Me llamo Marina, tengo 22 años, soy rubia, ojos verdes y lindo cuerpo. De hecho soy un imán para los hombres y ellos me encantan. Sin embargo hace unos días termine con mi novio con el que levaba dos años. Lo encontré besandose apasionadamente con una morocha con pinta de puta en un boliche al que no solíamos ir jamás. ¡Hay que tener mala suerte!
Estaba totalmente enamorada de el y eso me dolio mucho, después de pasar frente a el y saludarlo como si nada, me fuí a un lugar apartado y comencé a llorar desconsoladamente. Mientras lloraba una chica muy hermosa que estaba en una mesa del bar se me acerco y me pregunto si estaba bien, penso que me había ocurrido algo. Le conté lo que pasaba y ella me invitó a sentarme con ella para consolarme. Después de un largo rato hablando, me invito a seguir los tragos en su casa. Acepte y fui con ella. Al llegar a su departamento me pidio que la esperara un momento, pues quería darse una ducha para sacarse el olor a pucho del pelo. Me invitó a pasar a su habitación. Allí se desnudo totalmente, sin ningún pudor y pude ver que no solo tenía un bello cuerpo, sino unos pechos preciosos, un culo natural que parecía de acero y su pubis estaba totalmente depilado.
Mientras se bañába me puse a mirar unas fotos suyas y vi que se la veía siempre con ropa deportiva. Laura, que así se llamaba salió de la ducha con una bata de baño y me contó que era profesora de aerobics y spinning, además tenía un titulo de masajista terapeutico. Hablamos sobre masajes y ella se ofrecio a darme uno.
− Creo que te haría bien para drenar las energías negativas que acumulaste hoy −me dijo.
Yo acepte y ella me indico que me desvistiera. Su manera de mirarme mientras descubría mi cuerpo me intimidó bastante, pero yo proseguí quedando en ropa interior. Me pareció que me había metido solita en la boca del lobo. Laura me dijo:
− No seas tímida, quitate todo, no quiero manchar con aceite tu ropa interior.
Lo hice y ella me indico que me acostara en su cama. Vi por un espejo que cubría la pared, que ella se sacaba su bata de baño. Solita me había metido en un terrible kilombo. Lau comenzó a darme el masaje. La miré por el espejo, pero no vi nada raro, me hacía un masaje delicioso y yo me fui relajando, al girarme me turbó un poco ver aquella mujer totalmente desnuda tocando mi cuerpo, pero pense a que se debia a que nunca me habían hecho un masaje así.
Mientras me masajeaba los pies, comencé a excitarme, y cerré los ojos para evitar pensamientos raros. Luego Laura tomo mi mano derecha y se la llevó a su boca, y comenzó a chuparme los dedos uno por uno de una manera deliciosa. Gemí de placer y miedo, y trate de negarme, pero ella me dijo:
− Relajate, es solo la mano. Te estoy drenando las energías negativas, que se acumulan en tus extremidades. Si te da asco, decime.
− No, − contesté sinceramente − asco ninguno, es que me da cosita.
Deje de oponerme y disfrute de aquello, pero mi excitación era tan intensa que involuntariamente levanté mi pelvis eroticamente.
− ¿Eso también es “cosita”? − me preguntó riéndose.
− No. − Le contesté − Eso ya es “cosa” directamente. ¡Qué vergüenza!
− Quedate tranquila es normal.
Laura bajó sus manos por mis piernas y la parte interior de mis muslos, y sin aviso ni preámbulos comenzó a masturbarme suavemente con sus dedos. Acabé como una perra en menos de un minuto por la calentura que tenía.
Al verme acabar se acosto junto a mi y comenzo a besarme con una suavidad increible. Aquella mujer con sus mimos me estaba haciendo delirar de pasión. Después de besarme largo tiempo tocando todo mi cuerpo, su lengua enpezó a recorrerme entera. Al llegar a mi vagina comenzo a mamarmela de la manera más deliciosa que había sentido, y al ver que iba a acabar otra vez, abrió el cajón de la mesa de luz y saco un enorme vibrador con luces y cosas que deslizó en mi vagina, mientras me venía el segundo orgasmo que fue hasta esa noche el más intenso que hubieraa sentido. Mientras me recuperaba me beso tiernamente, diciendome lo hermosa que era. Miro su reloj y me dijo que tenía que hacer una llamada.
− Esperame en la ducha, −me dijo.
Pense que tenía que volver al bar. Mientras me duchaba me dijo que quería depilarme los genitales para saborearlos sin que ningún bello de mi pubis se le metiera en su boca. Mientras me depilaba, extrañamente me sentí su mujer y eso me excitó mucho. Al terminar me llevo nuevamente a la cama y comenzamos a acariciarnos sin apuro.
Estábamos por tener otro polvazo cuando oí un ruido y vi que la puerta de la habitación se abría. Sentí pánico. Allí estaban las dos chicas que la acompañaban en el bar. Me costó reconocerlas porque las tres estaban a contraluz.
Me sentí totalmente turbada y avergonzada, pero Laura me dijo:
− Liz, te presento a mis amigas y socias. Ella, la morena es Susana, la de pelo rubio es Maria Clara. Las llamé porque las dejé colgadas y para que te conozcan. Que estés con cualquiera de ellas es como si estuvieras conmigo.
Las chicas se acercaron a la cama y comenzaron a preguntarme qué me había pasado en el bar, y cómo lo había pasado con Laura, si era mi primera experiencia y cosas por el estilo. Yo miré a Laura y ella me dijo:
− Disfrutá Liz, olvidate del mundo.
Poco a poco me fui animando. Les pregunté, me enseñaron y me confesaron que las tres tenían sus novios, pero que les gustaba salir solas y no tenían problemas en conocer chicos o chicas. Que entre ellas y otras que ya me presentarían, tenían relaciones de sexo, sin rollos de enamoramiento, celos o parejas.
Mi vergüenza se volvió lujuria e hice el amor con María Clara que me pareció casi más bella que Laura e igual de encantadora.
Ver a Susana haciendo el amor con Laura, parecía que lo hacían dos estatuas de art deco.
Bese por primera vez los senos de una mujer en María Clara. Me reservé el 69 con Laura que me dio otro orgasmo tremendo. Yo me di cuenta que no le había sacado ningún orgasmo a ella, pero María Clara y Susana lo hicieron por mi.
Esa noche y a la mañana siguiente me mimaron besaron, acariciaron y amaron muchas veces y terminé pasando el resto del día con Laura. Después supe que Laura me “entrego” a sus amigas porque no quería que yo me involucrara sentimentalmente con ella ya que no es lesbiana y tiene una muy buena pareja heterosexual.
Ahora sigo disfrutando con los hombres, pero de otra manera, sin tanto involucramiento sentimental. Ya aprendí. Con mucha frecuencia salgo con una o más de mis nuevas amigas y pasamos una tarde o una noche hermosa.
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