Es curioso porque tengo novio y siempre me he considerado hetero y sumamente fiel a él, lo que no es nada común para chicas de mi edad y menos para una colorada.
Todo comenzó en una pequeña reunión que hubo en Ituzaingó, en la casa de Marcelo, uno de mis mejores amigos. Era su cumple y me invitó a pasar un rato con él y tomar mucha birra. Mi novio no pudo ir porque tenía guardia. Es médico en el Posadas.
Yo llevaba puesto un vestido corto, escotado y de abajo revelaba gran parte de mis piernas bien formaditas.
Al llegar estaba mi amigo, la novia de Marcelo y varios otros a los que no conocía. La mayoría hombres, y justo cuando llegué la vi… Era una chica hermosa, un poco más alta que yo, castaña clara, unos ojos celestes que me hipnotizaron. Tenía un cuerpo escultural con unas gomas bastante grandes y simple vista se veían acolchaditas de goma, pero muy buenas. Traía una minifalda que no dejaba nada a la imaginación, revelaba todo su hermoso culo y traía una blusa sexy mucho más escotada que mi vestido. Un detalle que hizo volar mi imaginación fue una perforación que llevaba en su escote, justo a la mitad de sus tetas.
Imaginen la cara que puse al verla para que mi amigo lo notara y me dijera
-Veo que ya la junaste a Marianita, esta fuertísima ¿verdad?
-Hermosa…- fue lo único que pude decir, mi amigo solo rió, era normal de mi que hiciera comentarios “lésbicos” con mis amigos medio en joda y medio en serio porque de verdad lo sentía ya que siempre me ha atraído el cuerpo de la mujer pero nunca de manera erótica o pervertida. Simplemente me gusta y ellos se divierten con eso y me tiran de la lengua.
La pobre de Mariana parecía estar discutiendo con alguien por teléfono, tenía los ojos llorosos y no parecía faltar mucho para que llorara. Por esa causa no le di tanta bola así que pasé con Marcelo al comedor a donde estaban los demás. Estaban tomando fernet y morfando así que me les uní.
Pasados unos minutos noté que Mariana no venía a la fiesta y al buscarla noté que ya no estaba en la entrada de la casa,
-¿Y Mariana? – le pregunté a mi amigo
-No sé – me contestó Marcelo– Tal vez se fue, la vi un poco bajoneada, creo que se ha peleado con su chongo de nuevo.
-Mira vos! – dije, pero mi sexto sentido me dijo que ella seguía ahí, asi que decidí darme una vuelta a ver si la veía. Cabe mencionar que ya me había tomado un par de fernandos y el acohol era el que me impulsaba
–¿Dónde está el baño?
-Arriba, la segunda puerta a la derecha – me dijo Marce, yo me fui y dejando el ruido, música y carcajadas, atrás.
Subí las escaleras lentamente como si estuviese subiendo a una casa embrujada, creo que en parte tenía miedo. No sabía por qué la estaba buscando. Y en verdad era un poco tétrico, el segundo piso estaba casi oscuro y en silencio…
Comencé a buscar en las habitaciones (la casa de mi amigo tenía bastantes) pero no la encontré, fue hasta el final del pasillo en un pequeño balcón que daba al patio, ahí estaba Mariana con lagrimas en sus ojos. Me acerqué lentamente, no quería asustarla
-¿Hola? – dije con cuidado – ¿Vos sos Mariana no?
-Si – dijo dándose vuelta y limpiándose las lagrimas – Vos debés ser Paula ¿no? Me han hablado de vos.
-Si, como no te vi abajo me preocupé y subí a ver si estabas bien – le dije – pero si te molesta me voy…
-No, no, está bien… – se apresuró a decir
-Sos muy buena onda por preocuparte por mi. – me dijo – He tenido una pelea muy jodida y quería estar sola.
-Yo…me voy… - tartamudeé, creo que estaba poniendo nerviosa
–No boluda, está todo bien con vos.
Hablamos casi una hora de sus rollos con su pareja que no se definía y que a su vez tenía otra pareja de una historia anterior. La consolé. Lloró varias veces. La abracé dos veces y cofieso que me empecé a calentar con la potra esa. Le acaricie la espalda y se me apretó. Juro que se me apretó.
-Gracias…- me dijo mientras pegó su cara a mi hombro…aunque yo sentía que se me acercaba a las tetas…
-No me lo agradezcas- dije con un nudo en la garganta mientras ella se acomodó y quedaron nuestras gomas pegaditas… Bah! las de ella aplastado a las mías, lo cual me calentó más. Sentí que me estaba chorreando y tuve miedo que se me pasara al vestidito u oliera mal. Me dio muchísima vergüenza por lo que traté de separarme, pero era demasiado tarde…
Ella separó su cara de mi hombro y me encajó un tremendo chupón. Yo aunque me quedé en shock al principio poco a poco fui cediendo y me di cuenta que eso era justo lo que quería, al subir las escaleras eso buscaba, besarla y sentir como sus tetas aplastaban las míos.
−Oime… − intente decir yo.
− Callate, dijo ela, vine a esta fiesta pura y exclusivamente porque vi fotos tuyas y ne dijeron que sos curiosa.
Yo a cada segundo estaba más caliente y la besaba con más pasión, metiendo mi lengua en su boca los más que alcancé y cuando sentía la lengua de ella comenzaba a frotarla y ella también, luego ella llevó sus manos hasta mis pequeños senos y comenzó a masajearlos lentamente, metió sus manos por mi vestido y me quitó el corpiño, y ahora masajeaba mis tetas por debajo de mi vestido y ocasionalmente los pellizcaba suavemente. Mis pezones que estaban ya muy duros.
Ella se levantó entonces, así de la nada, y comenzó a cerrar las persianas del balcón, yo estaba tan excitada que había olvidado donde estábamos y que algún vecino curioso podría vernos. Yo cerre la puerta del cuarto con llave por dentro.
Ahora las dos de pie nos seguimos besando e intercambiando saliva, me quitó los tirantes de mi vestido y lo dejo caer al suelo.
-Tranquila, dejame que me saque la blusa – dijo – y entonces mis tetas serán todas tuyas, guachita. ¿Sos torta?
− No, y vos -contesté.
−Tampoco.
− ¿Entoces?
− Me gusta la salchicha más que nada, pero una tortita me da vuelta y me pone de buen humor -terminó ella.
Yo estaba tan desesperada y prendida que yo empecé a quitarle la blusa. Luego se quitó de una vez la mini, las dos estábamos en bombachita mientras yo chupaba salvajemente sus redondas y hermosas tetas, traté de meterme a la boca lo mas que pude su seno derecho mientras pellizcaba el pezón de su seno izquierdo, escuché en ese momento que ella comenzó a lanzar pequeños gemidos.
-Me lames como una profesional – me dijo mientras me alzaba la cara para besarme de nuevo – Seguro has estado con muchas mujeres antes.
− Te digo que no.
− A mi me parece que sí y me gusta que sea así.
-No, jamás, es la primera vez - le dije entre beso y beso y jadeando,
Ella bajó su mano hasta mi vagina y comenzó a frotarla por encima de mis calzones, sentir su mano allí me hizo sentir una descarga que recorrió todo mi cuerpo.
- Es solo….que estoy…m…muy excitada.
- Yo también – me dijo, ella− Te voy a desvirgar de bicuriosa, yegüita.
Ella también jadeaba y tomó una de mis manos y la puso adentro de su bikini: empapadas en jugos igual que las mías
-Nunca nadie me había hecho excitarme tan rápido − le dije.
-Somos minas boluda − respondió ella- no podés comparar como nos damos placer nosotros sabiendo que los tipos que son unos brutos.
Entonces me besó de nuevo y comenzó a recorrer con su lengua desde mi cuello hasta mi vagina, pasando por mi cuello, el cual succionó salvajemente, mi pequeños senos que lamió y mordisqueó de una manera tan sexy que hizo estremecerme, luego fue hasta mi abdomen. Me dio un beso en mis labios vaginales, apenas me rozó con sus labios aun así el contacto hizo que la calentura aumentara aún mas. No pude evitar tomar su cabeza con mis dos manos y la empujé hacía mi vagina, y ella con gusto metió enteramente su lengua, comenzó a moverla en círculos y me volvió loca y más aun cuando comenzó a frotar mi entrepierna con una mano, mientras que su otra mano desapareció ente mis muslos. Pero entonces ella se detuvo
Hizo una seña con su dedo para que bajara a su altura. Yo obedecí de inmediato y me besó, pude probar el sabor de la combinación de su saliva y mis jugos y era algo increíble.
-Quiero que acabemos juntas – me dijo entre besos, yo le dije que si como pude y entonces ella se puso en cuclillas.
-Pero primero quiero probar tus jugos, amor – le dije, ella soltó una sonrisa picara y se acomodó en cuatro patas abriendo las piernas no mas que pudo, yo inmediatamente me incliné y comencé a lamerle su vagina y a limpiársela con mi lengua de todos sus jugos allí acumulados, me los metía a la boca y me los tragaba, me sentía en el cielo!
-La quiero bien limpita – me dijo, yo solo sonreí pícaramente y seguí limpiándola con mi lengua hasta que quedó totalmente empapada de mi saliva, entonces ella se acostó boca arriba, con la mirada me dijo que yo hiciera lo mismo y no le pensé dos veces y obedecí.
Entonces se acercó a mi y puso su vagina con la mía en tijerita, comenzó a moverse y a frotar su vagina contra la mía, la sensación era indescriptible, yo empecé a moverme también y me movía tan libremente, debido a que nuestra saliva nos había lubricado perfectamente, se acercó a mi y comenzó a besarme en la boca de nuevo, mientras nuestras vaginas se agitaban y se frotaban como si tuvieran vida propia, sentí mis jugos mezclándose con los de ella mientras mis manos pellizcaban sus durísimos pezones mientras ella masajeaba mis senos , entonces reprimí un grito (y creo que ella también) y tuvimos un orgasmo, con nuestras vaginas juntas.
Nos recostamos en el piso y nos abrazamos quedando con nuestros pezones unidos y cagándonos a besos .
-Me siento para la mierda– le dije – Nunca le había sido infiel a mi novio.
-Yo tampoco – me dijo- pero serías infiel si fuera con un tipo. Con otra mina no cuenta boluda! Esto es sexo, no amor.
-Pero vos te peleaste con tu novio ¿no? – le pregunte.
-No, te cuento la verdad, en realidad fue con una amante – me dijo − Estaba celosa porque no la traje a esta fiesta y sabía que ibas a estar vos.
-Me conoce?
-Muchísmo.
-Quién es?
− Vanessa.
Yo no pude evitar abrir mis ojos a modo de sorpresa. Vanessa es una de las chicas de mi grupo. Nos conocemos desde la secundaria, se quedó a dormir en casa miles de veces. Cursamos juntas en la Universidad. Me tapé la boca abierta por el asombro.
-Habíamos para el lunes siguiente para estudiar para un parcial… ¿Y ahora?
−No te preocupes, lo que pasa es que ella quería la primicia de desvirgar a la colorada y le gané yo. Tomás me dijo que eras un fuego y no me mintió.
− Tomás?????? Mi novio…??????????
-Si, el medico.
-¿De donde lo conocés?
− Es mi primo hermano y mejor amigo. Debuté con el cuando el tenía 14 y yo 12. Nunca pierdas esa pija es única. Supongo que somos hermanas de leche... además.
Me quería morir. Me quería morir. Me quería morir. Sentí que me habían agarrado por varios lados pero por otro lado lo cierto era que nunca en mis 31 años jamás había sentido tanto placer con ninguno de mis ocho novios ni con los diez tipos que habré andado.
–¿Lo vamos a repetir? − le pregunté
-Cuando quieras, donde quieras. Mañana domingo, o el lunes con Vanessa – me dijo y luego añadió una sonrisa picara, algo se estaba imaginando.
– Y si te animás lo podemos hacerlo con Tomás. Va a ser el tipo más feliz del oeste.
Yo no lo podía creer. Nos lavamos y volvimos a la fiesta. Marcelo pasó cerca de mí. Hizo como que me olía y se me acercó al oido. Me dijo:
−Que olor a concha! Tirá unas monedas para el lado de los pobres… si querés hacemos trio cuarteto con Tomás o fieshta con mi novia también
Hoy mi cabeza es un molinete imaginando lo que voy a disfrutar y pensando en lo que me he estado perdiendo desde los 15 hasta ahora.
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