jueves, 26 de febrero de 2015

Hombre en Pico y mina en La Plata

Sabe lo que pasa doctor? Desde chico me gustaba jugar con las muñecas y las cosas de mi hermana.
Y también a escondidas me vestía con sus ropas, por que aunque ella era mayor teníamos casi el mismo físico, pero yo era más lindo que ella... No era cosa mía, me lo decía mi mamá, mis tías y mi abuela...
Cuando me vestía, cuando mi hermana estaba en el colegio y mamá trabajando, me sentía feliz por ser una nena. A medida que pasaba el tiempo esa sensación de ser una chica crecía más fuerte en mí.
Cuando cumplí 13 años y termine la primaria, mis viejos me mandaron de vacaciones a la casa de una de las hermanas de mamá que vive en La Plata y tiene una casa quinta en Gonnet. Allí lo conocí a Laureano, que era un primo, y que en esa época tendría unos 19 años. El fue muy amable conmigo desde el día que llegué, ya que como era de suponer yo no conocía nada del lo que había allí. Laureano no era muy alto, pero tenía un lindo cuerpo, era rubio y tenía unas manos grandes. Estudiaba abogacía.
Una tarde de mucho calor, mientras caminaba por el jardín, durante la siesta, que en el verano era sagrada, vi a Laureano bañándose en la pileta, el estaba desnudo y pude ver su cuerpo y lo que más me impacto fue su gran pija, nunca había visto algo tan grande, aunque había espiado a mi viejo y a otros hombres, nunca había visto algo semejante. Al vérsela, sentí ganas de tocársela y tenerla entre mis manos chiquitas, y saber lo que se sentiría.
De pronto me moví, algún ruido habré hecho y Laureano me vio, aunque me volví a esconder, el sabía que yo lo estaba mirando y se reía. Me fui hasta detrás de un pino, y me quede pensando en Laureano, y me imaginaba estar entre sus brazos, acariciándome y dejándome tocar su pene y que él me acariciara. Estaba tan abstraído con mis pensamientos, que no lo escuche llegar.
Me dijo:
-Luciano, en que pensás?
-No le vas a contar a nadie si te lo digo, -le pregunte
Me juro que nadie mas que el lo sabría. Entonces le dije.
-En vos, y en tu pichila, me dejó fascinada.
-Cómo fascinada -me respondió- será fascinado.
Me ruborice por el fallido pero no me iba a poner a explicarle que pensaba en mi mismo en femenino.
-¡Ah! ¿era eso nada más? -me dijo- Bueno si querés tocarla aquí la tenés.
Se desabrocho la bragueta del jean, soltó el cinturón y dejo caer sus pantalones. Luego se sentó al lado mío, y me pidió que me sacara mis pantalones y mi camisa. Me quede desnuda junto a el, temblando de nervios. Con sus manotas comenzó a tocarme la piernas y acariciarme la cola y mis genitales. Besó y mordió mis pequeños pezones de mis tetillas, me pasó su lengua por todo mi cuerpo, mi excitación fue tremenda y se me paró la pija.
Temblorosa, agarre suavemente su pene erecto y lo acaricie no se cuanto tiempo, pero me sentí dichosa de hacerlo. En un momento me pidió que se lo bese, y así lo hice. Besarle el pene fue excitarlo aún mas, luego me dijo que se la chupe, y ese fue el momento mas sublime para mi, sentir algo tan lindo dentro de mi boca, pero eso no fue todo. Después de un buen rato de chupársela, me agarró de la cintura, me dio vuelta, me abrió las piernas y me empezó a chupar mi culo.
Me dijo:
-Que culo rosadito que tenés, -y me siguió chupando el culo, un muy buen rato.
Me puso su lengua dentro de mi culo, y me hizo gozar tanto que tuve mi primer orgasmo en mi vida. Fue una emoción increíble.
Como había pasado no se cuanto tiempo, Laureano me dice:
-Mañana nos encontramos acá de nuevo, querés ?
-Si, mañana estoy acá. A las 3 cuando la tía se va a dormir.
-No le cuentes nada que se va a enojar.
-Noooo! Ya sé. Prometido!
El resto de la tarde y la noche fueron interminables. Deseaba que llegara pronto el otro día. A la mañana, después de desayunar, Laureano me invito a llevarme en auto, nos fuimos a dar una vuelta por la ciudad que para mi era inmensa. Me llevó al bosque y entramos al Estadio de Gimnasia.
Mientras íbamos andando, Laureano me preguntó que era lo que más deseaba, le respondí que mi sueño era vestirme como una nena y ser una nena. Me preguntó por que no lo hacía, ya que en La Plata nadie me conocía y no podía haber problemas.
-Cuando nos encontremos a la hora de la siesta, me vas a ver como yo quiero, -le dije a Laureano.
Yo había llevado unas pilchas de mi hermana y una malla enteriza de ella. Cuando nos encontramos, la cara de el mostró asombro, me dijo que le encantaba como estaba vestida y yo me puse re feliz. Estaba vestida con el uniforme de mi hermana que usaba en colegio de monjas.
Pollera escocesa tableadita, camisa blanca y corbata, medias tres cuartos blancas y zapatillas blancas, lo que siempre quise usar y también un calzón rosa.
Me levantó la pollera y me acariciaba la cola, me levantó la camisa y comenzó a chupar mis tetitas
Me tomo en sus brazos y comenzó a acariciarme y besarme, me sentía toda una mujercita. Me dio varios besos de lengua, me dio vuelta, me bajo la bombachita y arrodillado me puso su lengua en mi cola, me llevó varias veces al orgasmo, luego introdujo un dedo en mi culito y lo daba vueltas dentro de mi, haciéndome suspirar y gozar. Luego, muy suavemente me puso su enorme pene en mi boca, he hizo que se lo chupara.
Me tuvo un buen rato chupándosela, hasta que me hizo tirar al suelo boca abajo y me penetro muy lentamente, grité de dolor, sentí que mi culo se partía en mil pedazos. El me dijo que si nos encontraban porque yo gritaba se armaba quilombo. Me lubricó con aceite de la cocina. Primero sentí ganas de cagar y al rato el goce fue tan grande, que le pedí que no dejara de cogerme una y otra vez. Extasiada, con mi orto lleno de semen, dolida, y feliz, volví a la casa, fui hasta el baño y me puse a llorar de felicidad mientras me duchaba.
Después de cenar salí a caminar por el parque, junto con mi primo, y hablamos de muchas cosas.
Me pidió que me quedara allí en Gonnet, que el me iba a comprar toda la ropa de nena que yo quisiera, pero le dije que quería seguir estudiando en el secundario.
Como se había hecho muy tarde, me quede a dormir en la habitación de Laureano para no despertar a mi tía. Nos acostamos desnudos en su cama, y sus manos grandes comenzaron a tocarme y acariciarme, me llenó de besos la boca, me pasó su lengua por mi cuerpo, me chupó mi pija hasta que me hizo acabar y también chupo mi ano.
Como le gustaba mi culo, introdujo su pija en mi culito y me cogió al menos una hora y media, calculo, por que acabó un par de veces, luego me abrazó y se quedó dormido..
Yo había ido por quince días en diciembre y me terminé quedándome hasta principios de marzo. En todo ese tiempo el pelo me creció mucho y el efecto minita era cada vez más notable. Mi tía decía que era una lástima que yo fuera varón. Un día Laureano, haciéndose el que bromeaba me hizo vestir de mujer para que me vieran los tíos. Mi tío se reía y mi tía estaba encantada. Me arreglo el pelo y hasta me maquilló. Me sacaron una foto y la mandaron revelar y se las mandaron a mi abuela y a mi mamá. Mi mamá contestó que ella siempre había pensado lo mismo, mis otras tías decían que era un desperdicio que yo fuera varón y mi hermana se puso re celosa.
Tuve que volver a La Pampa. Mamá me dio permiso para que no me cortara el pelo y me condicionaron de ir a La Plata si rendía bien las materias. Durante los cinco años de secundaria yo era varón en Pico y nena en La Plata porque mis tíos le decían que sí a todo lo que quería Laureano.
Mi tía me llegó a depilar y comprarme ropa interior femenina.
Nunca se enteraron que durante los tres meses de verano Laureano me cogía una o dos veces por día. Cuando se recibió y yo tenía 18, dijo que era imposible sostener una situación así y me destrozó el corazón.
Yo siempre me consideré la mujer de Laureano y el se daba el gusto de vez en cuando, pero cuando venía a Pico a cazar chanchos salvajes en el monte. Me llevaba y me cogía en la carpa. Hoy no encuentro consuelo.

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