Antes era carnival y ahora es Halloween, pero la cosa es que a todos nos gusta disfrazarnos de algo una o dos veces al año. La máscara y el disfraz es como si nos protegiéramos y pudiésemos ser libres para cualquier cosa. A la mayoría de mis amigos varones les gusta disfrazarse de mujeres para Halloween y Carnaval.
Antes, según cuenta mi padre, donde se ponía bravo era en los clubes, especialmente en Comunicaciones en Buenos Aires. Mi tío médico partero dice que siempre nueve meses después del carnaval había una avalancha de nacimientos. Ahora ocurren a fin de junio (9 meses después de la semana de la primavera).
Ahora las fiestas de Halloween empezaron a rivalizar con las de Carnaval por lo calientes y desinhibidas.
Este ultimo Halloween fue muy particular porque nos invitaron a una Wild Party en zona norte, y mi novia me hizo disfrazar de mujer. Indudablemente se le fue un poco la mano porque me hizo depilar desde las pestañas para abajo (parecía un durazno al natural), me pegoteo uñas postizas, me las pinto y me maquilló. Depilándome las cejas y cortándome el pelo como a una chica se fue al carajo, pero cuando me avivé ya era tarde. Si estamos en el baile bailemos me dije yo. Me consiguió un vestido de una tela finita negra que tenía como picos o colgajos. Me hizo poner una tanga, un corpiño con relleno de siliconas que hacía sopapa. Me tiró el pito para atrás y me lo pegó al culo con cinta adhesiva. El resto fueron medias y unas cosas para sostenerlas en su lugar y zapatos que me quedaban chicos y que me dejaron los tobillos hechos mierda.
Cuando mis viejos me vieron no les gustó ni medio, a pesar de que les expliqué que era para una fiesta. A mi hermana sí, y me dijo que le gustaba más de hermana que de hermano. Mi novia estaba excitada.
Ibamos para la fiesta y en Libertador había un operativo de la policía. Me pararon, me pidieron el carné y miraron la foto y me miró a mí. Le expliqué que iba a una fiesta de Halloween y me dijo “¿Tan perfectamente arreglada señorita?” Mi novia iba de hada Campanita que estaba para el crimen. Cuando la vieron, me pidieron disculpas y nos dejaron seguir. A Sandra, mi novia, se le corrió el maquillaje de la que se rió.
La fiesta estuvo divertidísima y nos tomamos todo. No sé cómo se salvo el agua de la pileta de natación. Lo jodido fue que los borrachos se empezaron a poner cargosos y creo que no distinguían con quiénes hablaban o no les importaba. Sandra, encima les daba cuerda para que me jodieran.
Dos rugbiers emepezaron a hincharla y ella se reía. Yo fui a pararlos y se la agarraron conmigo. Uno de ellos, conocido mio, me encajo un beso de lengua que casi me manda la campanilla al estómago. Sandra les propuso que saliéramos de la fiesta los cuatro. Daniel, el que yo conocía, nos llevó en su Audi a su casa. Sandra le seguí dando máquina y yo entré en pánico, aunque estaba muy en pedo. Nos fuimos a la sala de estar de la casa y empezamos a franelear. A mí me franeleaban como a una mina, y no había tutía de explicarles que era un varón disfrazado.
Ellos estaban en pedo y yo también. En una de esos hablaron de garcharme y me empezaron a franelear. Algo ocurrió en mi cabeza. A Sandra le gusta que invirtamos los roles y a ella le encanta hacer de varón y cogerme con un strap. Al principio me dolía mucho, pero después me fui acostumbrando y hasta empezó a gustarme. Tanto así que le pedia que usara porongas más largas.
Tal vez era el momento de experimentar cómo siente una chica co machos de verdad. Ese es el click que motiva mi consulta, ya que me trataron como a una mujer y me cogieron los dos. Si debo ser sincero, mi mente, en ese momento, era la de una mujer que los disfrutaba. Me veía de pasable a linda y disfrute del sexo oral que me obligaron a hacerles. No me dejaron nunca sacarme el corpiño con el relleno ni la tanga que simplemente me la corrieron para liberar mi pito del pegote. Ellos dos también me lo chuparon. La otra cuestión de la consulta es que Sandra se tocaba cuando veía que mis conocidos me forzaban y cuando vio que uno me la chupaba y el otro me la metía el ano, tuvo la acabada más tremenda de la que yo tenga memoria con ella.
Al día siguiente ella seguía caliente y me hizo disfrazar de nuevo para cogerme con el strap, juego que venimos repitiendo.
Me cuesta explicar por que tengo las cejas depiladas y con forma como las de una mina, pero a Sandra le encanta maquillarme cada vez con mejores resultados. No sé si desperté un costado femenino o sigo siendo el de siempre. Lo que sé es que tanto Sandra (especialmente) y yo lo disfrutamos.
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