domingo, 14 de noviembre de 2010

Marina

Hola soy Maxi. Soy de San Isidro. Tengo 32 años me gusta hacer deporte. Suelo ir al giym a hacer musculación tres o cuatro veces por semana. Cuando estaba entrenando habí¬a notado últimamente que una chica nueva me miraba bastante.
Era rubia, alta con buen tipo, con unas buenas tetas y más o menos de la misma edad
que yo. Una noche que no habí¬a mucha gente entrenando me acerqué a ella y estuvimos
hablando. La verdad es que me cayó bien, me dijo que se llamaba Marina. Después de
terminar le sugerí¬ que si querí¬a quedar para tomar unas birras. Ella me dijo que sí¬.

Después de ducharme nos fuimos por ahí¬. Estuvimos un ratazo y me pareció una tip¬a muy simpática. Al final quedamos en que tení¬amos que repetir y salir otra vez. Al cabo de un par de dí¬as volvimos a vernos en el gimnasio y ya quedamos para salir el fin de semana. Estuvimos cenando en un restaurante italiano y luego fuimos por ahí¬ de joda.
A mí¬, la verdad, me parecí¬a una mina divina y le dije que me gustaba mucho. Marina se quedó muy cortada y me dijo que yo a ella también le gustaba, pero que me tení¬a que decir una cosa. Y de repente me largó que en realidad no era exactamente una chica de nacimiento, sino que era una transexual que se habí¬a hormonado pero que no se habí¬a cortado el pito, porque decí¬a que se sentí¬a a gusto como era. Yo me quedé paralizdo, y ella me dijo que ya sabí¬a que iba a reaccionar así¬ y que siempre le pasaba igual.

A mí¬ me gustaba realmente muchísimo, así¬ que, aunque no estaba muy seguro, le dije que me daba igual y que ella me calentaba mucho. Al final nos acabamos enrollando y Marina me dijo que si querí¬a podía acompañarla hasta su casa y que vivía sola.
Cuando llegamos a su casa me llevó hasta su habitación y nos empezamos a franelear y ella me empezó a desnudar. Yo estaba a mil. Me tiró en la cama y agachándose se metió mi garcha en la boca y empezó a chupármela. Luego se sacó los pantalones y la remera que llevaba y se quedó con un conjunto de corpiño y tanga blancos. Yo le saqué el corpiño, dejando sus pechos al aire que eran chiquitos, puntudos, parados y hermosos.

Ella se sacó la tanguita mostrándome un pitilín más vale chico, pero ya totalmente erecto. Marina estaba totalmente depilada. A mí¬ me daba un poco de cosa porque no soy puto y me gustan las minas.

Yo estaba echado en la cama, se dio la vuelta y se me tiró encima. Me empezó a chupar la pija y al rato me puso la de ella sobre la cara para hacer un 69. Yo abrí¬ la boca y empecé a chupársela. La verdad es que me debo haber vuelto medio putazo porque me parecí¬a muy excitante. Al rato empecé a masturbarla metiéndole un dedo en su culito que era lindísimo. Ella empezó a gemir y acabó en mi boca mientras me decí¬a “Sí¬, sí¬, seguí”.
Me tuve que tragar su semen, que no era gran cosa, porque no podí¬a apartar su pene de la boca. De todas formas era semen. ¿Me explico?
Casi al mismo tiempo acabé yo en su boca. Luego estuvimos fumando un pucho y después le dije que la iba a culear. Ella trajo un pote de vaselina y me empezó a masturbar hasta que se me puso dura como hormigón. Me masajeaba la pija con un poco de vaselina, y debe haber sido la mejor paja de mi vida.

La di la vuelta y empecé a untarle el ano con un poco de vaselina y luego puse mi
pito a la entrada de su culo y empujé. Al principio me costó un poco introducírsela, pero luego le entró sin dificultad.

Empecé a cogerla mientras ella me decí¬a que le gustaba sentirme adentro de su culo y yo estaba como una moto y al cabo de unos segundos acabé en su orto mientras ella me decí¬a “Sí¬, Maxi, cogeme en el culo, cogeme, soy tu mina.

Luego nos estuvimos besando a lo bestia. Desde ese dí¬a Marina me ha abierto a nuevas experiencias y me ha quitado prejuicios estúpidos que te meten en la cabeza.

Ahora ando con Marina y también me cojo a dos de sus amigas que están en la misma condición que ella. Cogen maravillosamente y soy Michael Jackson para todas. ¿Lo voy a desaprovechar?

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