domingo, 10 de octubre de 2010

Una boludez te cambia y te marca el destino.

Mi nombre es Mario pero me llaman Macarena, tengo 19 años y soy argentina, del norte. En la ciudad de Salta.
A los 13 o 14 años había tenido mi primera vez con un chico mayor que yo y hasta ese entonces tenia muy bien definido lo que queria ser.

Ya había conseguido un buen número de prendas de vestir, minifaldas, tops, tanguitas, sostenes rellenos. Tenia las piernas largas y delgadas, obviamente bien depiladas. Me había dejado crecer el cabello largo y solía hacerme dos colitas cuando salía de nena a la calle. Mis viejos hasta ese momento no se habían enterado. Me escapaba por las noches y tomaba un colectivo hacia el centro de la ciudad y me ocultaba por ahí... en 5 minutos salía una linda nena, de pollerita a tablas, una remerita, medias hasta arriba de las rodillas. Me encantaba pasearme por ahí, moviendo mis caderas y sentir los hombres mirándome.

Una noche, no tenia tanto dinero para ir hasta el centro, así que me quede en mi barrio, peor me aleje de mi casa a una distancia considerable. Como siempre me vestí de pollerita y salí a caminar. Fui hasta una sandwicheria y compre algo para comer. Ya estaba acostumbrada a que todos me vieran, así que me retire hasta una plaza, donde me senté sola, con las piernas cruzadas. A lo lejos vi un chico que se acercaba, así que levante un poco mi pollera, dejándome ver las piernas y me hice hacia atrás en el banco que estaba sentada, dejando mostrar mis pechos tambien.

El chico paso, me miro de arriba a bajo y se paró. Me saludo y se sentó a mi lado. Estuvimos conversando un rato, hasta que me pregunto si me podía besar. Yo estaba encantada, comenzamos a tocarnos, el recorría con sus manos mis piernas, yo las abrí un poco y deje que me manoseara. Después me dijo que iba de paso a una fiesta con amigos y que quería que vaya con él. Yo estaba excitadísima así que le dije que si. Caminamos de la mano, el de vez en cuando me tocaba la cola, aun delante de toda la gente. Llegamos hasta una casa oscura. Yo le dije -no hay nadie, el se rió y me dijo que al fiesta era atrás. Abrimos la reja y entramos por un pasillo hacia el fondo del domicilio. En el lugar habían 7 chicos tomando cerveza. Todos se quedaron callados. Me senté, como una dama y la fiesta continuó.

Mariano, el chico con el que estaba me dijo que me levante y le de el asiento, luego me sentó sobre sus piernas. Me invito a tomar pero yo no quise. Me tomaba de la cintura y me apoyaba con su pija, sentía tanta vergüenza pero yo asentía con movimientos y uno que otro gemido. Me encantaba sentir su pene metido entre mis cachas. Luego paso sus manos sobre mis pechos. Me preocupara que se avivara del relleno, pero no.

Yo me recosté sobre el mirando el cielo. Comenzó a besar mi cuello. Estaba tan excitada que no podía mantener la boca cerrada, gemía como una perra. Sentí sus manos en mi cintura y me levanto un poco, pasó la otra por mi tanguita y puso su pija en mi cola. De a poco fue bajándome, sentía mucho dolor así que abrí las piernas quedando más ofrecida. Todo esto sucedía a la vista de sus amigos, pero en ese momento yo me había olvidado de ellos.

Seguimos cogiendo un rato, el me pedía que gimiera con mas fuerza, a lo que yo accedía a los gritos, pidiéndole mas, que me diera con mas fuerza. En un momento sentí dos manos que me tomaban del cuello, abrí los ojos y vi uno de los muchachos con su verga afuera, era enorme e intentaba acercar mi boca a ella. Yo me sentí horrorizada e intente salir, pero Mariano me agarraba con fuerzas y me decía "comela".

Es un pibe −dijo alguien. Es un trolito dijo otro. Es un trolito lindo dijo un tercero.

Yo no quería pero el otro chico me tomo con fuerza y me introdujo el pene en la boca mientras yo gemía. Intente zafarme de esa situación, nunca había sido mi intención dejarme coger de esa manera, había tenido las esperanzas que mi transexualidad fuera solo una etapa de la adolescencia. Sentía temor por mi familia, asi que nunca había pensado ser un travesti toda mi vida. Sentía que había sido un error haber tenido relaciones sexuales en forma pasiva, mucho menos dejarme someter a esto. Pero a la vez luchaba contra la calentura que sentía.

Mariano me empujó hacia adelante y quede en cuatro patas, el otro chico se puso de rodillas y yo seguí chupando con desesperación. Sentía que una parte de mi había muerto. Que había dejado salir una parte de mí que no conocía y a la que le tenía miedo.

De apoco los otros chicos se fueron acercando. Sentí miedo. Mariano acabo en toda mi colita, sentía estar en las nubes. Me levantaron me apoye sobre la mesa y otro mas me la metió por atrás y me gustó, de a poco todos fueron pasando, me gustaba mirarme la pollerita levantada y detrás un pibe pechando como perro. En un momento dado mire hacia adelante, y vi a un chico sentado en una silla, me miró fijamente y me di cuenta. Me queria morir. Era Cristian, mi primo. Me miraba con lastima, yo estaba vestida de perra, siendo cogida por al menos 5 tipos. Sentí tanta vergüenza, comencé a zafarme, no podía resistirlo, salí como pude, saltando la verja y corrí.

Cristian salió detrás de mí, mientras los otros pibes se reian. A dos cuadras me alcanzó, me llamó por mi nombre y yo paré. Estaba colorada. Me abrazó y me llevo hasta detrás de un árbol. Seco mis lagrimas. Me miró de arriba abajo, yo acomode mi ropa un poco, me dijo: Primo estas divino, que lindo primo que tengo –

Yo lo mire fijamente, el sonrió. Luego se acercó y comenzó a besarme. Yo no podía creerlo, el estaba borracho y sentía su cuerpo apoyado al mío. Yo le respondí con besos de lengua, me dio la vuelta, puse mis manos sobre el tronco del árbol y me levantó la mini. Me metió sus dedos primero, limpiando y luego también me penetro.

A pesar de todo, seguía excitadísima y deseosa de ser cogida. Mi primo continuó con sus movimientos mientras pasaba sus manos por todo mi cuerpo. Hasta que me acabó en el culo. Luego me dijo que me parara.

Ahora me toca a mí me dijo. Comenzó a manosear mi pija que creo que jamás se había parado hasta ese momento. Se dio la vuelta y me pidió que lo penetrara. Yo me acerque tímidamente hacia el, y el me ayudo y se loa metí. Me miraba, tan sexy, con mi pollera a tablas, con las medias blancas hasta arriba de la rodilla, penetrando un hombre, y encima ese hombre era mi primo... Que calentura!!! Acabe en dos o tres minutos. Luego nos besamos y me llevo hasta mi casa, los dos abrazados, hasta me olvide de cambiarme, pero a esa hora ya no había nadie despierto, nos bañamos juntos. Esa noche me convertí en lo que soy. Por mucho tiempo fui la novia d mi primo aparte de cogérmelo cada vez que podía. Una boludez te cambia y te marca el destino. Se puede volver atrás y hacer DEL?

macarenaputa@hotmail.com

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