martes, 9 de noviembre de 2010

Las infidelidades de mi marido

Estoy casada desde hace siete años con Andrés y no tenemos hijos. El es abogado y desde siempre supe de sus numerosas infidelidades con empleadas, con clientas pero siempre eran aventuras cortas, pero desde hace un año que se que tiene una amante fija (además de las ocasionales aventuras). A mi coger no me gustaba mucho porque rara vez llegaba al orgasmo.
Pese a todo yo le he sido fiel hasta hace dos meses y ahora me estoy vengando.

A la amante de turno de mi marido la conozco desde que éramos chicas porque vivia a dos casas de la mía. Vivimos en una ciudad chica de la provincia de Buenos Aires. Ella es muy amiga de una amiga de mi hermana y así fue como me enteré de los amoríos de mi marido que son habituales en él, así que no e quitaron el sueño.
Fue hace unos meses que coincidimos en la modista. Cuando salimos de allí estaba lloviendo, yo andaba a pie porque me gusta caminar y ella se ofreció a llevarme a casa cosa que acepté.
Cuando llegamos la invité a tomar un café para rememorar viejos tiempos y entramos a la casa. Ella con cara de acero templado aceptó.

Conversamos de varios temas hasta que no aguanté más las tripas le dije de golpe "yo se que sos la amante de mi marido" "pero no me preocupa porque ya me cansé de sus innumerables infidelidades, aparte, la verdad es que coger no me entusiasma tanto”.
Ella se puso pálida y amagó a irse, pero le dije que se quedara y que se tranquilizara. De golpe se puso a llorar.
"Es un hijo de puta porque me dijo que se estaban separando de vos porque vos no querés coger y que yo era la única mujer a la que quería". Yo le expliqué que era cierto, pero que no nos estábamos separando y que yo entiendo que el busque en otra parte lo que yo no le doy y terminamos las dos llorando abrazadas. Sentí pena y una sensación rara mientras estábamos juntas y lloramos las dos. Le sequé las lagrimas con un pañuelo de papel y en un arranque de ternura le tomé su carita (ella debe ser una de las mujeres más lindas de …) entre mis manos y le besé esos ojos azules.

Yo siempre la había admirado en silencio por lo linda que era. Nunca habíamos entendido como se podía haber casado con un tipo tan feo y desagradable como su marido. Seguro que por plata.

Allí comenzó otra historia ya que fueron nuestras bocas las que se terminaron besando y su lengua jugó con la mia. Comenzamos a acariciarnos como la cosa más natural del mundo....mi mano fue buscando sus pechos por debajo del sueter y me encontré con unas tetas durita con el pezón inflamado cuando siento que una mano de ella había subido mi pollera y estaba metiendo su dedo en mi concha.

La tomé de la mano y nos fuimos al dormitorio donde nos desnudamos la una a la otra.
Nos recostamos en un lindo 69 y nuestras lenguas disfrutaron de las conchas y las conchas disfrutaban de la caricia de las lenguas.
Ella tuvo su orgasmo y lo sentí en mi boca con el lindo sabor de sus jugos y eso me hizo estallar a mi. Justo a mi. La que no quería porque no podía. Esa tarde pude y quise más, varias veces. Tenía que pagar intereses por mora de orgasmos.

Estuvimos disfrutando de nuestros cuerpos durante el resto de la tarde y quedamos en volver a encontrarnos al día siguiente en su casa ya que el marido se iba al campo y no volvía hasta la nochecita. Yo estaba loca por tener otro encuentro con varias orgasmos cuando en todo un año había tenido solo dos y mas o menos.

Al otro día antes de ir a su casa pasé por la casa de una amiga que vende accesorios eróticos de Buenos Aires y compré dos hermosos consoladores y con ellos estuvimos jugando dandonos mucho placer.

A la semana yo ya habia tenido como veinte orgasmos, algunos terrible de buenos, más que en todo el resto de mi vida, asi que decidi contarselo a mi marido que se quedo duro como una estaca. Le dije que ni se atreviera a decirnos nada a ninguna de las dos, porque tenía que elegir: si era no, iba a divorciarme y disfrutar de mi amiga y de la mitad de los bienes que me correspondan. Si era si ibamos a disfrutar los tres. Así ha sido desde hace meses. Con ella yo tengo tremendos orgasmos y disfrutamos los tres. Las infidelidades de mi marido me salvó la vida y el matrimonio. Pueden creer?

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