sábado, 18 de septiembre de 2010

El mejor amigo de mi sobrino

Esta historia ocurrió en diciembre del 2009, cuando empezaron las vacaciones escolares, yo todavía vivía en casa de mis padres, y mi sobrino nos acompañaba ya que su padres, mis primos, estaban de viaje.
Al comenzar las vacaciones escolares de diciembre, la mamá de Matías un amigo del colegio de mi sobrino me preguntó sí Mati podía quedarse una semana en casa ya que ella y su esposo tenían que asistir a un viaje de negocios y no lo podían llevar ni tenían con quién dejarlo, a lo cual accedí, ya que era el mejor amigo de mi sobrino, lo conocía a él y a sus padres y ella y yo éramos muy buenas amigas.
Matías llegó a la casa un lunes por la mañana, yo estaba en el gimnasio hasta el mediodía, cuando llegué, Mati y Ale ya se habían acomodado en su cuarto que tiene una cama con gaveta y estaban jugando con la play station, almorzamos, hablamos mientras comíamos y le dije que se sintiera como en su casa, que no tuviera vergüenza con nada y que me pidiera cualquier cosa. A lo que respondió no te preocupes Vicky
Pasaron 2 días muy bien, los chicos se la pasaban saliendo, jugando y en las noches, a veces los tenía que retar para que se durmieran ya que hacían mucho ruido y no me dejaban dormir para ir en la mañana al trabajo.
El miércoles, recibí la llamada del papá de Ale, quien le pedía que viajase.
Matías y yo llevamos a Ale al aeroparque y después fuimos a ver una película al cine y a comer helados. Cuando llegamos a la casa, le dije a Mati que no tuviera vergüenza que aunque no estuviera Alejandro que hiciera las mismas cosas que antes.
Me fui a bañar y me puse el camisón para dormir, cuando entré a la habitación donde dormía Matías, lo encontré jugando play station sentado en la cama solo con unos bóxer que era la ropa que usaba para dormir. Me puse a recoger un poco el reguero que dejó Ale por el apuro con que hizo el bolso y a ordenar un poco el cuarto y de pronto noté que Matías no me quitaba la vista de encima y claro como tenía el camisón que me queda un muy holgado y al agacharme se me veía todo por dentro y como no llevaba sostén me podía ver mis gomas, lo que hizo que me sonrojara y saliera rápido de ahí, con la excusa que iba a llevar la ropa al lavandero.
Ya más calmada, pasé otra vez pero solo para darle las buenas noches y al verlo, sin pensarlo me puse a observarle su cuerpo, que estaba en muy buena forma, ya que iba con Ale al gimnasio y jugaban para el equipo del colegio de fútbol y natación, lo que los mantenía en buena forma, tenía una espalda ancha y bien definida, al igual que el pecho y buenos brazos, debidos a la natación y piernas muy fuertes por el fútbol, un abdomen en donde se le marcaban sus cuadritos, mide como unos 1.75, ya que es un poquito más alto que Ale que mide 1.72, de piel bronceada por el sol que agarra en la piscina y de cabello y ojos negros.
Al acostarme no podía conciliar el sueño, ya que no quitaba de la mente la forma en que me miraba y su espectacular cuerpo. Paso más de 1 hora hasta que me dormí.
A la mañana siguiente cuando ya estaba saliendo al gimnasio, salió corriendo del cuarto y me preguntó si se podía ir conmigo, ya que Ale no estaba y nos fuimos juntos, al terminar mi clase de spinning, lo encontré en las máquinas y dijo que ya estaba terminando que sólo le faltaba una y lo ayudé a terminar.
Fuimos a la casa y mientras preparaba el almuerzo, dijo que se iba a bañar y se metió al baño, saliendo sólo en toalla y me preguntó dónde había otro jabón que se había acabado, el cual me tardé en conseguir para apreciar su cuerpo con sólo la toalla que tenía atada a la cintura. Al salir del baño, le dije que me iba a bañar, mientras me quitaba la ropa, él me gritó desde la cocina que olía a quemado y abriendo un poco la puerta del cuarto le di las instrucciones, como había dejado la puerta entre abierta sin querer, pudo ver cómo me terminaba de quitar la ropa del gimnasio y yo al ver que me estaba viendo, me hice la loca y seguí en lo que estaba, después salí con la bata del baño y le dije que iba a entrar a la ducha que estuviera pendiente y me fui al baño.
Cuando entré me quité la bata, noté que me estaba espiando por las ventanitas que tiene la puerta del baño y no dije nada, me metí en la ducha y bañé pensando en lo cuanto me gustaba que un pendejo de 15 años me espiara, me hacía sentir que mi cuerpo de 35 era sexy, al finalizar, abrí la cortina de la ducha y me puse a escurrirme el agua y a peinarme para que tuviera tiempo de verme bien y me sequé muy sensualmente, me puse la bata, lo que le dio tiempo de irse a la cocina y salí a ver cómo estaba la comida, noté que tenía un bulto en su bóxer que podía disimular y disimuladamente me aflojé la bata un poco para que se me abriera al inclinarme y permitirle ver un poco más, eso me estaba calentando y me fui a vestir, me puse un short de los que uso en la casa pero busqué los que me quedaran más apretados y una camiseta sin sostén claro está para estar cómoda y darle el gusto a mí huésped.
Comimos y después me ayudó a recoger la mesa y mirarme cada vez que me agachaba lo cual hacía con mucha frecuencia para que me viera Mati. Al terminar tuve que salir un momento a hacer unas cosas y cuando regresé, noté que había revisado el cajón de mi ropa interior, ya que lo encontré algo revuelto y eso es algo que acostumbro tener muy ordenado. Eso me calentó al máximo y me llevó a ingeniar un plan.
En la noche había alquilado una película para verla y le pregunté si la quería ver que viniera a mi cuarto donde estaba el DVD, yo me encontraba acostada de mi lado y él se sentó en el piso y yo le dije que se subiera a la cama y se sentó en la esquinita, después de un rato, le dije si quería ponerse más cómodo se recostara a lo que accedió. Al terminar la película hice movimientos de molestias en mi cuello. Y le pregunté: ¿Vos sabes dar masajes en el cuello? Me dijo no debe de ser muy difícil, pero nunca lo he hecho. Dame uno por favor, se situó detrás de mí y comenzó con los masajes, me bajé los tirantes del camisón un poco para que estuviera más cómodo y busqué una crema que tengo que tiene un olor muy rico y sensual, terminó el masaje, se despidió y se fue a dormir. Ahí me quedé pensando que mi plan no había dado resultado, el muchacho no era lanzado como yo creía y tenía que facilitarle un poco las cosas.
El viernes en la mañana no pasó nada interesante, fuimos al gimnasio y después de comer le dije que iba a salir y que llegaría un poco tarde ya que iba al cumpleaños de una amiga, estuve un rato en la fiesta y como a las 12 de la noche regresé a la casa. Él estaba despierto viendo una película en su cuarto y al sentirme salió a saludarme, yo había tomado un poco y estaba medio alegre (eso era parte de mi nuevo plan para tener un poco de iniciativa) pero cuando lo vi, me hice que estaba más borracha de lo que en realidad estaba y me senté en el sofá, él preguntó si estaba bien y le dije que sólo un poquito pasada de copas, que me disculpara y él sonrió, me hice la dormida por unos minutos, dejando un ojo medio abierto pero sin que se diera cuenta y él aprovechó para verme un poco, yo estaba con una falda muy y una camisa que tenía un gran escote en la espalda, lo que ocasionó que no me pusiera sostén.
Disimuladamente me recosté para un lado abriendo un poco mis piernas y él no me quitaba la vista de encima, ya que se me veía todo, en eso me desperté y le dije que me ayudara a ir a mi cuarto, me dejó sentada en la cama y se fue cerrando la puerta pero por supuesto no por completo, me quité la camisa y la falda y me puse la ropa de dormir más sexy que tenía, él no dejaba de verme por entre la puerta y me tiré en la cama haciéndome la dormida nuevamente, sin arroparme ni apagar la luz, a los 5 minutos, sentí que entró y me habló para ver si estaba despierta, como no le respondí, supuso lo contrario.
Ahí estaba él contemplando mi cuerpo tirado en la cama con solo mis diminutas tangas blancas y mi pijama blanco sexy de encajes, que dejaba ver mi pecho a través de el. Me moví un poco lo que ocasionó que saliera una de mis tetas del diminuto pijama y oí un ¡uh! que salió de su boca, me movió un poco y como no desperté se atrevió a tocarme con mucho cuidado mi teta al aire, la acarició con mucho cuidado hasta poner mi pezón duro y parado, luego le dio una chupadita y no aguanté más y gemí lo que hizo que retrocediera, al darse cuenta que seguía dormida, me comenzó a tocar las piernas y como un reflejo se las abrí, ya estaba bastante mojada y cuando me tocó mi concha, no aguanté más y le dije
– Matías quiero que me cojas ahora!
Dio un salto de susto que llegó a la puerta del cuarto, le dije “no tengas miedo siempre he estado despierta y quiero esto tanto como vos”. Me dijo “Vicky no estabas dormida’”, le dije no, que también había visto cuando me veía por dentro de la camisa, por la puerta del baño y que me ponía la ropa más pequeña y sexy que tenía para provocarlo y como que lo logré y sonreí. Me paré y me quité el camisón, quedando en mis tanguitas, lo abracé y le di un largo beso, el cual correspondió metiendo su lengua en mi boca y tocando mi culo.
Lo llevé a la cama y lo acosté, lo puse boca arriba con los brazos abiertos y le ordené que no me tocara o besara hasta que le dijera, él me dijo: qué me vas a hacer y le dije que le iba a ser sentir lo mejor del mundo, me dijo que tenía miedo y me confesó que era virgen, y se dejó llevar por mis órdenes. Lo comencé a besar por todo el cuerpo y le restregaba el mío por el suyo, le bajé el bóxer con los dientes y salió de un salto su pene corto y grueso, lo agarré entre mis manos y lo comencé a masturbar lentamente, él respiraba fuertemente y se retorcía de placer, luego me lo llevé a la boca y lo comencé a lamer, primero la cabeza y bajé hasta el tronco, luego sus bolas y me inspiré en la parte esa de piel que está debajo de las bolas y antes del culo. Cuando estaba en el clímax total me metí todo su miembro y se lo chupé hasta que me descargó toda su cálida leche en mi garganta. Me acosté a su lado y le dije que era su turno.
Comenzó con un beso muy cálido y apasionado, mientras me agarraba las tetas, luego bajó a ellas y las comenzó a lamer y chupar, me las masajeaba y mordisqueaba con mucha dulzura, luego bajó besándome el vientre mientras me quitaba la tanga, dejándome completamente desnuda ante sus ojos, me abrió las piernas al máximo y comenzó a besarme mi mojada y peluda conchita, luego con sus dedos, separó un poco y me metió la lengua y empezó a jugar con mi clítoris a la vez que con un dedo me penetraba, yo ya estaba muy caliente y gemía desesperada, luego metió dos y hasta tres dedos aumentando sus movimientos y a lo que sentí su lengua otra vez dentro de mí me corrí en su boca llenándosela de mis líquidos vaginales.
Al rato comenzó con el meneo otra vez, mientras lo hacía, con el dedo medio lleno de saliva, me lo comenzó a meter en el hueco de mi virgen culito a lo que le dije que no, pero no me hizo caso y me dijo que quería probar cómo se sentía y yo accedí, luego de haberlo dilatado un poco, me empezó a meter la cabeza y yo llorando le suplicaba que no, al oír mi llanto, lo excitó más y me empujó otro poco, dejándolo para que se abriera mi estrecho culito, me sujetaba por las caderas mientras yo forcejeaba para que lo sacara y besándome el cachete me metió el resto de una sola embestida produciendo un grito de mi parte por el inmenso dolor que sentía a la vez que se me salían las lágrimas. Cuando me calmé un poco, empezó con su suave movimiento, y empecé a cambiar mis quejidos y llantos por gemidos de placer, lo que le provocó un aumento en la velocidad y mi primer orgasmo gracias a la penetración anal, él mientras agarraba mis tetas bamboleantes por el movimiento cuando noté que incremento su velocidad al máximo y entre nuestros gritos de placer se corrió dentro de mi culito provocándome otro orgasmo sensacional. Quedamos muertos de cansancio y nos quedamos dormidos abrazados.
En la mañana siguiente cuando me desperté, busqué un pote de miel que tenía en la cocina y se lo eché por todo el cuerpo mientras dormía, lo comencé a lamer lo que provocó que se despertara y me hiciera el amor otras dos veces más antes de meternos a bañar juntos para terminar haciéndolo enjabonados en la ducha.
Desayunamos y fuimos juntos a buscar a Ale que regresaba de viaje
Cuando llegamos a la casa no perdíamos ninguna oportunidad para besarnos y tocarnos a escondidas de mi sobrino Ale, lo cual nos excitaba muchísimo y cuando se metía bañar hacíamos el amor en cualquier sitio de la casa.
Por un tiempo no sólo era el amigo de Alejandro sino que pasó a ser mi amante menos pensado y más juvenil hasta que me fue infiel… Con OTRO. ¿Con quién? Con Ale, mi sobrino. Todavía no me acostumbro que entre los pendejos de ahora, esto sea TAN natural.

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