miércoles, 10 de noviembre de 2010

No puedo creer que después de tantos años de callarme esto por fin tenga el valor de decirlo. Mi nombre es Paty y tengo 32 años de edad. Soy casada y tengo dos hijos varones de 13 y 10 años de edad. Hace varios meses quiero hacer esta consulta por ciertas de lesbianismo que emergieron de mi mente con recuerdos de mi pre adolescencia que yo creía sepultados para siempre.

Yo soy hija única, en mi casa vivíamos mis papás, mi prima Mariana y yo. Cuando pasó esto yo tenía trece años y mi prima tenía 18 años, que para mi era toda una mujer. Ella vivía con nosotros porque su mamá había muerto en un accidente y su papá, el hermano de mi papá, había quedado discapacitado. Recuerdo que llegó a vivir con nosotros cuando yo tenía diez años, y era muy buena conmigo, pero en mi casa la trataban como a otra hija. No estudiaba y trabajaba medio día en una boutique que estaba cerca de la casa y todo el tiempo restante me cuidaba a mí y a la casa, pues mi mamá trabajaba y no hacía nada en el hogar.

Cuando yo cumplí los once años en Reconquista, Santa Fe, nos quedamos sin luz por lo fuerte de las tormentas, las cuales a mí me daban mucho miedo. Mi papá era un hombre muy estricto y... muy amargado. Así que cuando yo dije que tenía miedo y quería dormir con ellos, aunque mi mamá dijo que si, él dijo que no y me sacó de mal modo. Yo me puse a llorar en mi cuarto y Mariana se acercó a ver que pasaba, le conté lo ocurrido y me dijo que en cuanto mis papás se acostaran yo podía ir a dormir con ella.

En cuanto mi mamá salió de mi cuarto y dejé de escuchar ruidos desde su habitación, me levanté y me fui corriendo al cuarto de Mariana, que estaba arriba. Cuando llegué con ella me dijo.

−Hola mi chiquita, vení. – Y levantó las cobijas.- Pero hace mucho calor.- Dijo.- Sacate el piyamita y acostate sólo con la bombachita como yo.- Dijo.

Y era cierto, tenía las tetas al aire, y sólo tenía puestas unas panties rosas. A mi se me hizo normal, pues era cierto. Así que me saqué el pijama y me quede en bombachita, que eran en ese entonces las clásicas de nena de algodón blanco, con corte en V que te cubrían todas las nalgas y todo el triángulo de la conchita.
- Pero te dejo que te quedes conmigo con una condición.
− ¿Cuál?
− Que me dejes acariciarte.- Me sonrió y me puso un dedo en los labios.- Pero no le vas a decir a nadie.
− ¿Ni a mi mamá?
− No a nadie. Nadie es nadie.
− Bueno. ¿Me va a pasar algo malo?
− No, al contrario, pero viste como son los grandes que les gusta controlar todo.
− ¿Cómo a Papá que me reta por todo?
− Sí. O como tu mamá que te dice que no te toques allí.
− Pero me gusta…
−Por eso mismo.

En cuanto dije ese “Bueno” ella me envolvió en sus brazos y me empezó a acariciar la espalda, lo cual a mi me gustó mucho y me acerqué más a ella. Yo estaba feliz porque ya no tenía miedo, y me estaban abrazando, lo que mis padres no hacían jamás. Pero mi prima pronto empezó a bajar sus manos hasta mi culito, al principio no lo noté, pero luego empezó a meter sus manos en mi bombachita. Me empezó a dar besos en las mejillas y en el cuello, yo me sentía muy rara, pero me gustaba muchísimo, pero sentía que no estaba del todo bien lo que hacíamos, pero no sabía como reaccionar y no me quería ir a mi cama, así que no hice nada. Ella, creo que al ver que yo no hacía nada, se detuvo.
− ¿Te gusta esto?
− Sí.- Dije no muy segura.
- ¿Te gusta esto?- Dijo, y después se acercó y me besó en los labios, lo cual me encanto, fue un beso muy corto, de unos 4 segundos, pero pude sentir la humedad y calor de sus labios. Todo mi cuerpo sintió cosquillas, pero diferentes a todas. Me separé por reacción.
- ¿Te gustó?
− Sí.- respondí nerviosísima. Estaba tan caliente que sentía como me ardían las mejillas, y mi corazón latía muy acelerado.
− ¿Va ser nuestro secreto?- Me preguntó.
− Sí. ¿Pero no está mal?
− Si vos sentís que está mal o que no te gusta, paramos y seguimos amigas como siempre.
− ¡No − exclamé − ¡Seguí!

Y entonces empezó. Me beso de nuevo durante unos segundos, luego empezó a besarme el cuello y bajo a mis pechos, que ya brotaban, tenía tetitas hinchadas como el de las niñas de doce aunque yo era más chica. Aquello me volvió literalmente loca. Pero al sentir su mano entrando en mis bombachas di un salto de espanto, y creí que eso decididamente ya no estaba muy bien… Esa idea que no me duró mucho en la cabeza, pues me llevó al cielo, primero con su dedo y luego con su boca. Su lengua se sentía suave y húmeda, trayendo un calor increíble a mi rajita, que se sentía como nuca. Podía sentir claramente como su lengua abría mis labios vaginales y hurgaba en mí en busca de los lugares de más placer, los cuales siempre encontraba. Con sus manos frotaba mi pecho. Yo gemía, o hacia algo muy parecido, en mí se mezclaba el placer y el remordimiento, pues sabía que lo que hacía estaba mal. Luego me tocó el turno a mí. Con mucho miedo empecé a chupar sus pezones y conforme ella movía mi mano la fui adentrando en su vagina. Estaba tan ardiente que casi quemaba y chorros de líquido que me dieron un poco de asco, salían de ella. Mi prima gemía en silencio y con las manos se oprimía sus pechos que eran inmensos y deseables a mi vista.

De nuevo empezó a tocar mi vagina y esta vez mi placer fue mayor, así que las dos nos empezamos a besar y a tocar. Yo nuca hubiera creído que algo así existiera. En el transcurso de una semana de dormir con ella aprendí muchas cosas. Le di sexo oral y pase toda mí lengua por su vagina y por su ano, cosa que es tan placentera que cuando a mí me lo hacen sacó chorros por la vagina. Tanto la masturbe que pronto comprendimos que toda mi mano cabía dentro de ella. Le encantaba ponerse en posición del perrito para que la masturbara y poco a poco metiera mi mano entera en ella, luego le metía el dedo en su ano. Aprendí lo que era un orgasmo, cosa que para mí resultó se deliciosa, a mis once añitos y a la que obviamente me hice adicta.

Yo le pregunté que si éramos novias y me respondió que no. Que era por el gusto de hacerlo, pero que ella tenía novio y que yo, cuando fuera más grande me debía buscar uno y casarme para tener hijos.

Nos dormíamos abrazadas casi a diario y teníamos sexo cada vez mejor. Eso duró más de tres años en los que yo tenía mis orgasmos con ella casi a diario con excepción de viernes y sábados que ella salía con sus novios (perdí la cuenta de los muchos que tuvo). A veces volvía caliente y se metía en mi cama a cualquier hora y yo la recibía feliz.

Para mis quince años me llevó con un novio de ella que era uno de los chicos más lindos del pueblo y de regalo me hizo debutar y también me gustó. El chico no entendía cómo era que yo fuera tan hábil.

Lo que voy a decir es una barbaridad, pero mi tío lamentablemente mejoró y ella tuvo que volver a vivir con él y para colmo de desgracias se fueron a vivir a Morón. Ella se juntó con un tipo recién cuando falleció mi tío. Yo me casé muy joven para irme de la casa de mis viejos y nunca le fui fiel a mi marido. Según mi terapeuta dice que sigo buscando quien me de el tremendo placer que me regalaba mi prima.

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