miércoles, 20 de octubre de 2010

Así qué me querías coger?

Estoy casada con un hombre que me complace en todo y tengo 26. En el día del bautismo de nuestra bebé, toda la familia se reunió, sus padres, sus hermanos y hermanas en fin todos. Nos divertimos en nuestra casa después de la ceremonia, el se reunió con unos amigos que invito, yo conversaba con una hermana mucho menor, Bárbara, que estaba en el colegio todavía, era la única con la que podía hablar sin tener que hacerme la que escuchaba: mi suegra y sus consejos, mi suegro que me veía como un pedazo de carne y mi marido borracho con sus amigos. Así que nos hicimos mucho más amigas, podría decirse.

Un sábado yo salía del supermercado con mi carrito y un motón de cosas, manejé hasta casa y a unas cuadras esta el colegio de Bárbara, así que nos encontramos, nos dimos un beso en la mejilla con de costumbre, me pregunto:

-¿Te ayudo?

Yo acepte por que había comprado cosas para dos semanas y cosas para la bebe. Así que entramos y dejamos las compras en la cocina, le pregunte:

-¿Que haces por acá con uniforme?
− Es que teníamos la actuación por el día del colegio!...

Ya eran como las 12:30 y me dijo que todos habían salido y que no había nadie en su casa y que tendría que regresar a cocinar, le dije:

-¿Por que no te quedas y me ayudas a preparar algo!, tu hermano - mi esposo- está de viaje. Estoy solita.

Me puse un delantal, estaba con camiseta negra pegada, y unos jeans y ella con la blusa blanca y la pollera escocesa tableada del uniforme, fui al baño un momento y regrese a la cocina mientras ella hizo caer unas cosas al suelo, se agacho a recogerlas y la faldita se le levanto dejando ver su minúscula ropa interior, no se si lo hizo a propósito, mentiría si dijera que no le di importancia, ya que se me calentó un poco la entrepierna. Tuve solamente dos experiencias con chicas en el colegio y ambas fueron muy satisfactorias aunque demasiado fugaces y siempre me quedó picando el tema.

Bueno le dije que lavara las verduras, ella fue a la bacha y al lavarlas se le salpicó un poco la blusa- para que tenia unos lindos senos medianos-, pero se seco enseguida, después yo estaba picando las verduras haciendo una ensalada y ella se me acerca por detrás colocando sus senos con sus pezones parados en mi espalda, los sentí y un hormigueo recorrió mi cuerpo, me estremecí, mas que cuando mi esposo se para detrás mío con su pija por mi culo, me tomo por la cintura, deje lo que estaba haciendo, y le dije:
− ¿Que se supone que hacés?
− Hacerte mimos.
− Por qué?
− Porque sos la más sexy de mis cuñadas y me calienta.
− Te calientan las mujeres en lugar de los varones?
− No! Me calientan los varones y me calentás vos. Otras mujeres no. Vos.
− Me parezco a un varón, entonces?
− No, pero sos mi cuñada.
− Y eso que tiene que ver?
− Me calentás… No me pidas explicaciones.
− Ya estuviste con otras chicas.
− Noooooo… ¡que te pensás!
− Yo sí, con compañeras en el colegio.
− Siiii? Y que tal?
− Genial!
− Me enseñarías?
− Yo no soy lesbiana.
− Bisexual?
− Tampoco.
− Entonces?
− Es lo que te pregunto yo a vos? Qué hacemos así siendo cuñadas!!!

Yo estaba asustada y me consideraba únicamente heterosexual,

− Mira que estamos solas, nadie tiene por qué enterarse!
− Y si alguien se entera es porque vos se lo contaste − le dije yo.

Yo no sabia que hacer, por un lado tenia que echarle flit, pero por otro necesitaba tener sexo, sentir un cuerpo como el mío entre mis brazos y tacto. Recordaba mi adolescencia en el baño de colegio con mis compañeras y me mojaba.

− Yo sé que el forro de mi hermano no es bueno en la cama, que tiene un pitito que es una porquería y que no le dura mucho! Aparte de vos le conocí varias novias. No sé como pudiste casarte con un tipo así que encima es alcohólico social.

Todo lo que dijo era cierto, no sé de donde saque fuerzas y le dije:

− Barbie, dejémoslo así. Sería mejor que te vayas!

No acabé de decirlo y ella me calló con un beso en la boca, traté de alejarla pero no pude y me entregué al placer...

Bárbara me tomó entre sus brazos y yo le correspondí los besos que me daba, hizo a un lado las cosas de la mesa y me recostó, me bajo los jeans hizo a un lado mi ropa interior y me beso la conha como había besado mis labios, cerré los ojos y empecé a sentir su lengua entrando y saliendo, metió un dedo, luego otro y otro, de pronto le dije:

− No, esperá…!

Mi beba lloraba. Se había despertado, me vestí rápidamente y fui a verla, me subí la remera, me baje el corpiño y le di de mamar, en eso Bárbara entró a la habitación con la mamadera con leche tibia, le dije que ya no era necesario.

Mi cuerpo que seguía muy caliente, esperé que mi hija se durmiera y salimos de la habitación, ella se empezó a acariciar la concha con una mano y con la otra me amasaba las tetas. La llevé a mi cuarto y la besé, la besé y la besé con toda la pasión que tenia. Ella me empujó y caí sobre la cama de espaldas, me quito las zapatillas, medias, jeans, mi tanga y me beso las piernas.
Le pedí que buscara en el placard el consolador que utilizaba para masturbarme ya que con lo de mi marido no bastaba,

− Con que con estas! Sos una boluda. No querés que le diga a mi novio que te coja? Es un pendejo pero es un macho hecho y derecho. Yo no tengo problemas.

Mientras tanto Bárbara se levantó la pollera, se sacó la bombachita y con la pija de goma me penetro primero suave y luego me cogió más fuerte, me quejaba, gemía y gritaba. Ella dejó el consolador y me dejo tendida muy cansada en la cama con las piernas abiertas y con un orgasmo cercano,

− Tenés razón. Esto es de locos! Yo me voy!
− Qué decís? − le pregunté yo azorada.

Me pare, la agarré de la mano la di vuelta y metí mis manos bajo la pollerita kilt, acaricie su culito, la puse en cuatro sobre la cama y le di palmadas. Ella respondía con gemidos, le saqué el calzón y le metí mi lengua en su ano todo lo que mas pude. Ella gemía como loca, luego le metí mis dedos previamente encremados, ella se desesperaba se movía, le di una lamida desde la vagina hasta el ano. Tenía el ano evidentemente muy dilatado.

− Lo usás bastante, guacha.
− Obviamente. Me caben dos…

No podía creer lo que decía la pendeja. Me sentí tan boluda!

− Dejame! Me quiero ir −me pedía Bárbara jadeando − Esto está mal… Muy mal. El es un forro, pero es mi hermano.
− No pendeja, vos empezaste, ahora te quedas!

Ella se acercó a la puerta y la tomé de los senos por detrás. Mi vagina empapada le mojo el culo, y le desabotone su blusa que encerraba unas tetas medianas, pero hermosas. Le metí mis dedos en su vagina y le salio un gemido que me excitó muchísimo, yo detrás de ella con mis manos en sus senos, masajeando sus pezones de piedra y punteándola, la tire a la cama me desnudé y me recosté sobre su cuerpo sudado. Le mordí y lamí los pezones y sus gemidos y quejas eran extremos. La bese en los labios aunque negaba con la cabeza, le metí la lengua, fui bajando por su vientre hasta su vagina empapada, le agarre los dos pechos con una sola mano muy fuerte, mientras con a otra le sacaba el jugo por abajo...

− Con que querías cogerme?! − le dije − ¡date la vuelta!

Me mostró el ano que palpitaba, me la cogí como se me dio la gana con el consolador. Fuerte, despacio, con giros, luego la di vuelta, me senté y ella encima mío de frente. Le mordí los pezones otra vez, le arañe el culo.

De pronto la pendeja empezó con su orgasmo a los gritos:

− No podés! No podés!
− Fijate como puedo!
− No, boluda, no podés coger tan bien… Que orgasmo! Ahora me toca a mi.

Bárbara no se tuvo que empeñar mucho porque yo estaba a punto de caramelo y también acabé mejor que aquella vez en el Cole.

Semanas después, mi marido me preguntó por qué venía tan seguido su hermanita menor cuando él no estaba. Yo le dije que venía a ayudarme.

− Qué yo no me entere − continuó él − que Brabarita viene a revolcarse acá con el idiota ese de novio que tiene.
− ¿Pero vos que te pensás? − Me indigné yo como si fuera una primera actriz − ¿Cómo va a venir a usar esta casa de telo con el novio?

En realidad no mentí. La usamos para nosotras dos. Su novio y su amigo que se arreglen para encularla de a dos en otra parte.

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