domingo, 19 de septiembre de 2010

No se que soy

Estamos juntos con Denisse desde hace seis años. Los dos éramos de salir mucho antes de casados. Yo soy agente de viajes.
La vida matrimonial sin hijos pasa a ser aburrida, pero como nos queremos realmente tratamos de re crear nuestro matrimonio para que no se vaya al carajo. El otro tema es que Denisse requiere de tres a cuatro orgasmos por día simplemente para no ponerse de mal humor. Yo no doy para eso, por lo que se compró una terrible colección de vibradores que guarda en estuches en el vestidor.
Cuando ella empezó con la rutina de pedirme sus vibradores , para mi era muy molesto ir a nuestro vestidor , tomar y elegir el vibrador que iba a utilizar esa noche ( en ese entonces tenia 15 modelos diferentes ), llevar el lubricante y ante su presencia lubricarlo, era muy molesto y ella se daba cuenta hasta que un día comenzó a decirme que sintiera la textura, la forma de la cabeza y las venas que simulaba el vibrador , su rutina fue tan insistente que comencé a darme cuenta de cada textura y ella lo disfrutaba.
Como yo no solo lubricaba sus vibradores, sino que se los pasaba, se convertía en una masturbación, y yo me sentía extraño ya que comenzaba a disfrutar de eso, ella inmediatamente se dio cuenta. Primero me los hacía lamer y luego poner en la boca como si fuera una mujer. En algunos casos llegó a acabar por el solo hecho de verme hacer eso. Me dijo que preferiría verme chupar una verga de verdad, pero ante mi negativa, opté por lo menos malo que eran los vibradores.
Un día se le ocurrió que yo era demasiado peludo y para mi sorpresa trajo una depiladota a casa, que era una morochita fortachona bastante puta. Me depiló entero, pero en lo que más se entretuvo fue en mi zona genital que me la dejo francamente a la miseria. Me agarraba el pito con toda naturalidad. Cuando yo le preguntaba si no le impresionaba, dijo que era más fácil y divertido que depila una concha. Cuando termino, me dio un piquito, me dio una palamadita en la pija, le cobró a Denisse diciéndole “ahí lo tenés Negra, está hecho una beba” y se fue.
A la depilación siguió que me pusiera unos calzones chiquititos de mina, me tiro la poronga para atrás, me contempló y me dijo “Qué guacho hijo de puta! Tenés mejores piernas que yo!” a lo que le siguieron las medias y hasta un liguero que era una molestia. Ese sábado, yo semi disfrazado así, cogimos como monos y ella terminó acabando seis veces. El resto del día y el domingo estuvo increíble.
El lunes, se lo comenté a una prima que es mi mejor amiga y confidente, además de ser mi contadora. Me dijo: “Sabés como la quiero a Denisse. Es una mina increíble, además ese trabajo la mata. Si vos la querés y el precio de que ella esté bárbara es eso, la verdad es que no lo veo como algo tan terrible”.
Por momentos, cuando no estaba con ella, no podía soportar la idea de lo que me hacia, pero por otro lado me agradaba sentirme su PUTO , mi esposa supo manejar muy bien esta contradicción en mí.
El fin de semana siguiente volvió la morocha depiladota a “retocarme” y juro que literalmente lo hizo. Comentó “la próxima vez voy a tener que pagar yo por venir”.
El día que se acostó por primera vez con un vibrador y me abrazo yo supe dentro de mi que no faltaba mucho para que me hiciera su MUJER ,si me daba miedo y mucho porque no sabia que camino llevaría entonces nuestra relación ,sin embargo era tanta mi calentura que seguí, o más bien la deje que siguiera .
Ese sábado no solamente fue bikini, medias, panty, sino un corpiño tipo adolescente con relleno de gel. Una pollera acampanada por debajo de la rodilla, una blusa y chatitas. Ella literalmente me violó. Allí le pregunté si estaba buscando encamarse con una mina y dijo que no. Que le gustaba verme a mi vestido de mujer. Esa vez no me hizo chupara los vibradores sino que con bastante poca habilidad me los metió en el culo lastimándome bastante.
Esa semana discutimos porque me pidio que no fuera a la peluquería. Los retoques de depilación se repetían cada 15 días y con la morocha terminamos cogiendo.
Al sábado siguiente vino una peluquera que me corto el pelo como a una mina con pelo corto de nunca no sé cuanto. Me batió la melena y el cambio fue notable. La mina no hizo ningún comentario, es más se fue bastante incomoda.
Todo el proceso se repitió con el agregado del corte de pelo y maquillaje. Esa vez salimos y yo supuse varias veces que Denisse se estaba haciendo pis. No, era la calentura de verme así. Volvimos a casa y cogimos de esa forma y nuevamente acabó no sé cuantas veces.
Si veíamos un DVD, seguro era de travestis que se los daban en el canal. Muchos no eran porno sino de feminización, petticoating y cosas por el estilo. No llegábamos a terminarlos que ella me estaba cogiendo.
Mientras tanto, en las mañanas en mi trabajo, cuando algún amigo o cliente contaba algún chiste de putos yo ya no sabia como reaccionar , recuerdo muy bien como en una comida de trabajo en una mesa cercana a la mía se encontraba una pareja de gays y por supuesto en mi mesa se daban mas de un comentario sobre ellos… Sin embargo yo por dentro pensaba “si yo ya soy como ellos”.
Cuando ella decidió que era el momento de volver a penetrarme y yo la paré por el dolor que sentía de la última vez que lo intentó, fue la etapa mas difícil de este proceso, dudaba de todo, ya no me sabia si era hombre o quería ser un trava, fue cuando mas confusión sentía en mi, leí mucho, investigué en Internet y hasta fui a un sex shop y compré películas de gays, ahí fue cuando me di cuenta que algunos hombres ya comenzaban a atraerme.
Cuando ella no estaba en casa yo aprovechaba a usar sus vibradores que para entonces ya eran más de veinte y comenzaba a abrirme el ano hasta que poco a poco fue cediendo. Cuando Denisse se dio cuenta que mi ano estaba dilatado, a todo el ritual de depilación, peluquería y vestimenta, le agregó el de los strapson ya que me cogía invariablemente con eso y terminaban en larguísimos y repetidos orgasmos.
Hicimos un viaje a Las Vegas que me debía un mayorista, fue cuando por fin entendí que mi esposa no me quería de gay sino de travestido, y fue cuando reién empecé a disfrutar la ropa femenina y la manera en la que ella me trataba. Allá compré ropa y zapatos para mi tamaño y con la seguridad que no me conocería nadie anduve vestido de mujer los 12 días que estuvimos. Me llevó a un salón de belleza especializado en el que hicieron magia sobre mí, especialmente con el pelo ya que me tiñieron de un rubio muy natural y creíble.
En ese viaje dejé de sentirme el esposo de Denisee y me convertí en su amante lésbica, y fue un gran cambio en nuestras vidas por esos días. Volví a preguntarle si quería acostarse con una mujer o con un traba hecho y derecho y me dijo que terminantemente no, que su fantasía era que yo, únicamente, fuera ocasionalmente su mina, pero lo que si extrañaba era acostarse con otros tipos y que tenía ganas, pero además me quería ver cogido por un tipo y que yo le chupara el pene.
De vuelta en Buenos Aires, a través de contactossex.com conseguimos a varios chicos que nos cogieron. Como mi ano está dilatado, para ser sincero lo empecé a disfrutar. Cuando hago un pete, Denisse acaba dos o tres veces sin siquiera tocarse.
Mi gran problema es mi aspecto físico en mi ámbito laboral. El problema es que nuestra vida sexual es tan intensa y tan llena de orgasmos que no pienso volver atrás, pero me miran raro.

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