Hola, mi nombre es Lorena y tengo18 años de edad. Vengo de una familia de clase media del interior de Córdoba, cerca de la capital. Vengo de una familia de padres separados y siete hermanos. Mi madre me pegaba constantemente por cualquier cosa, hasta que un día me cansé y me fui a Buenos Aires, ya que en donde yo vivía no había empleo. Deje mis estudios a los dieciséis años por culpa de mi madre que no quería costear mis gastos porque decía que yo nunca sería nadie. Mi intención de ir a la Capital Federal era la de continuar mis estudios y trabajar a la vez.
Llegue a Retiro y me dedique a buscar trabajo. Llegue al centro y preguntaba en varios sitios si necesitaban a alguien para limpieza pero mi búsqueda fue infructuosa. Solamente tenía en el bolsillo lo suficiente para regresar a mi casa, cosa que no queria hacer. Deambulaba por el centro, tenia mucha hambre y se estaba haciendo de noche. Mis lagrimas no paraban de aflorar en mis ojos, hasta que vi un anuncio en un bar (Se solicitan chicas). Era, aunque pareciera una paradoja, en la Avenida Córdoba cerca de San Martín. El sitio era oscuro, por supuesto se trataba de un bar nocturno. En la
barra habia una chica, la cual al verme, inmediatamente no dejo de posar su mirada en mi. Yo me dirigi a ella.
- Buenas noches señorita.
- Decime pendeja, que te anda pasando?
− Necesito trabajo.
− Con esos ojazos, necesitas pedir trabajo?
- Acabo de llegar del interior, no tengo dinero, no consigo trabajo y quisiera trabajar aqui aunque sea limpiando. Yo soy muy responsable. Me llamo Lorena.
- No podrías negar que sos “coordobesa” negra! Ja! Tranquila! Yo te ayudo con el encargado. Yo pase por lo mismo que vos, pero viniendo de Santa Fe. No te preocupes, vení y vamos a la oficina. Mi nombre de guerra es Tibisay.
- Mucho gusto, Tibisay. Qué nombre raro!
− Teresa, aquí no sirve. Ja!
Tibisay era morocha, muy bonita, de mi misma estatura, flaca, cabello castaño claro, senos grandes y cuerpo muy sensual. Llevaba un vestido en lycra negra supercorto y botas negras altas hasta los muslos. Llegamos a la oficina llena de papeles y desordenada. Había un tipo gordo, malhumorado y desarreglado.
- Decime Tibisay.
- Papi te traigo una chica para el trabajo.
- A ver… No sirve para esto, demasiado aspecto de nena inocente, mejor buscate un trabajo en otro lado.
- Señor yo estoy dispuesta a todo y aprendo rapido. Para mi no hay trabajo que denigre. Yo puedo limpiar y hacer todo lo que quiera.
- Justamente el trabajo no es de limpieza.
- Lorena mamita lo que dice él es verdad, pero estas dispuesta a todo?
- Claro.
− A todo, a todo?
− Si.
- Papi ayudala. Mirá que carita y los ojazos que tiene.
- Esta bien. Desnudate para verte mejor.
Me quede paralizada. Por mi mente pasaron muchas cosas y justo cuando pense en volverme a mi casa, me dije que no. Haria cualquier cosa. Lentamente me quite los zapatos, pantalones y blusa.
- Desnudate completa − Dijo el jefe.
Me saqué todo y quede desnudita. El señor se paro.
- Acercate a mi.
Me le acerque y el tipo comenzo a ver bien mi rostro, mis dientes, luego toco mis senos, los toco y apreto, mis pezones los pellizco y reaccionaron al pellizo poniendose paraditos. Luego bajo una mano hacia mi concha la cual llevaba depilada y metio dos dedos sin resistencia alguna de mi parte. Senti un poco de morbo al hacer eso.
- Que bien, creia que eras virgen pero veo que no.
- No, no soy virgen. Tengo relaciones desde los 11 años.
− Y decime… ¿Estas limpia?
− Recién lego de viaje…
− ¿Sos boluda o me estás tomando el pelo? Te pregunto si no tenés alguna venére o HIV?
− No. Nada.
- Perfecto! Mirá qué bien. Dónde vivís? Vos no sos de acá? Sos mejicana?
- No. Justamente busco el trabajo para poder buscar algo. Soy cordobesa.
- Yo estaba buscando alguna chica que tuviera casa afuera, pero como Tibisay te pide. Necesito una compañera para trabajar con ella. La que tenía la rajé porque era un barril con patas. Si queres, dormís en el cuarto con ella hasta que se desocupe una habitacion que esta ocupada por los momentos. Que decís?
- Bueno señor, si Tibisay quiere, yo estoy dispuesta.
- Claro pendeja, yo hasta te presto ropa para que trabajes mientras compras la tuya.
- Entonces no se hable mas. Semanal te voy a pagar 1000, mas fichas. Tibisay te va a entrenar en eso. Te parece bien? Eso sí, si engordás, te rajo.
Saqué cuentas rápidamente y creo que en el pueblo tardaba dos meses en ganar lo que aquí me iban a pagar por semana.
- Si señor. Muchas gracias. Ahora mismo me cambio.
- Espera. No tan rapido. Abrimos a la noche. Ahora Tibi te va a enseñar. Empezá con estas pilchas y acá tenés un adelanto de 500 para que te compres ropa interior nueva.
Me vesti y fui a la barra. Tibisay me esperaba.
- Como te sentís, pendeja?
- Bien.
- Vamos al cuarto, imagino estas cansada y necesitas bañarte, ademas hay que prepararte bien. Es mejor que duermas un poco y mañana empecés a trabajar.
El cuarto era minúsculo con una cama matrimonial. El olor a sexo era penetrante. Tenia un roperito donde Tibisay guardaba sus cosas y un baño impecablemente limpio donde se aseaba. Tibisay me dejo sola y me dispuse a bañarme. Estaba aterrada por lo que habia hecho, pero esto lo veia como algo temporal ya que con el dinero haria algo mejor y estudiaria. Luego me acoste a dormir desnuda del cansancio que tenia. Pase toda la noche durmiendo. Como a las cinco de la mañana senti que llego Tibisay. Se desnudo y se acosto a mi lado a dormir. Yo pensaba dentro de mi que primera vez que dormia con una mujer y que recien la habia conocido el dia anterior. No le hice mucho caso y segui durmiendo. Eran como las 11 de la mañana y me desperte. Me coloque mi ropa interior y fui a lavarme la cara. Tibisay habia llevado factura pero no me atrevia a probar bocado, por si ella se molestaba y espere que se despertara. Al rato ella se despertó.
- Buenos dias Tibisay.
- Buenos dias Lorenita.
- Traje factura para vos, debes estar hambrienta.
- Gracias. No las habia tocado, pensando que eran solo tuyas.
- No seas boluda, pendeja. Comé tranquila que hay que hacerte algunas cositas.
Comi mientras Tibisay se bañaba. Salio desnuda del baño, como si nada. Tenia un cuerpo impresionante.
- Sentate aqui que voy a hacerte las uñas de los pies y manos y luego te voy a enseñar a maquillarte. Y por que tomastes la decision de alejarte de tus viejos.
- Mucho maltrato, me pegaban mucho, prefiero no hablar de eso.
- Aca la vas a pasar muy bien y con plata. No te preocupes.
Tibisay me coloco uñas postizas largas en las manos y me pinto las uñas de las manos y los pies de rojo fuego.
- Te gustan?
- Si. Me encantan. Siempre me ha gustado ser muy femenina, pero nunca he podido.
- Ahora tenés que ser todo lo femenina y sexy que puedas. Te veo un poco tensa. Acostate en la cama que te voy a darte un masaje. Sacate la ropa.
Me acoste boca arriba en la cama y me quedé en bolas. Tibisay tomo un aceite de la mesita de luz y comenzo a masajearme el cuello.
- Cerra los ojos y relajate.
Con sus manos fue esparciendo la crema por mis brazos. Era muy relajante sentir las manos suaves de Tibisay en mi cuerpo. Sentia un cosquilleo por mi cuerpo.
- Como te sentís?
- Bien. Muy bien. Me gusta.
Luego comenzó a frotarme crema sobre mis tetitas, primero por la base hasta llegar poco a poco a mis pezones, los cuales inmediatamente se pusieron duros como si fueran explotar. Comence a ponerme nerviosa ya que me excitaba eso pero no queria que se diera cuenta.
- Tranquila pendeja. Solo relajate. Dejate llevar.
Sus manos fueron bajando hacia mi abdomen y me tranquilize un poco, aunque no dejaba de sentir ese cosquilleo tan placentero. Sus manos llegaron a mis mulos, los cuales los tenia cerrados. Sentia como ella con delicadeza los iba abriendo poco a poco y sus dedos se acercaban y alejaban. Era divino sentir eso y Tibisay se dio cuenta. Con una de sus manos me pasó aceite en la concha. Salté al sentir su mano en mi raja
frotandomela. Al principio sus movimientos eran lentos. Senti como un dedo
intentaba meterse en mi concha.
- Te gusta mucho el masaje?
- Si. Mucho, pero me parece que esto está mal.
− No seas boluda pendeja, vas a ser copera y te asustás de que te pase un poco de aceitito por la cachucha?
No aguante y lance un gemido de placer. Nunca antes me lo habia hecho nadie y jamás ni siquiera fantaseé que me lo hiciera otra mujer, pero era una sensación tremenda. Me deje llevar y Tibisay se entusiasmó y comenzo a jugar con sus dedos dentro de mi concha y al rato senti su lengua en mi concha. La succionaba con lujuria y me volvia loca mucho mejor y más suave que cualquiera de los chicos que andaba en el pueblo o en Córdoba capital.
- Uh! Que cuca tan rica tenes, pendeja. ¿Vas a ser mia?
- Siiiiii. Ufffff. Me gusta mucho. Seguí por favor…
− ¿Vas a ser mía o no vas a ser mía?
− Seguí por favor, no pares…
− No me contestaste. ¿Vas a ser mía?
− Lo que vos digas…
Tibisay siguió lamiéndome y tuve un orgasmo increible, nunca antes habia sentido tanto
placer. La boca de Tibisay se acerco a la mia y nos fundimos en un beso
indescriptible mientras mis pezones tocaban los suyos. Que lindo era sentir
su cuerpo pegado al mio. Era suave, linda, delicada, lisita. Le acerque mano a su concha que estaba muy humeda.
- Quiero probarte… − le dije.
- Dale pendeja. Me vas a decir que nunca te comiste una concha?
− No jamás!
− Pero vos dóde vivias. Adentro de un termo?
− Si, tomando mate aunque no hubiera yerba − me reí yo por primera vez un muchísimo tiempo.
− Y una conchita? Nunca?
− De verdad. Nunca.
− Uh! Pendeja! No sabés de lo que te has venido perdiendo.
Acerque mi boca a su concha y el sabor de su cuca me supo a gloria. Su concha era grande y bien depilada, así que mi lengua entraba con facilidad. Sentia tirantes los musculos de la lengua los de tanto que la sacaba para complacer a mi benefactora.
− Tranquila nena, que lo estabas haciendo bien. Los apuros dejalos para los machos. Entre nosotras nos tomamos todo el tiempo del mundo. Con los tipos es trabajo. Entre nosotras es placer.
Me relajé y me puse menos tensa aunque instintivamente aumenté el ritmo hasta que Tibisay tuvo su orgasmo.
− Cómo fue? − le pregunté.
− Mirá pendeja, yo te voy a contar algo. Ya hace tres años que trabajo acá y me estoy por abrir, porque gané muy buena guita. Fueron pocos los machos que me complacieron realmente. Imaginate los boludos que caen por aca. Casi nunca me falló con una mujer. Una o dos veces, nada más. Siempre son de ocho para arriba. Yo espero que llegues a 10, por lo menos conmigo.
Nos besamos y abrazamos nuevamente y luego fuimos a ducharnos juntas. Después me depiló las cejas y comenzó a maquillarme. El resultado final en mi rostro es que me veia muy puta y me encantaba sentirme asi. Me presto una mini de latex rojo super cortita y un top que hacia juego y resaltaba mis pezones. Ella se vistio igual que yo, pero en negro, y al rato salimos a la barra. Esa noche nos volteamos a dos tipos, onda ejecutivos, en una orgia divina.
Tibisay se compró un departamento hermoso y me invitó a vivir con ella. Ella dice que soy su posesión y yo digo que ella es mi dueña. No solo lo digo, sino que lo siento. Tibisay tiene un novio muy lindo, profesor de educación física, al que no puede convencer de que venga a trabajar con nosotras. Yo salgo con un médico cirujano plástico. Seguimos trabajando las dos en ese departamento. Atendemos a hombres, grupos de hombres, mujeres solas y parejas.
El chico que sale conmigo nos hemos operado varias veces para mejorar las caras y poder cobrar más. Los hombres agarran lo que vengan, pero las mujeres son mucho más selectivas, y o mejor de todo es que si les fue bien, vuelven y nos recomiendan. Ya tengo como 10 clientas fijas y Tibisay otras tantas. Tenemos cinco clientas que vienen con las dos al mismo tiempo. Hay tres o cuatro con las que gozamos muchísimo.
Ya nos consideran de nivel ejecutivo. Yo terminé la secundaria y voy a la Facultad. Nunca más volví a Córdoba. Tibisay fue mi benefactora. Cuando no tenemos clientes nos matamos entre nosotras. Yo aprendí muy bien y estamos en Gemidos.com
No hay comentarios:
Publicar un comentario