viernes, 20 de agosto de 2010

Clientes confianzudos

Yo estaba separado hacía un año. Tengo 42 años y ocurrió después de 20 años de casado. Trabajo en una Empresa Financiera donde me dedico a asesorar en inversiones. Más allá de la especialización que te da la Empresa y la capacidad que puedas tener para entender y vender productos financieros, lo más importante es el relacionamiento con los clientes, los debes conocer mucho para saber bien sus proyectos, sus miedos, darles tranquilidad, debés conocer a su familia para tener la confianza de ellos. Este tipo de actividad te obliga a viajar y a visitarlos generalmente en sus propias casas, por lo que hasta conocés al perro, al servicio, pasas a ser una persona de su entorno íntimo, te tienen confianza, manejas el dinero de la familia y eso es una gran responsabilidad.

Las experiencias con clientas mujeres o esposas que te seducen, es casi habitual en ésta actividad, hay que saber manejarse y conocer los límites de la relación, debo decir que muy pocas veces me acosté con alguna de ellas, fue solamente con las que percibí que sabían que era solo sexo, que sabían separar la relación.

Un matrimonio, a los cuales llamaré José y Ana, el de 52 años empresario argentino, y ella Ana de 38, casados en segundas nupcias sin hijos de ésta relación, los conozco desde hace 10 años, cuando eran amantes. Yo manejaba la plata de José y su primera mujer, y Ana era su Secretaria. Yo me escribía mucho con ella y José le abrió una cuenta y le iba depositando mucho dinero. Ese conocimiento de la relación generó que fuera cómplice de sus aventuras. El me contaba todo.

Hace poco más de un año José me comentó que tuvo su primera experiencia con un pendejo, como activo, me contó que fue en un viaje de negocios. Era un empleado brasileño con el cual salieron de joda (en Brasil) luego de cerrar un negocio, lo llevó a un boliche que había como salas de levante, salas swingers y salas gays. Pensó que iban de levante de mujeres pero se encontró en la sala gay de buenas a primeras, el brasileño se soltó y él al principio se quería ir, pero luego poniendo límites se quedó, se emborracharon y de buenas a primeras estaban en el depto del brasileño. El brasileñito haciéndole tremenda mamada (mejor que una mujer) y luego de la excitación se lo terminó cogiendo (él al pendejo brasileño). Me contó que tenía un culo depilado perfecto y que a pesar de un bloqueo, le gustó mucho lo que hizo.

Me dijo que le seguían gustaban más las mujeres pero que amplió la relación sexual con el pendejo y que con eso ya había probado todo. Inclusive que se lo contó a Ana porque no podía tener oculto eso. Ella, que ya había aceptado ser la “otra” de la primera mujer, aceptó con cancha ésta confesión y llegaron a un acuerdo en el cual ella podría tener algo extra.

José es como un amigo mayor, a pesar de sus 52 años se mantiene en forma y se viste de primera, un tipo con clase.

José me invitó a cenar en Buenos Aires y acepté. A eso de las 6 de la tarde me llamó Ana al celular. Me preguntó qué me gustaría comer de postre, que habría pasta y un muy buen vino, yo le dije que me gustan los postres húmedos.

Cuando llegué a su piso en la Recoleta ella estaba vestida elegante y sexy con un vestido escotado, yo fui de sport clásico y José estaba igual.

Ella sabía que yo sabía lo de José con el pendex brasilero, por lo que luego de cenar, en el living, luego de mucho vino, salió el tema. Ella me preguntó si yo tenía novia nueva. Le dije que no. Me preguntó si tuve alguna vez alguna experiencia como la de José. Le dije que no, que me seguían volviendo loco las mujeres seguras, que no tengan límite en lo sexual y que por supuesto tuvieran buen cuerpo. José me miró y me dice “como ANA ¿NO?, ALGO ASÍ”. “Y sí” contesté. Yo no sabía los límites de ella y la miré. Aclaré: “cuando salgo con mujeres no quiero límites, si los tienen no salgo”. Ella se rió y se fue a buscar café para los tres, José me mira y me dijoe que queríe que yo me la cogiera a Ana y que el quería mirar, y que ella estaba DE ACUERDO. Yo lo miré y le dije que nunca había hecho un trío y le pregunté, si estaba seguro. “SI!” dijo, “pero yo solo miro. Me entendés?”

Ella había escuchado todo. Se acercó sin el café y se sentó entre los dos y me besó en la boca. Es una hermosa morocha con cuerpo de pendeja ya que no tuvo hijos. A mi excitó mucho la situación, traté de no mirarlo a José. Me bajó el pantalón y el boxer. Me sacó la pija y empezó con un pete. José le sacó el vestido y quedó con las tetitas libres. Le comencé a tocar los pezones. Ella se tiró arriba del sillón y yo le comencé a realizar sexo oral. Ella me dió un preservativo y cuando me lo estaba poniendo, José, desnudo, sentado en la mesa del living, estaba masturbándose. Yo me la empecé a coger a ella. “MA’ SÍ” dije, “QUIEREN FIESHTA, LA van a tener”.



Ella con la mano derecha masturbaba a José, pero estaba buscando una pija en la boca y traté de darle el espacio, PERO CUANDO VI LA PIJA de José EN MEDIO DE LOS DOS, Y ELLA MAMÁNDOLA me excité. Seguí cogiéndola. En un momento que llegué cerca de la boca de ella, me gustó el calor que emanaba. En la siguiente me prendí de la pija compartiéndola con ella que me pasaba la lengua y me agarraba de la nuca para que disfrutáramos juntos de esa buena pija.

Cuando acabé estaba súper excitado, la pija pasaba de boca en boca. Ella bajó de golpe y me comenzó a comer el culo mientras yo seguía prendido a la pija de José. Me empecé a excitar nuevamente, pero era muy raro, cada vez me gustaba más la pija y quería probar el semen. Ya estaba jugado y liberado.



Ella me agarra de la mano y me llevó al cuarto, se puso abierta de piernas y comencé a chupar su concha húmeda cuando, siento a José detrás de mí. Yo estaba muy excitado, y me comenzó a poner un aceite en el culo, me metió un dedo, luego dos, ella me decía “relajate y gozá”. Me puso la cabeza despacio, me dolió bastante, pero seguía lentamente. En un minuto tenía toda la pija dentro de mí. No voy a mentir, me dolió como la puta que lo parió, pero fue ese dolor que luego de aliviado un poquito provoca placer. José me empezó a coger con fuerza y luego de un rato me llenó el orto de leche. Fue increíble la excitación. Luego de un rato me la sacó y yo con la pija al palo le rompí el orto a Ana. Cuando terminé, fui al baño para que saliera el semen de mi ano. Me lavé bien y salí. Ella, que me estaba esperando en la puerta, me encajó un larguísimo chupón en la boca. Me agarró la pija y me dijo “ahora le tenés que romper el orto a él” y me llevó a la cama. Ambos sentados me la chupaban y se besaban. Luego de un largo rato José estaba en cuatro, con el ano lubricadísimo con aceite. Ella lo ordeñaba mientras yo lo culeaba. Fue terrible. Caímos hechos mierda de agotados y reventados.

Me vestí y me fui al hotel, pero ahora mi vida cambió, sigo haciendo tríos con ellos, pero realmente me empezó a gustar la pija, los hombres y estoy saliendo con un pendejo medio afeminadito que es divorciado, de 25, y gozamos mucho. A ese en cualquier momento lo visto de mina.

GRACIAS JOSE Y ANA POR AYUDAR A LIBERARME TOTALMENTE.

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