viernes, 10 de septiembre de 2010

Raro intercambio

Me llamo Tatiana y hacía cinco años que convivía con Rafa. Los dos trabajabamos en la misma empresa. El es informático y yo ingeniero industrial. Por fin habíamos podido conseguir las vacaciones en las mismas fechas. Destino Jamaica.
Al llegar al hotel de Ocho Ríos tuvimos la primera sorpresa, habíamos contratado la modalidad "Todo incluido" pues la idea no era hacer demasiadas excursiones, íbamos a descansar y gozar, pero al llegar dijeron que por un problema en las reservas, no tenían la habitación que habíamos contratado y pagado. Nos ofrecieron dos opciones, o bien compartíamos una "suite" que disponía de un salón y dos grandes habitaciones o ser trasladados sin costo adicional a otro hotel de la misma empresa, pero lejos de Ocho Ríos.
Rafa preguntó si podíamos ver la "suite" nos dijeron que no había inconveniente, pero quizás quisiéramos esperar un rato en el bar mientras llegaba otra pareja que estaba en nuestra misma situación, eran colombianos y les ofrecerían la misma solución, nos acompañaron y dieron instrucciones para que nos atendieran como VIP.
Al poco rato apareció una persona de la recepción y nos acompañó hasta la famosa suite, donde la chica que nos había atendido nos presento a una pareja que eran los que estaban en nuestra misma situación.
No eran colombianos eran de Madrid aunque vivían en Bogotá donde trabajaban, de menos de treinta años ambos, José Antonio e Irene.
Nos acompañaron entonces a ver la "suite" nos mostraron un gran salón desde el que se podía salir a una terraza con un solarium y un Jacuzzi y además una puerta a cada lado que daba acceso a cada una de las habitaciones.
Nos pareció bien a todos "compartir" el salón y en cuanto al solarium y Jacuzzi no habría problemas, ya lo combinaríamos, de todas formas no contábamos con ello. Además el servicio de minibar nos lo daban incluido por el inconveniente, cosa que antes no era.
La primera noche fue bastante extraña, entre el viaje el tema del alojamiento y el cambio horario, cenamos temprano, tomamos un par de cervezas en unos jardines muy lindos, pero nos fuimos a dormir temprano.
Cogimos como lo hacemos diariamente antes de dormir pero sin demasiadas cosas raras y nos dormimos.
Eran como las doce, hora local por lo que hacia más de dieciocho horas que estábamos en pie. Sin embargo me desperté súbitamente y al mirar el reloj vi que solo habían pasado dos horas desde que me había dormido pero estaba alterada por algo, salí a la terraza a fumar un cigarrillo y la vi a Irene en el otro extremo de la terraza. Me acerqué y vi que también estaba fumando, le pregunté ¿Qué, tampoco te podés dormir?
− ¡No! − me contestó − me he acostado, pero no consigo dormir, será el jetlag o quizás los nervios, no sé que saldrá de este viaje, nos jugamos mucho.
− ¿Les sucede algo, tienen algún problema? Ya se que no me conocés de nada, pero si podemos ayudar en algo, contá con ello.
− Nuestra relación no atraviesa por el mejor momento, puede ser por el trabajo o estar alejados de la familia pero por lo que sea se resiente y no tiene nada que ver con el sexo como insinuó un consejero matrimonial que consultamos.
− Estando aquí unos días, seguro que se arregla el asunto, y repito si necesitas algo solo tenés que decírmelo.
− Gracias maja, ¡vosotros los argentinos sois tan encantadores! Mañana bajaré directamente a tomar un masaje pues me siento muy tensa.
− Si querés puedo intentar hacértelos yo, Rafa dice que soy buenísima con los masajes y no me importa si a vos no te importa.
− ¿Ahora?
− Si, ahora… ¿No me decís que estás tensa?
− Bueno si quieres, gracias y adelante. No creo que quede peor de lo que estoy.
Se hecho sobre una reposera después de sacarse la camiseta que llevaba a modo de camisón, dejándome ver su cuerpo totalmente desnudo. Yo por mi parte estaba en corpiño y bombacha.
Fui a buscar algo de crema hidratante, me la puse en mis manos y comencé por la parte alta de la espalda, la base del cuello y de ahí para abajo hasta llegar a los riñones. Estaba muy tensa, pero poco a poco se iba soltando.
Cuando pase a los muslos y las pantorrillas giro un poco la cara y me dijo:
− Cuando se lo haces a tu Rafa ¿también evitas tocarle el culo? Jejeje
No le respondí, posé las manos sobre su culo y comencé a acariciarlo más que masajearlo hasta que comenzó a moverse para darse la vuelta. Fue cuando vi que la reposera estaba totalmente mojada. La muy hija de remil puta había acabado mientras yo le hacia los masajes.
Al quedar boca arriba pude ver mejor que tenía un cuerpazo esplendido y muy cuidado. Seguí con el masaje hasta que al llegar a los pechos no se los esquivé, los pezones parecía que quisieran salir disparados.
Seguí hacia abajo y cuando llegué al vientre no la gallega no pudo aguantar más y se metió dos dedos en el concha y dándome las gracias comenzó a pajearse con furia.
Me levante y fui a nuestra habitación indignada pues la muy reventada ya no me necesitaba, aunque me llamó la atención la familiaridad que mostró y el poco pudor para manipularse delante de mí.
Me acosté y dormí hasta que Rafa me despertó, ya eran las nueve y quería aprovechar el día.
Bajamos a desayunar cambiados para la playa a la que se accedía directamente desde los jardines que rodeaban el hotel. Nos llamó la atención que estaba señalizado el acceso a la zona de Topless y la que no estaba tolerada. Normalmente hago topless donde estubiera permitido.
Un chico muy amable, como todos en ese lugar, nos trajo las reposeras junto a una sombrilla de palma que cubría una mesa y nos preguntó si nos íbamos a tomar algo. Nos bañamos en las aguas cristalinas y sin las aglomeraciones a las que estamos acostumbrados en Argentina.
Rafa me dijo que salía a tomar un poco de sol y al instante vi a mi lado a Irene mostrando unos impresionantes pechos, pero con cara de orto, sin preguntarle me dijo.
− Quiero pedirte disculpas pues normalmente no me comporto así pero ayer se juntaron varias cosas y además bebí más de lo que suelo por lo que me comporte muy mal y lo siento.
− No te preocupes por eso, no me molesto en absoluto, a fin de cuentas, todas en algún momento nos desahogamos como podemos.
Eso le arranco una sonrisa y aproveché para invitarlos a ella y su marido a estar juntos en la misma sombrilla, al salir fue donde estaba José Antonio y vinieron los dos enseguida.
José Antonio resulto ser un tipo muy agradable y enseguida hizo buenas migas con Rafa, era un buen comienzo y Rafa comentó, que por si interesaba, había una playa nudista aquí mismo en Ocho Ríos, a poco más de quince minutos caminando, a todos nos pareció bien y quedamos en ir a conocerla después de hacer la siesta y comer los cuatro juntos.
Salimos de la habitación y al ratito salieron ellos, con la bolsa para la playa. Al bajar a la recepción, Rafa pidió indicaciones de la situación de la playa y le dijeron que nos podían llevar ahora y pasar a recogernos a la hora que lo solicitáramos o lo pidiéramos por teléfono. Todo por solo $ 400 jamaiquinos (menos de $ar.30) accedimos en el acto porque ir caminando no parecía muy buen programa con el calor que hacía.
El chofer que nos llevó nos comentó que nunca había problemas, y que los únicos cuatro tipos vestidos eran policías y estaban para evitar que nadie se robara nada, de todo lo demás cada cual era libre de actuar como más le interesara.
Al poco ya estábamos desnudos e instalados. José Antonio tenía un cuerpo bárbaro y muy cuidado, seguro que iba al gimnasio más que Rafa. Cuando nos metimos en el agua, se separaron un poco de nosotros y nos dimos cuenta enseguida que no eran los únicos que estaban cogiendo a lo loco en el agua.
Rafa se animo y me levanto para poder ensartarme, no era la primera vez que lo hacíamos en la playa, pero normalmente no era tan transparente el agua, ni tan evidente que lo hacíamos.
El agua estaba a una temperatura muy agradable y yo abrazada al cuello de Rafa y rodeándole la cintura con las piernas tuve un orgasmo más que bueno, nada que ver con el polvo de la primera noche.
Cuando ya nos disponíamos a salir vimos como se aproximaban nuestros nuevos amigos. José Antonio preguntó:
− ¿Vosotros también practicáis sexo en público? Nos hemos apartado por no ofenderos pero si lo permitís la próxima vez no marcharemos tan lejos.
Irene solo asintió y después se hundió en el agua y al mirar pude ver como se engullía la pija de José Antonio hasta que salió a respirar. Todos reímos de la ocurrencia y yo la imite tragándome la de Rafa.
Cuando me disponía a salir Irene me sujeto la cara y me beso pasándome aire, por lo que seguí y repitió la operación varias veces hasta que en una de ellas fui yo quien le pasó a ella parte del esperma que me había soltado Rafa y que me era imposible tragar debajo del agua.
Salimos las dos a la superficie muertas de risa, pero algo había cambiado y creo que para bien. Salimos y nos dirigimos directamente al chiringuito donde pedimos unos combinados a discreción del barman y acertamos pues estaban divinos.
Fui al baño y al regresar tomamos una segunda ronda y al pagar la sorpresa fue grande pues costaron otros $ 300 jamaiquinos menos de $ar. 20.
Volvíamos a la playa y cuando pregunté si tomábamos sol o nos metíamos en el agua, todos optaron por el mar. Cuando el agua me llegó algo por encima de la cintura, Rafa me alzo con intención de coger otra vez, pero junto a nuestros amigos y me susurro al oído.
− No te asustes por lo que pase a partir de ahora, pero pensamos en darte una sorpresa mientras estabas en el baño. De todas formas si no te gusta lo paramos y listo.
Note detrás mío a José Antonio que me acariciaba la espalda al tiempo que besaba mi cuello y detrás de Rafa estaba Irene que se apoyaba en sus hombros para aproximarse a mi y besarme, nos enfrascamos en un faneleo por lo que no fui consciente de la penetración de José Antonio hasta que estaba ensartada por la mitad.
Me aparté un poco de Irene. Rafa me miro fijamente a los ojos para preguntarme si estaba bien, no le respondí solo alargue el cuello un poco para que Irene continuara. Rafa aparto un poco su cabeza para facilitarlo mientras que ellos dos se sincronizaron para hacerme ver el cielo.
Era la primera vez que experimentaba algo así, dos tipos para mi sola y además esa mujer. Aunque no tenia experiencias anteriores me resultaba muy excitante.
El orgasmo fue, además de escandaloso, interminable pues esos dos no dejaban de culearme aunque yo ya había llegado y de que forma, por fin se acabo y fue Irene quien se encargo de sacarme hasta la orilla mientras ellos permanecían dentro del agua.
Me ayudo a tirarme sobre la toalla y se acurrucó conmigo hasta que me dormí Me desperté por el barullo que armaron los dos al salir del agua. Irene permanecía a mi lado. Marchamos al hotel cuando vinieron a buscarnos. En el trayecto evito que José Antonio se pasara conmigo diciéndole que al chofer no le gustaba ver como franeleábamos dentro de su coche.
Al llegar a la habitación nos duchamos y nos vestimos para bajar a cenar, pero en todo el rato Rafa no saco para nada el tema de lo sucedido en la playa. Mientras cenamos tampoco comentó nada excepto porque José Antonio comento que en la próxima que le tocaba, si nos parecía bien era a Irene, eso me molesto, pero no entendía por que.
Irene acepto, pero fuera del hotel, podría ser en la playa de Ocho Ríos si nos parecía bien. Al día siguiente salimos pronto para "nuestra" playa y después de tener sexo en solitario ambas parejas, le tocó el turno a Irene que estuvo a la altura de las circunstancias y aguanto bien el tratamiento recibido, aunque no se la vio muy entusiasmada en ningún momento, ni siquiera cuando me esforcé en franelearla, cosa que acepto pero se la notaba como ausente.
Esta vez fui yo quien salio con ella y después de acariciarla un poco la acurruque para que descansara, pero no se durmió del todo, solo estaba adormecida y me tenía un pezón entre sus labios. Cuando ellos salieron del agua no se dieron cuenta de ese "pequeño" detalle.
Regresamos al hotel y después de comer fuimos a hacer la siesta, cuando intente tener más sexo con Rafa no estaba de ánimo, por lo que decidí ir al Jacuzzi un rato. Allí lo encontré a José Antonio quien me dijo que él tampoco había tenido éxito con Irene Parece que estaba cansada por lo que nos enroscamos los dos y acabamos cogiendo allí dentro sin mas. Al terminar cada cual volvió con su pareja y ahí quedo todo.
Después de cenar juntos, fue Rafa quien propuso ir a una disco que le habían recomendado, pero Irene dijo que no, que no estaba demasiado bien y que prefería quedarse en el hotel. Me quedé con ella mientras los hombres se iban juntos. Fue cuando Irene me dijo:
− Realmente no lo aguanto, tendría que haberse preocupado por mi estado de salud, tanto si era fingido como verdadero.
− ¿Es fingido?
− ¡Si! solo quería estar contigo en caso que nos dejaran solas como ha sido.
− ¿Realmente que es lo que te pasa?
− No me había pasado nunca, pero es que me gustas, me gustas mucho. No se si será un capricho de verano o algo mas serio pero quisiera averiguarlo si tu me lo permites. Tal vez sea ese modo tan dulce de hablar de vosotros los argentinos.
− A mí me pasa algo parecido. Nunca antes había tenido una relación con otra mujer, pero estoy desarmada, me gustás muchísimo y creo que nos merecemos una oportunidad.
Subimos a la "suite" y nos desnudamos en el salón mientras nos acariciamos como si el mundo se acabara, las manos no paraban de explorar el cuerpo de la otra hasta que ambas alcanzamos sendos orgasmos casi al mismo tiempo.
Después de eso nos tiramos en el suelo y fue cuando realmente obtuvimos un placer indescriptible sin trabas ni tabúes, lamiendo y besando todo aquello que nos dio la gana o lo que pensamos que a la otra le satisfacía.
Así estuvimos hasta que anocheció. Recogimos la ropa y la dejamos en la habitación de cada una. Nos fuimos en bolas al Jacuzzi donde continuamos con nuestros juegos tomando cerveza a oscuras hasta que oímos llegar a nuestras parejas.
Nos quedamos muy quietas, abrazadas como estábamos, hasta que vimos como, después de besarse entre ellos por un tiempo que no veíamos que terminara, se dirigieron a las respectivas habitaciones. Al ver que no estábamos salieron al salón y tras murmurar algo se dedicaron a acariciarse mutuamente hasta que se montaron en un 69 con todas las de la ley. Yo no lo podía creer, peo que podía decir…
Nosotras que nos sentíamos culpables por nuestro comportamiento, nos sentimos un poco traicionadas, pero ellos estaban en la misma situación que nosotras. Irene los llamo. Ellos se sobresaltaron y al responder los invito al Jacuzzi, cuando se acomodaron juntos, Irene les dijo.
− Parece que todo está más claro ahora. Si os parece bien, durante las vacaciones cambiaremos de pareja y veremos que tal funciona el asunto, si nos necesitáis ya sabéis donde encontrarnos igual que nosotras a vosotros.
Ellos se miraron y asintieron, desde ese momento aunque bajábamos a comer juntos los cuatro ya no tuvimos sexo con ellos. Me traslade a la habitación de Irene y José Antonio a la nuestra y así hasta que se acabaron las vacaciones. De regreso a Argentina nosotros estábamos incómodos y seguimos sin sexo y sin hablar del asunto por lo que la convivencia fue muy difícil.
A las tres semanas de terminadas las vacaciones, llamó José Antonio cuando Rafa no estaba. Era para ofrecerle un trabajo de informático senior en Bogotá. Cuando llegó Rafa y se lo comente, lo llamo para conocer las condiciones del trabajo. Le quedaban cinco días de vacaciones para semana santa y los tomo para conocer a sus posibles jefes. Al mes siguiente, en mayo se traslado a Bogotá.
En ese tiempo, Irene y yo nos llamábamos en varias ocasiones y chateábamos. Así supe que trabajaba como ilustradora en una editorial por lo que no me fue difícil que un amigo le encontrara trabajo en Buenos Aires.
Ahora, después de dos años, nos hemos reencontrado los cuatro en Cartagena de Indias y hemos pasado las vacaciones juntos.
Hemos cogido como gatos durante los veinte días que pasamos juntos. Hemos rememorado la grata experiencia de una doble penetración. Igual que Irene, pues en estos dos años hemos salido con hombres muy conservadores, aunque nos damos el gusto entre nosotras dos, varias veces por semana. Ellos en cambio ya no salen con mujeres. Somos felices así y ya hemos planeado un encuentro en Bogotá para la próxima Navidad.

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