miércoles, 20 de octubre de 2010

Mi primera vez como nena.

Hola a todos, tengo 19 años y soy de Olivos al norte de Buenos Aires. Me imagino que los psicólogos estarán cansados de escuchar la misma cantinela que tenemos todas las travestis de vestirnos con las prendas de mama y de las hermanas, pero es que lo necesitamos contar, para tomar confianza. En mi caso fue así: yo tenía 13 años mi y no sé por qué un día cuando salía de bañarme mi vieja me dijo: “mirá que lindas tetitas tenés”, “un día de estos, te voy a comprar un corpiñito”. La frase me dejó trastornado. ¿A qué se habría referido mi madre? No me lo podía quitar de la cabeza. Unos días después cuando fui al lavadero a llevar la ropa sucia, vi que había un soutien de mi madre, lo toque y me encantó su tacto, me lo probé, y fue una deliciosa sensación.

Mi madre era lo suficientemente tonta como para no darse cuenta que si a los 13 años yo seguía más lampiño, que ella y me crecían las tetitas y el culo, me tenía que llevar al médico y no hacerme semejante oferta. Yo supongo, que a mamá le hubiera encantado que yo hubiera sido una nena en lugar de varón.
Un finde largo mis padres se iban al Tigre. Yo pusé una excusa del cole y me quedé solo en casa, supuestamente estudiando. En cuanto se fueron, fui al placard de mi vieja para volver a tener la sensación del soutien, pero cuando lo abrí vi todo un mundo de posibilidades, así que decidí vestirme entero.
Por cuestiones hereditarias u hormonales, era más lampiño que mi madre y mis primas. Me puse un conjunto interior blanco con calzas verdes (que no pegaban ni con cola), una blusa rosa ajustada con una pollera negra larga muy bonita y unos zapatos (que me quedaban un poco apretados). Después me maquillé con tonos rosas y morados y me pinté hasta las uñas. No sé si sabía, intuía o qué sobre cómo hacerlo, pero yo me veía precioso. ¡Qué tremenda excitación!
A partir de ese momento nació Maica, y ya no pude parar de producirme. Tenía muchas dudas ya que a mi me seguían gustando mucho las chicas y no solo no encontraba atractivos a los chicos, sino que el solo pensarlo me asqueaba. Por el otro lado fantaseaba con ser una mujer, me encantaría ser mujer pero no los hombres. Lo intenté dejar miles de veces pero luego siempre volvía y cada vez más perfeccionado. Daba igual si tuviese novia que no. Es más, cuando tenía novias, todas sin excepción ponderaban mi “belleza” y también mis amigas. No hubo una sola chica que conociera que no me haya dicho “que lástima que no seas mujer”.
Me dejé el pelo largo. Es rubio y ondeado así que era la envidia de mis amigas, y aunque parezca mentira también el de mi vieja.

Poco a poco fui descubriendo más cosas de mi sexualidad en Internet. Una que descubrí fue que yo también tenía un agujero común con las mujeres. Cuando pasó el tiempo siempre que me vestía terminaba con algo con forma de pene (zanahorias, rotuladores gordos…) dentro de mi ano hasta que llegaba a un orgasmo.
En Internet conocí a muchas amigos y amigas que me ayudaban, me daban seguridad al ver que había más gente como yo. Y también empecé conocer a chicos con los que catear y hablar por teléfono. He de reconocer que me encantaba a veces calentarles y sentir que alguien me deseaba tal como era.
Luego decidí que ya estaba harto del closet, de fantasías y boludeces y quería probar qué se siente siendo un día realmente una mujer.
Un verano agarré toda mi ropa, mis botas y me fui a Mar del Plata. Allí compré algunos accesorios más y maquillaje y me fui a un hotelito del centro. Después de comer me empecé a arreglar, primero me puse un conjunto de soutien y tanguita negros y las medias (sin la sensación de las medias en mis piernas no es lo mismo) las botas. Me veía precioso con las piernas tan sexys. Comencé a maquillarme con tonos azules y grises y labios bien granate. Me quedó muy bien, y me vestí con una blusa semitransparente negra y una mini muy hippie del mismo color. Modestia aparte la verdad es que estaba muy bien, porque soy bajo para varón y muy delgado, y aunque se notaba algo de corpulencia porque era muy deportista, estaba fenomenal, muy moderna, femenina y sexy.
Una vez producida quería salir a dar una vuelta y probarme. Allí no me conocía nadie, así que podría hacerlo sin problema. El recepcionista me miró con cara rara, como diciendo que quién era esta, pero no dijo nada.
Salí y al principio es una sensación extraña, porque te creés que todo el mundo te está mirándo, pero no es cierto, la gente va en sus cosas. La verdad es que sentir el viento en las piernas rozando con las medias, mientras andás con los tacos por la calle es genial.
Entré a un ciber para que me viesen mis amigos cibernéticos por la cam. La verdad es que con pelo largo tuyo y sin sombra de barba, nadie se da cuenta que sos un travesti y si lo notan son muy discretos, la verdad es que me sentía muy cómoda.
Con voz lo más suave que pude le pedí una compu al encargado y me puse a chatear. Puse la cam con varios amigos y había dos de Olivos, con uno de ellos que había hablado varias veces de salir, pero al final ninguno de los dos podía o siempre surgía algo, estaba en Mardel. Cuando le dije que estaba en Mar del Plata y me vio por la cam me dijo que podía arreglar. Quedamos en la puerta principal del Casino Central. Enfrente hay estacionamientos. Quedamos en una hora. Seguí chateando y me dieron confianza los piropos y halagos que recibí por Internet. Llegada la hora me fui acercando al Casino, estaba excitadísima.
Llegué diez minutos antes. Me comían los nervios. Qué pasaba si era un friqui o un raro o un peligroso? Él llegó 15 minutos tarde, ya pensé que me daba algo. Estaba bastante bien, un poco relenito de cara bastante fachero, me conoció y me dio un beso medialuna, me piropeó diciendo que estaba divina y empezamos a hablar (él también parecía nervioso) eso me tranquilizaba. Charlamos un rato sobre los trabajos y cosas en general y parecía un tipo normal, dimos una vuelta y me empecé a sentir cómoda, me agarró de la cintura y me gustó mucho, le dije de tomar algo en un bar, entramos y él pidió ds cervezas. Seguimos hablando y en un momento se acerco y me besó de lleno en la boca, eso me encantó, besaba muy bien y me encantaba el roce de su barba de dos días sobre mi cara. Seguimos besándonos en la calle y me preguntó donde podíamos hacerlo, yo le dije de la habitación del hotel y nos fuimos hacia allí besándonos y metiéndome mano. Cuando entramos en el hotel el recepcionista se flipó. Se lo hice pasr con doscientos pesos. Fue entrar en la habitación donde seguimos besándonos y metiéndonos mano, yo le tocaba el aparato por encima del pantalón y se sentía hermosa.
Se la saqué y comencé a acariciar, él me bajó la blusa y los tirantes del Soutine y comenzó a chuparme los pezones. Se sorprendió que tuviera tetitas naturales, lo que lo volvió loco. Me metí su pija en mi boca. Me encantó! Después de unas chupaditas se la comencé a mamar despacito, me encantó, cada vez con más ritmo la metía y sacaba de mi boca y con mi lengua le acariciaba el glande. Cuando ya llevábamos un rato, me dijo que le tocaba a él, me bajó la pollerita, las medias y la tanga y se agachó para mamármela a mi y lo hizo tan bien que acabé corriendo.
Me agaché y seguí mamándosela, la verdad es que le excitaba mucho porque no se le bajó en ningún momento. Me dijo que quería culearme y yo estaba loquita por sentirla dentro. Le dije que se tirara en la cama, que al principio quería ir yo arriba. Me terminé de sacar la pollera y la blusa y me quede en sujetador, medias y tacos, me senté encima de él y comencé poco a poco a introducirme su hermoso instrumento de unos 18 centímetros, que gusssstoooo!!!
Al principio me dolió muchísimo y eso que me había puesto kilos de vaselina mientras me vestía por si acaso llegaba este momento, pero poco a poco mi ano fue cediendo y entraba más y más, una vez entera adentro yo creí que me moría, comencé a sacarla, ya dolía menos, y volvía meterla y a sacarla, cada vez más y más rápido y ya empezaba a gustarme, seguí un rato más, hasta que él me dijo de cambiar.
Me puse en cuatro y me la metió hasta dentro, no me dolió mucho porque el agujero ya se había hecho a la medida y empezó a bombear para dentro y fuera, creí que me moría, no se si de gusto o de dolor, pero me encantaba.

Hasta que acabó adentro. Le quité el condón y se la acaricié, me había encantado, se la limpié con la boca, me sentía una puta y la verdad es que mi culo pedía más a gritos, pero el ya no podía mas, nos dimos unos cuantos besos más y se vistió y se marchó. Yo me quedé tirada con el culo dolorido pero con una sonrisa de gusto que no la recuerdo en mi vida. Me volví a vestir y salí a dar una vuelta por la calle Güemes, necesitaba pensar, pensar en que esto es lo que quería en mi vida.
Un día mi vieja volvió a casa temprano y me pesco producida. La boca era un precipicio. Yo creí que allí vendría una lluvia de cachetazos. En cambio me dijo: “¡Que divina quedás! Me hizo dar una vuelta y me comentó que ya no era necesario que ella me comprara un Soutine porque lo había hecho yo. Desde aquella primera conversación habían pasado seis años. Su mayor preocupación era cómo se lo tomaban mis sucesivas novias. Le dije que a todas les encantaba y me confirmó que a ella también, pero que no e dijera nada a mi viejo porque lo iba a matar de un disgusto. Le dije que tenía novio además de novia y ella me dijo: “Mientras sea un chico bueno y sanito…” Luego me preguntó si iba a seguir con ciencias económicas, a lo que le dije que sí, y ella comentó “Con lo lindo que sos, en una de esas podrías ser una Florencia de la V, joven…”
Es la historia de mi vida.

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