cuando había partido de fútbol, ella era parte del equipo..
Nunca me había fijado realmente en ella. Parecía un varoncito más. Pero con carita de nena preciosa y un cuerpo de locos aunque no tetona. Su pelo corto negro, sus ojos café y soñadores, su diminuto cuerpo nunca me había fijado realmente en ella hasta que llegó el viaje a Bariloche.
Todos alborotados subimos al segundo piso del colectivo. Nos acomodamos en los asientos. Iniciamos el viaje, y ya a mitad de camino el cansancio y el alcohol que corría por el pasillo del bus no venció y todo el mundo quedó dormido.
Las luces de un auto iluminaron su rostro, estaba despierta. Decidí pasarme a su lado, ya que mi compañera estaba re-dormida y yo no tenía sueño. Cuando me senté a su lado, ni siquiera me miro. Seguía metida en su mundo interior, en su música. La toque con mi mano en el hombro y en voz baja le pregunte "¿Qué escuchas?".
Ella me miro,
-"K. D. Lang"-. Respondió.
- "¿Quién?"-. Ni idea de quien era. Ella se quitó el auricular y me lo puso en los oídos.
-"Guau, es buena"-. Me gustaba lo que estaba escuchando.
Ella me miró, se sonrió. - "¿Querés escucharla conmigo?"-.
-"Si"

Entonces compartimos los auriculares del celu y escuchábamos la música sin hablar.
En el colectivo todo el mundo dormía, solo las luces de los autos al pasar iluminaban el interior del coche, pero solo se distinguían sombras. El silencio era total. Solo a veces se escuchaba algún murmullo, casi in entendible de algunos que charlaban. Y allí estábamos las dos muy juntas, casi pegadas en el asiento. Sentía su cuerpo frágil muy cerca.
Decidí entablar una conversación. Para ver si podíamos hablar, pero no me miraba. Al estar tan cerca intenté tocar su pierna con mi mano para llamar su atención y para que me mirará y así hablar. Pero justo ella movió su mano y termine poniendo mi mano sobre la suya. Logré que me mirará. Sus ojos brillaban, lo sé, aún cuando estaba todo en sombras. Se acerco más a mí, y me hablo al oído. Yo seguía con mi mano en su mano, no sé por que pero no quería quitarla.
- "Si alguien nos ve, pensará mal, boluda"-.
Tenía razón, pero no me importaba.
-"¿No estamos haciendo nada, que te pasa?"-. Le dije.
Ella se rió. Saco su mano y la mía quedo sobre su pierna. No la moví. Ella puso su mano sobre mi pierna y dijo
- "¿Qué sentís?"-.
Yo no podía describir lo que estaba sintiendo, era nuevo para mí. En el fondo sabía que no era lo que siempre sentía a rozar el cuerpo de un chico. Aún cuando había tenido sexo con chicos de 12 hasta hombres de 35. Creo que sentí deseos de tocarla más.
-"No lo sé".
Ella agarró su campera y nos cubrió a las dos. Debajo de la campera ella comenzó a acariciar mis piernas, y poco a poco se acercaba a mi entrepierna. Pero se detuvo, tomo mi mano inmóvil que seguía en su pierna. La acercó a su entre pierna. La dejo ahí, y volvió a mi entrepierna a tocarme. Me rozaba el pantalón suavemente con la yema de sus dedos. Y comencé sentir un cosquilleo en mi estomago.
La luz de un camión iluminó por completo el interior del colectivo. Y me asusté de que alguien pudiera estar mirándonos. Saqué mi mano bruscamente. Ella sacó la suya despacio entendiendo mi miedo. Y me hablo al oído.
-"Tranqui, está todo bien"-. Me di vuelta y me puse a dormir.
Los gritos de Gustavito me despertaron, habíamos llegado por fin a Bariloche.
En el hotel, mi sorpresa fue tener que compartir la habitación con ella, sin pedirlo. No había más habitaciones de tres, Así que Paula y Andrea mis mejores amigas fueron ubicadas en una de dos, y yo que quedaba sola fui a parar con Jennifer que también estaba sola.
Era el destino, no lo sé. Pero allí estábamos las dos en el mismo cuarto y encima lejos de las miradas de los demás.
Ella desempacó su bolso, no me hablaba, ni miraba. Así que yo hice lo mismo.
Paula golpeó la puerta y entró.
- "Ey, Flaca, estamos en el cuarto de enfrente, apúrate a desempacar que en una hora tenemos una excursión"-. Y salió sin esperar una respuesta mía.
En la excursión me alejé de Jennifer. Paula y Andrea, me miraron ya que yo la observaba. Sola, con su celu y dibujando.
-"¡Linda compañera de cuarto te tocó!"-. Me dijo Paula.
-"¿Qué?"-. Pregunte. Mirándola.
-"Vamos, no te hagas la boluda. Te he hemos visto mirarla. Acaso te vas a cambiar de bando"-. Continuo Andrea – Está para darle murra una o dos veces, pero no te nos cambies de vereda.
-"¿De qué hablan?"-. Contesté poniendo cara de no entender lo que me decían.
Paula me miró, miró a Jennifer y se sonrió y me habló seriamente.
- "Ha lo que quieras, pero acordate que somos tus amigas en las malas y en las buenas y para decir verdad, yo también le entraría a la rara esta. Esta buena.
Creo que ellas ya sabían algo que yo todavía no concebía en mí.
Andrea cambio la conversación inmediatamente.
-"Vamos chicas a sacarnos fotos".

Y allí estábamos todos en ese catamarán surcando las aguas del Nahuel Huapi, sacando fotos, disfrutando del paisaje.
Ella seguía sola alejada del grupo, con su música y sus dibujos. Sentí ganas de ir hacía ella. Pero sentía un poco de miedo y me daba paja que siempre estuviera haciendo rancho aparte.
Paula me sorprendió llamándola.
-"Jennifer, vení a sacarte una foto con nosotras, no seas jodida.
Ella las miró, se sonrió y se caminó hacia nosotras. Miré a Paula y Andrea. Entre ellas había una mirada cómplice que delataba alguna intención.
Se fotografió y se quedó con nosotras el resto de la excursión y de cierta forma cambió la actitud.
Al volver al hotel, en nuestro cuarto. Las cuatro charlábamos tiradas en la cama. Javier, el coordinador del grupo golpeó la puerta y gritó
- "En una hora cena y en dos salimos a bailar estén listas chicas".
Paula y Andrea saltaron y salieron corriendo a su habitación. Yo salte de la cama y grité
- "Yo me baño primero"
Al salir del baño envuelta en la toalla la mirada mirrada de Jenn se clavó en mi cuerpo. Su mirada de deseo se noto como un rayo que me quemaba la piel. Bajó la mirada y sin hablar entro ella al baño. Mientras se duchaba la escuchaba cantar. Yo me vestía.
Salió en calzones, y comenzó a vestirse. Y allí estaba yo mirándola, creo que con la misma mirada que ella me disparó hacia unos momentos antes. Sentí morir de vergüenza y salí del cuarto rumbo al comedor.

Los días pasaban entre excursiones de día a distintos lugares de Bariloche y salidas por la noche a bailar a los boliches.
Paula, Andrea, Jennifer y yo íbamos a todos lados juntas. En las discos bailábamos juntas, por supuesto que cuando los chicos aparecían nosotras nos íbamos con ellos a bailar. Ella se paseaba sola por toda la disco. Yo me curtí a dos compañeros que les tenía ganas desde siempre aunque los dos tenían novias que habían quedado en Bahía.
Aquella noche las cervezas fueron demasiadas, me sentía muy mareada, todo daba vuelta. Paula se dio cuenta y me preguntó si quería volver al hotel. Mi respuesta fue que sí. Como ella estaba bailando con un chico que le interesaba, buscó a Andrea, pero ella también estaba ocupada. Ambas decidieron llevarme rápidamente, ya que el hotel quedaba a tres cuadras. Son tan buenas amigas. Al darme cuenta de la situación les dije que no se preocuparan que ya se me estaba pasando, no quería arruinarles la noche. De pronto apareció Jennifer. Preguntando qué me pasaba. Paula se alejó con ella de nosotras para hablarle. Al volver. Jennifer sonriendo dijo.
-"Vayan chicas, no se preocupen yo la cuido. No pierdan a los chicos que las están esperando en la barra antes que se pongan más en pedo.
Fue así que Jennifer me sacó de la disco y me llevó al hotel. Me sentó en la cama y comenzó a desnudarme. Creo que el aire que había recibido caminando tres cuadras me despabilo, y ya me sentía bien. Pero no se lo dije. Deje que ella actuara. Cuando estuve en bombacha y corpiño desarmó la cama y me recostó. Me miraba tan dulcemente. Su mirada tenia una mezcla de deseo y preocupación...
-"Ya estoy bien"-. Le dije. Seguía mirándome, sentada a mi lado en la cama, sin moverse. Y rompió el silencio.
-"Me gustas... quiero besarte"-.
No contesté con mi voz, solo tome su mano como diciendo
- "Dale!"-.
Se acercó lentamente y me besó, en un segundo estaba respondiendo a ese beso. Y en otro segundo su cuerpo y el mío se estrechaban abrazados en la cama. Me acariciaba suavemente, torpemente le quité la remera, ella me quitó el corpiño y comenzó a besar mis tetas, con su lengua hacia pequeños círculos alrededor de mis pezones. Los que comenzaron a endurecerse. El solo roce de su piel con la mía me hacia sentir un ardor que nunca había sentido.
Desnudas nos revolcamos en la cama, nos tocábamos, nos acariciábamos, nos besábamos. Me hacia el amor, estaba teniendo sexo por primera vez con una chica, y no estaba para nada mal. Nunca lo había imaginado. Nunca ni siquiera había fantaseado estar en los brazos de otra chica. Pero allí estaba, y todo era fabuloso.
Su lengua en mi entrepierna me puso loca, sentí una sensación nunca antes sentida, el movimiento de su lengua descubría en mí sensaciones jamás sentidas. Los varones chicos o grandes son más brutos.
Pasamos el resto de la noche haciéndolo, rodando por la cama, experimentando sensaciones en nuestros cuerpos. La mañana nos encontró dormidas, desnudas, abrazadas la una a la otra.
En el desayuno, mis amigas como si sospecharan algo, riendo... dijeron
- "¿Y qué tal les fue?"-. Creo que se notaba en mi cara. No lo sé. Todo el día insistieron hasta que les conté lo sucedido.
- "No te preocupes, nadie lo sabrá" -. Dijo Paula. Se sonrió y se fue a charlar con Jennifer. Andrea, me miraba y preocupada.
-"Todo está bien, ¿verdad?. ¿Era eso lo que querías?"-. Yo estaba confundida, era lo que quería, pero al mismo tiempo tenía un enorme miedo de que alguien lo supiera y se burlaran de mí. Así se lo hice saber a ella.
-"Nosotras no vamos a contar nada, vos tampoco, y Jennifer seguro que tampoco... ¿Cómo lo van a saber?"-.
-"No lo sé, pero tengo miedo"-.
Yo me imaginaba que yo ya era la novia de Jennifer, sentía algo fuerte por ella, era una gran calentura como nunca en mi vida. Pero el miedo al maldito que dirán no me dejaban gritar lo que estaba sintiendo, lo feliz que me sentía por haberlo hecho con ella.
De regreso al colegio, las cuatro fuimos inseparables. Paula y Andrea siempre se las ingeniaban para lograr que nosotras estuviéramos solas en algún lugar y pudiéramos besarnos y acariciarnos. Nos encontrábamos a escondidas en cualquier lugar, mentían a mis padres diciendo que pasaría en fin de semana en casa de Paula o Andrea y lo pasaba en lo de Jennifer. Los padres de ella me aceptaban, sabían la verdad.
Fue así hasta el final de año, la secundaria se acabo, las vacaciones nos dieron más oportunidades y Paula y Andrea planearon unas vacaciones para las cuatro en las sierras de Córdoba. Lejos de conocidos, fuimos libres de actuar libremente, de caminar de la mano por las calles, de besarnos, pero sabe qué... Las cuatro. Todas queríamos probar y probamos y nos gustó
Pero al final de las vacaciones la universidad me esperaba en otra ciudad, ella seguiría diseño grafico en Bahía y yo medicina en La Plata. Ella se quedaría en casa y yo no. Fue duro. Nos mantuvimos de amantes por años, viéndonos una o dos veces al mes. Hasta que la situación no dio para más y cada una tomó su rumbo. Yo seguía con chicos y chicas. Ella seguía sola.
Con los años acepté mi polysexualidad, mis padres tardaron en comprender, pero me aceptaron... y aquí estoy en ciudad nueva, en casa nueva, con novio nuevo, viviendo mi vida, amantes varones y mujeres de distintas edades...
Jennifer también siguió con su vida, mantuvimos contactos esporádicos, se casó con un chico que parece un gay, dentro de unos días nos reuniremos a cenar con nuestras respectivas parejas.

T. Y sus otras dos amigas?

También viven en La Plata, las dos y siguieron mi mismo camino.

T. Cómo lo llama usted?

Polysexualidad.

T. Algo así como lo que venga?

Algo asi.

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