viernes, 24 de septiembre de 2010

Mi prima Elizabeth

En pleno despelote del 2001, mi prima Elizabeth que tenía 17 años y alquilaba un departamento sola para estudiar medicina en La Plata, no pudo pagar más el alquiler. Como papá y mamá se habían separado, le ofreció que se venga a vivir con nosotros a cambio de que nos cuidara cuando ella se iba a trabajar. Yo para ese entonces tenía 11 años y mi hermana Azul 12.
Ella era muy buena con nosotros al ayudarnos con las tareas del colegio por las noches, por lo que cuando necesitaba ayuda, yo colaboraba en los quehaceres de la casa. Un día dijo que no quería que me ensuciara la ropa, así que me puso un delantal sobre, era de mamá de color rojo con florcitas blancas y unos encajes. Cuando la ayudaba a cocinar usaba eso.
Una semana no pudo lavar la ropa por que se había roto el lavarropas, así que en la semana siguiente la boluda lavó toda nuestra ropa de golpe. Oh no! ni mi hermana ni yo teníamos que ponernos hasta que secaran.
- Miren aqui hay ropa mía que no uso.
- ¿Que tal si jugamos con esta ropa? dijo.
- Juguemos a que llevamos a las hija a la escuela − dijo Elizabeth.
Obviamente me negué.
- Si, yo quiero jugar− dijo Azul que era muy caprichosa.
Elizabeth me señalo y dijo
- Vos vas a ser la hija y te vas a llamar Alicia.
Protesté por protestar porque todo lo que viniera de Elizabeth me parecía bien, y no me parecia que hiciera nada malo. Ya habia usado su delantal de mamá, su piyamas de dormir, una vez una camisa de ella con botones al revés, vestir mas de sus ropas no me parecía tan raro.
- Y hoy vamos a llevar a Alicia a la escuela.
En realidad, yo no me daba cuenta de la perversidad de mi prima. Así empezó todo, con unas bombachas de encaje blanco y una blusa blanca de Eli y un pollerita corta escocesa de Azul. Zapatos y medias blancas. Todo muy natural. Me arreglo el cabello con dos colitas. Parecia la hermana en lugar del hermano de Azul. Me impresionó lo parecidos que éramos cuando estaba vestido así. La impresión es porque todos los chicos del cole están muertos con ella. ¿Si me vieran así? ¿Qué pensarían?
Mi hermana tambien se puso su uniforme escolar. Elizabeth seria la maestra y de esa forma nos hacía hacer la tarea del colegio como juego. Reconozco que era muy viva. Cuando terminamos dijo:
- Recreo! Vamos al patio a jugar rayuela.
Dibujo con una tiza sobre el patio y unos números.
- El que se equivoca recibe un castigo.
Al saltar se me levantaba la pollerita escocesa, tanto que me veian la bombacha como le ocurría a Azul en el Cole. Sentía un airecito suave por abajo.
Como perdió mi hermana, esa noche iba a tener que dormir sola. Sin mi ropa seca, me quedé así todo el día hasta la noche. Una vieja de enfrente nos trajo un sobre. Yo la recibí y me dijo:
−¡Ay Azul, cada día estás más linda!
Yo me moría de risa y se lo conté a Azul para que se pusiera envidiosa.
Esa noche Elizabeth me preguntó:
- ¿Querés dormir en mi cama esta noche?
Yo ya habia dormido con mi mama varias veces, así que le dije que si, sin ningún problema para dormir en su habitación. Esa noche me prestó un camisón de ella con borados y puntillas que me quedaba algo corto y unas bombachas como de dormir. Eran como las 10 de la noche.
A Elizabeth la solia visitar a esa hora Santiago, un vecino nuestro de 16 años, a quien se lo chapaba como para sacarse la calentura porque era lo que le quedaba más a mano.
Yo estaba en su cama, esperándola, pero nunca llegaba. Así que de metido pelotudo, decidi ir a buscarla. Oía algunos ruidos extraños en la habitación de mama y Elizabeth gimiendo y casi gritando decía
- Ah, ah, me gusta, me gusta, me gusta... ah....
Me asusté y me fui otra vez a la cama hasta que volviera Elizabeth. Al dia siguiente me dispuse a espiar y vi todo desde el inicio.
A la mañana siguiente le pregunte a Elizabeth, que le había hecho Santi esa noche en la habitación de mamá que ella se quejaba.
- Sos muy curiosa Alicia, pero a tu edad eso siempre pasa. No te lo puedo explicar con detalle.
- No soy Alicia. Y yo quiero estar allí para ver que te hace.
- ¿Ah si? ¿Y si te gusta?
− Yo también quiero que me lo haga…
− ¿Segura?
− ¿Segurísima?
− Pero mirá que tenés que ir de Alicia y no de Pablo.
− ¡Ufa, no!
− ¡Es una cosa para chicas, no para varones! Va Alicia o Pablo se va a dormir temprano con Azul.
− Bueno, está bien, pero ¿Qué te hace?
Mi prima me contó esa mañana cómo los chicos y las chicas se conocen y como luego comparten momentos muy tiernos y muy apasionados.
- Le voy a pedir a Santiago que venga esta tarde para que te enseñe.
Tenía tanta intriga que le pregunté.
- Y si me gusta, ¿yo puedo seguir siendo Alicia?
- Mmmmmh. Si, tendrías que serlo, pero hay que prepararte. Primero un baño.
− ¿Y Azul?
− Se va a lo de la Conejo a pasar la noche en un piyama party.
Elizabeth me entro al baño para mi horror. Lo que siguió empezó siendo de miedo y terminó en placer. Vió que tenía mi primeros pelos púbicos y me los afeitó. Sentí que la pijita se me ponía dura y me gustaba. Salí del baño, y encontré sobre la cama, la ropa que Elizabeth me había preparado: Un juego de corpiño y bombacha de encajes de Azul. Medias con porta ligas blanco de ella que llegan hasta el muslo, una mini blanca con vuelo de Azul, que junto con la blusa negra semi trasparente, hacia traslucir mis inexistente pechos. Los zapatos con taquito era de ella y me quedaban perfectos.
− ¡Me parezco mucho a vos!
− Debo reconocer que de Alicia, sos más linda que Azul
Les confieso que me moría de miedo, pero la excitación era terrible, no dejaba de mirarme en el espejo y comparar a ver si era mas “linda” que Azul.
Cuando llego Santiago a la casa, ya serían las siete y media de la tarde, pero parecía la media noche, Elizabeth directamente me presento como su primita Alicia.
- Sos muy linda Alicia, yo te voy a enseñar como ser toda una mujercita, aunque me hacés acordar a un vecinito que tengo por acá.
Me moría de vergüenza, excitación y ganas. Empezamos a charlar, riéndonos y bailando. Hasta que él puso una música muy romántica y me abrazó, lo abrace y empezamos con una serie de mimos, caricias y besos, me deje llevar por el hasta que terminé en su entrepierna, se bajo el cierre y sacó un pito enorme que instintivamente no dude en tragármela hasta el fondo, quizás imitando a mi prima Elizabeth. Me llevo al dormitorio y estando él casi desnudo y yo con la pollera arriba y el calzon por las rodillas. Elizabeth nos miraba sentada sin si bombacha y sin pollera.
- Santiago, acordate que es virgen. No lo lastimes que la tía nos mata a los tres.
Santiago me hizo inclinar sobre la cama y me empezó a lamerme el trasero y mi huequito, lengua, y deditos, me fueron dilatando hasta que sentí la chorreada de alguna crema que me pasaba mi prima y me la metía con el dedo. Me gustó mucho. Luego sentí la puntita de su pene y como muy despacio, iba entrando en mi, y goce mucho, mucho, ya que fue muy delicado conmigo
- Seguí asi Santi, entrámelo todo.
Era instintivo, hasta que de repente, me la saco y me hizo dar vuelta, me puso su pene por la boca e inmediatamente acabo como un animal, haciéndome tragar toda la espesa leche calentita, no lo dude, pese al sabor salado la trague y le limpie la cabecita con la lengua.
Luego mi prima me dejó que yo la cogiera como varoncito. También me volvió loco. Eli vivió seis años con nosotros. Mamá siguió trabajando en una telefónica de noche. Santiago me cogió cientos de veces y otras tantas yo a Eli. Cuando mi prima se recibió se casó con Santiago. Hoy los voy a visitar los sabados a la tarde y me transformo para ellos. Mi novia se lo sospecha y tiene intriga por el tema, pero no sé si confesarle la verdad e implicarla. Ella lo ha dicho claramente varias veces que me gustaría verme haciendo el amor con otro chico, pero ¿Vestido de Alicia?

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