lunes, 15 de noviembre de 2010

La chica nueva

Yo tenia 26 años cuando me compre un piso y le instale en Palermo. Al cabo de un tiempo fui conociendo a los vecinos, me fije especialmente en una pelirroja escultural, con unos ojos verdes increíbles y una piernas larguísimas, era mi vecina de
enfrente.

Un día viniendo del trabajo nos encontramos en el hall, ella venia con la compra y yo, como buen caballero la ayude con las bolsas. Entablamos conversación y después de quince minutos, me invito a café a las tres y media del sábado siguiente.

Llegó el sábado, comi y las tres y media estaba en su casa. Me comento que era médica, y mientras ella preparaba el café me fije que en un programa de Shock TV, estaban maquillando y vistiendo de mujer a un hombre para un concurso de belleza femenino en Japón. Una vez acabado el trabajo parecía una mujer autentica, mientras estaba viendo el programa Viviana trajo el café y empezamos a discutir sobre el documental. Yo dije que ver a u tipo vestido de mujer me parecí algo “muy poco feliz”.

Ella, por sus conocimientos de anatomía, decía estar segura que con un buen maquillaje, un buen vestido y una buena actuación un travesti no solo no seria reconocido sino que seria capaz de ganar algún concurso de belleza, yo en cambio opinaba que el hombre era fácilmente reconocible.

Entonces, y para mi asombro, Viviana dijo que haría todo lo que yo quisiera si yo era capaz de reconocer a un hombre travestido entre varias mujeres de nacimiento. Si ella ganaba, el que tendría que hacer cualquier cosa era yo. En mi ignorancia, acepté la apuesta.

Viviana hizo varias llamadas y después me comento que me preparara, y, me dio la posibilidad de retirarme y me negué. Al cabo de dos horas tenia ante mí cinco mujeres
increíblemente bellas en ropa de calle, Viviana me pidió que identificara por lo menos dos hombres entre aquellas mujeres, después de un rato no sabia quienes podían ser así que me decidí por dos de ellas. Elegí a las dos únicas mujeres que había.

Entonces Viviana me explico que debía ir el domingo por la mañana a su casa a las 10 de la mañana. No imaginé qué me iba hacer hacer.

El domingo, ya en su casa y ella me explicó, que ella había nacido hombre pero que a los doce años y después de muchas peleas con sus padres se cambió de sexo. Se hizo un tratamiento con hormonas durante cuatro años. A los 21, vendió un auto y se fue a Chile y se hizo operar. Me dijo que estaba mas que feliz por ser mujer y que yo, gracias a la apuesta perdida, iba a tener la posibilidad de experimentar una felicidad parecida. Me asusté y me recontra excité al mismo tiempo.

Me llevó a su placard y me dijo que eligiera los vestidos más sexys. Yo suponía que ella se los iba a poner para demostrarme lo femenina que era. Yo elegí un vestido rojo con los zapatos de taco agujas haciendo juego y lencería negra de medias hasta medio muslo. En ese momento llegó una de las que había estado el sábado para ayudarla a "hacerme feliz". Cual iba a ser mi sorpresa, cuando me dijo que fuera al baño, me hizo desnudar y me enpiezan a afeitar todo el cuerpo con jabón y dos navajas que daban miedo de verlas.
Me explican que con el conjunto que he elegido yo sería la nenita más sexy de esa noche.

Yo les pedí explicaciones y me dijeron que la apuesta era “hacer cualquier cosa” y que por lo tanto debía salir esa noche con ellas a una fiesta privada en Vicente López, pero vestida de mujer y levantarme a algún hombre, así descubría lo feliz que sería haciendo eso. Despues de un rato, me di por vencido y decidí probar esa nueva experiencia como mujer. Ellas me sentaron luego de afeitarme el cuerpo y la cara comenzaron a maquillarme.

Primero una base de maquillaje, después mientras una me ponía unas uñas postizas
larguísimas, la otra me depiló las cejas, me puso pestañas postizas, una sombra de ojos oscura y alargada y unas lentes de contacto verdes y finalmente me perfilaron los labios con un rojo intenso.

Me apretaron con un corset hasta que consiguieron una cintura de 70cm y depues me pusieron unas prótesis de siliconas de unos pechos perfectos. Me completaron con una medias negras, un liguero negro y una tanguita exquisita después de pegarme el pene al culo. Luego me encajaron una peluca pelirroja de pelo natural y me lo recogieron hermosamente. Finalmente el vestido que yo elegí junto con los zapatos negros de taco aguja, con un collar de perlas elegante y unos guantes largos haciendo juego con todo el vestido.

Por fin me vi en el espejo, al que me habían negado, y ví una linda mujer con una clase
increible.
-¿Qué tal te ves?- me pregunta Viviana.
-Espectacular- Dije yo.
-Muy bien desde hoy vas a ser Mónica, pero todavía quedan varios detalles.

Entonces me dio unas pastillas masticables para contraer mis cuerdas vocales con lo cual consegui una voz mas femenina.
− El efecto de esto te dura seis horas. Aca tenés otra por si estamos más tiempo.

La metí en una carterita de fiesta.
-Ahora, viene lo mas difícil. Parecés una mujer, ahora te voy a enseñar a comportarte como una mujer.

Pasamos las siguientes horas, enseñándome a caminar como una autentica mujer
con esos tacones, a sentarme con las piernas cruzadas, a maquillarme yo sola, a
ir al baño con el pito plegado y a mostrarme sexy ante los demás hombres.

Eran las ocho de la tarde y yo me sentía toda una mujer de verdad. Era algo tan extraño! Viviana me dijo que debíamos pasar la prueba de fuego, salir a tomar café a uno de los sitios a los que yo iba habitualmente.
− No puedo salir así a la calle… ¿y si me reconocen? − comenté yo.
- No te van a reconocer, nadie, sos una perfecta mujer, nadie creería que sos un hombre
aunque se lo dijeras - me hizo saber Viviana.

Despues de un rato salimos a tomar café, era increíble. El mozo que es bastante mala onda conmigo, nos trató como a dos mujeres, después volvimos a casa y Viviana me explico lo que haríamos por la noche.
− Vamos a Pachá.
Yo creí que me moría. Asi lo hicimos y me tuve que sacar a los flacos de encima.
Incluso, como me había dicho Viviana, cuando les decía que era un hombre no me
creían y se cagaban de risa por mi “salida ocurrente”. Un flaco me pintó interesante y le di bola. Estuvimos curtiendo y dándonos unos besos. Lo más raro era que en esas circunstancias yo era como que estaba convencido que era una mina, me gustaba y me excitaba. La pija no se me podía parar porque la tenía pegoteada.

Cuando volvimos al departamento de Vivi, me desarmó a medias y me despegó el pito que con el manoseo se me paró. A los dos minutos estábamos chapando y besándonos. Me importaba tres carajos que Vivi hubiera sido Luis de nacimiento. Me la cogí como a cualquier mina con la diferencia que se tuvo que lubricar la vagina. Cogía como los dioses, como he cogido pocas veces en mi vida. Me pidió que antes de acabar la cogiera por el culo, que le resultaba más fácil llegar al orgasmo. Yo estaba en la gloria. Se la metí con un poquito de dificultad, pero al décimo empujón, empezó a gritar y acabó en un muy buen orgasmo.

Vivi es actualmente mi pareja. Ella atiende a los travestis del Rosedal y yo les proveo ropa y accesorio para sus tamaños. Eso tiene algo de maravilloso. Me permite quedarme con ropa femenina que me encanta. Los sábados a la noche, mi novia sale con su novia y entre las dos rompemos los sábados y yo he logrado desvirgar unos que otros culos masculinos que es lo que más me gusta. También me dejo culear y cuando descubrían que realmente yo era un varón, nunca jamás en unos 200 sábados ningún tipo hasta ahora me rechazó.

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