sábado, 18 de septiembre de 2010

Nuevos vecinos?

Venía de una bronca descomual con mi mujer Aimee. Yo soy divorciado y sin hijos. Ella, también divorciada, tiene dos nenas que de común acuerdo se las quedó el padre por cuestiones económicas. Tiene excelentes relaciones co su ex, que es futbolista y extremadamente mujeriego, lo que le partió a cabeza a Aimee. Nos conocimos y en un año nos casamos. Había algo que me llamaba la atención, lo que tardaba Aimee cada vez que iba a buscar o a llevar de vuelta a sus hijas a la casa de su papá. Un amigo, al que le gusta jugar al detective aficionado la siguió y me informó que Aimee se quedaba en la casa de su ex.

− Eso lo sé, ¿pero qué hacen?
− ¿Y cómo puedo saberlo?
− Si vas a hacer de detective, te las tenés que ingeniar.

No hubo necesidad. La mayor de las hijas, en una rabieta con su madre, me contó que ella y su papá se quedaban en el cuarto “hablando” con la puerta cerrada con llave. La encaré a Aimee y me dijo que sí, que cada vez que se veía con su ex, se mataban cogiendo.

Yo le dije que no tenía otro remedio que decirle que nos debíamos divorciar, que eso de ser cornudo boludo me jodía profundamente. Me juró que no lo haría más y yo no le creí, aunque por unas semanas iba y venía en cinco o seis minutos.

Días después y luego de otra bronca por discutir lo indiscutible (decía que coger con su ex no era infidelidad), me había quedado en casa sin ir a trabajar la fiebre había hecho mella en mi durante toda la noche y a las 7 de la mañana hice una llamada al trabajo para avisar de que no podría ir esa mañana.
Me levanté a eso de las 11 de la mañana, Aimee, me había dejado un jugo de naranja con una aspirina al lado para que lo tomara al levantarme, y obedecí. Mientras estaba tomándome aquel jugo, escuché como de la casa del vecino de al lado se oían unos muy sugerentes pequeños suspiros y gemidos de mujer.
Me acerque a la ventana de la cocina y me quedé con la boca abierta… Tumbada boca arriba y totalmente desnuda, sobre la mesada de la cocina estaba mi vecinita de la casa de al lado, y agachado entre sus piernas tenia a su marido, le estaba lamiendo la concha de manera frenética mientras ella acariciaba sus tetas.
Esto provocó en mi una erección que sumada a la típica de la mañanera… Hay que decir que ella tenia unas tetas bastante voluptuosas y unos pezones en ese momento totalmente rígidos.
Mientras con una mano se acariciaba los senos, con la otra sujetaba del pelo a su marido si quería que intensificara o redujera el ímpetu de sus lengüetazos. Tras lo que pareció por el sonido… un orgasmo de mi vecina, el la agarró por la cintura la bajó y la puso avergada contra la pared de su cocina y ligeramente arqueada, se puso tras ella y empezó a bombear esa rica cachuchita bestialmente con una pija mas que considerable, todo hay que decirlo.
Tras 10 minutos así ella se dio la vuelta y de cuclillas empezó a hacerle una mamada espectacular a su querido marido que no tardo mucho en llenarle la cara de calentito semen, ella se relamió, vi como se besaban y desaparecieron de la habitación, así que me quede bastante relajado y además, ya sin fiebre.
Estos han sido los antecedentes de la historia que voy a contar a continuación siento haber alargado la introducción pero era necesario entender.
Mi nombre es Lautaro, tengo 30 años soy rubio alto y un cuerpo fuerte aunque no tengo los músculos demasiado definidos, tampoco me importa. En cuanto a pija…no me quejo no es demasiado larga unos 16 cm pero es bastante gorda, y como a mi novia le encanta esa gordura estoy satisfecho.
Ella, Aimee como antes he dicho, es castaña extremadamente bonita, 35 años, ojos verdes, 1,75 de estatura. Sus tetas son tamaño normal, ni mucho ni poco eso si, muy bien puestas y su culo sin llegar a ser grande, es voluminoso como a mi me gusta, para poder agarrar bien. La verdad es que esta bastante buena y a mi me pone a 100.
Vivimos en una casa en un country, con terreno alrededor, tipo chalet, y con casas alrededor una a izquierda y otra a derecha, separadas de ellas por una valla. De la casa de la izquierda no podemos ver nada porque tienen la valla con plantas enredaderas que no dejan ver nada pero de la de nuestra derecha, no tenemos ni ellos ni nosotros nada que haga que no nos veamos cuando estamos fuera en el jardín o cuando estamos cocinando por la ventana, ya que ambos tenemos a ese lado de nuestras casas las cocinas uno en frente de la otra. Son a los de esta casa a los que vi montárse el otro día.
Aunque llevamos ya 6 o 7 meses viviendo allí no tenemos mucho contacto con los vecinos, con los de la izquierda nada, porque son muy reservados y solo están allí los fines de semana y con los de la derecha el hola y adiós típico y algún favor tipo dejame esto u lo otro.
Ellos, son una pareja mayores que nosotros, el tiene unos 38 o 39 y ella parece un pelín mas joven pero…poco.
El, castaño , de piel morena alrededor de 1´80 de altura un poco mas bajo que yo y ojos azules y ella rubia de estatura un poco mas que mi mujer un culo similar al de Aimee pero unas tetas bastante mas grandes.
A las tres de la tarde de ese mismo dia, llego mi novia a casa agotada y con ganas de darse una ducha, pues trabaja con caballos en un country hípico muy conocido y la hacen cansarse mucho.
-Hola amor ¿Qué tal está? -Me dijo ella.
-Bien cielo, gracias a tu aspirina jejeje.
-Ves que tenés que hacerme caso…que ta va bien.
− Tenes razón cielo. La semana que viene me cojo a mi ex…
Antes que se armara la bronca otra vez ella puso cara de culo y se fue a duchar.
Yo calenté la comida y puse la mesa antes de que ella saliera del baño. Comimos y nos mandamos una buena siesta, pero como normalmente, ella siempre se levanta antes, a eso de las 5 escuche la puerta entre sueños y oí como ella abría la puerta y hablaba con alguien.
-¿Quién era cielo?-Le dije.
-Los vecinos de al lado, que dicen que si queremos ir a cenar este viernes a su casa para conocernos uno poco mas ya que casi nos conocemos. Y les dije que sí.
-Ah! gracias por consultar la decisión conmigo, jajaja! El viernes no tenés que ir a coger con tu futbolista?
-Basta con eso. Se acabó.
-Estás segura? Yo sí, vos no.
Tras eso Aimee, según dijo ella para terminar de ponerme buenito, y sin nada que ver, se agacho y me hizo una mamada impresionante la cual terminé encima de sus preciosas tetitas.
-Esto me lo hacés a mi, porque ya no se lo podés hacer más al win derecho?
-No, a el le metía un consolador en el orto, y como era más macho que vos, se la bancaba − me contestó.
El viernes por la tarde ya habían pasado dos días desde que estuve enfermo así que estaba bien. Me duche y me arreglé, no demasiado, para ir a cenar a casa de mis vecinos. Y Aimee con su habitual lentitud, en esto de arreglarse, acabo a las 9:30, media hora mas tarde de lo que habíamos quedado, menos mal que vivíamos al lado si no…se aburrían de esperar.
De todas formas, la espera valió la pena, porque Aimee aunque tampoco demasiado arreglada, se había puesto una remera con escote y unas mallas ajustadas todo ello con unas botitas.
− Estás re−botinera.
−¿Para que te casaste conmigo? ¡Y no empecemos!
Cruzamos por el jardín y ellos estaban afuera.
-Hola, sentimos la tardanza, culpa mia.-Dijo Aimee cuando abrió la puerta el vecino.
-Bueh, tranquilos no pasa nada -Contesto él.-
-Yo soy Lautaro y ella es Aimee
-Yo me llamo Alejandro y esta que…ahora mismo no se donde esta, ah, si, ya viene, se llama María Susana.
-Ey hola lo siento que estaba terminando de pintarme jeje.-Dijo María Susana saliendo del baño.
Nos sentamos a cenar y estuvimos toda la cena charlando, de unas cosas y otras, en ese rato, me había dado tiempo a fijarme en lo buena que estaba María Susana, llevaba unos vaqueros apretados una camisa de cintura apretada también, y con los botones de arriba desabrochados, lo cual hacia que se le vieran casi la mitad de sus magnificas tetas. Además se había puesto unos zapatos con taco que le hacían una figura muy sexy.
Al terminar la cena, Alejandro y yo nos quedamos en el sofá hablando con un par de cervezas y las chicas se fueron al ordenador para ver unas fotos de un viaje que habían hecho ellos a San Francisco.
Tras un rato mas hablando salio en la conversación que yo había estado enfermo esa semana.
-Si, el martes, me tuve que quedar en casa porque pase una noche horrible de fiebre.
-¿Sera el aire acondicionado? -Dijo el, pero puso una extraña cara y siguió diciendo.-Esteeee…. el martes por la mañana…¿estabas en tu casa?
Yo, me acordé entonces del polvo que había presenciado
-Si, si. ¿por?.-Disimulé.
Todos habíamos bebido un poco en la cena así que supongo que por eso la vergüenza se había quedado un poco apartada así que el preguntó.
-¿Por casualidad nos viste en la cocina? Lo digo porque creiamos que no habia nadie, ya que por las mañanas nunca están y por eso no bajamos la persiana.
Yo me eche a reir y le contesté.
− Vi que estabas preparando un lechoncito que estaba en la mesada… − y me rei.
-O sea que nos viste…jajaja perdón por tremendo descuido de nuestra parte. No volverá a pasar.
-¡Al contrario!, la verdad es que fue un hermoso espectáculo.-La tercera cerveza mas el vino de la cena me hizo decir eso.
-¡No jodas! ¿Lo viste todo?…Jaja,
−¡Todo! Y cuando repitan avisame…
− Bueno pues ya que estamos…¿Qué te parecio? ¿Está buena Marisú?
Yo me quede un poco parado sin saber que decir.
-Tranquilo, no pasa nada…vos contestá.-Dijo el.
-Y…, si, y además aulla de maravilla.
-Jajajaja, que hijo de puta, es lo que mas me gusta de ella, bueno eso y sus tetas.
-Si si, la verdad es que tiene un hermos par de tetas, con perdón…
- Y sin perdón, jaja por que te creés que me pone tan caliente, no viste como me la cogí después… De solo de pensarlo se me para otra vez.
-Y a mi jaja.- confesé yo.
-Pues me parece muy bien, espero que te des un gusto viendo a María Susana. Te cuento algo, en realidad Marisú es mi pareja, pero también es mi ex mujer.
− No entiendo −le dije yo.
− Nos casamos hace años. Luego nos separamos. Volvimos a salir de trampa y ahora estamos probando de nuevo. No te parece súper excitante?
-Por supuesto… −dije casi atragantado.
En ese momento entraron, Aimee y María Susana y los dos quedamos mudos, haciendo como que veíamos la tele.
-¿Porque se callaron?.-Dijo Aimee
-Seguro que estaban viendo una porno de esas que ponen a esta hora en el HBO plus.-Dijo tambien María Susana.
-Jaja, no, no, algo mejor…-Contestó Alejandro riéndose y mirándome.
-¿Como que mejor?-Le dijo su mujer.
-Nada, nada, amor, déjalo son cosas de hombres.
Tras esto, se sentaron cada una al lado de sus respectivos sin darse cuenta que tanto él como yo teníamos una erección considerable dado el tema del que estábamos hablando, pero mirando a la mujer del otro...
Todos nos servimos una copa de champagne y brindamos, aunque las chicas habían bebido menos pero también aguantaban menos, así que se les empezó a notar como tenían el alcohol un poco subido a la cabeza. Empezaron a hablar ellas y a reírse mientras nosotros con tras dos nuevas cervezas heladas las mirábamos atentos. De pronto, María Susana dijo, que estaba agobiada que tenia mucho calor y se desabrocho todos los botones de su camisa, lo que provoco en mi y en su marido una nueva erección.
-Oime nena, jaja no nos enseñes tus tetas que yo no tengo tanto y mi novio se va a poner envidioso.-Le dijo Aimee riéndose.
-Pues sacate la remera y asi estamos las dos igual.
Sorprendentemente para mi, mi querida mujer, se levanto y se sacó la remerita lo cual me hizo que yo no pudiera mas, me levantara y le diera un beso en su preciosa teta.
-Seras bruto, que estamos con gente jajaja.
-Es que no me puedo aguantar carajo…estas demasiado buena.
-Si… de verdad.-Dijo Alejandro mirando a mi novia embobado.
-Hey vos…que estoy yo delante.-Le recriminó María Susana en tono de broma.-Por cierto, dígannos por que antes se quedaron callados o si no nos vamos a enojar, ¿o no Aimee?
Y mi novia asintió con la cabeza.
-Ustedes se arriesgan.-Dije yo.
-Lo cuento yo, Lautaro, -Me dijo Alejandro.- Mirá Marisú es que aquí nuestro querido vecino, el martes por la mañana estaba enfermo en casa y bueno…vio como yo preparaba el lechón en la mesada de la cocina ¿te acordás?
Las caras de mi novia y de María Susana se pusieron rojas como tomates y María Susana sin saber que decir…murmuró.
-Me jodés…
− No, de verdad.
− Digamos que el lechón era yo…?
−Exacto!
-Pues si, nos vio, qué se le va a hacer, nosotros la pasamos bien y espero que el también.
-¿Y vos no me habias dicho nada?.-Me dijo Aimee.
-Obvio!…siendo que veniamos aquí hoy a cenar…pues me daba un poco de palo decir nada.
-Mierda…Lautaro son unos cerdos ambos…están hablando de eso y están los dos al palo que se les ve en las braguetas.-Me contesto ella.
Se habian dado cuenta, parecia que no, pero si, asi que se sentaron y de pronto María Susana dijo:
-Aimee, vení un momento a la habitación que te voy a decir una cosa que no pueden oir estos hijos de una carrada de putas.
Alejandro y yo nos quedamos mirando sorprendidos y al cabo de dos minutos llegaron ellas, sonrientes y se sentaron a nuestro lado.
-Hemos decidido que como vos nos viste coger a Alejandro y a mi, Aimee está de acuerdo en que ahora nosotros los veamos coger a ustedes aquí mismo.-Dijo María Susana.
El corazon me dio un vuelco y Alejandro y yo nos quedamos paralizados.
-Bueno, pero eso durante 5 minutos.-Dijo Aimee.- Después ustedes tiene que hacer un bis porque yo no los he visto, jaja.
-Claro, claro, ese es el trato.
-¿Trato, que trato? Son unas yeguas.-Dijo Alejandro riéndose.
A mi no me dio tiempo a decir nada, pues Aimee me desabrocho la cremallera del vaquero y se puso a masajearme la pija por encima del calzoncillo. Después de tener mi verga a punto, me la saco fuera y empezó a subir y bajar su mano por mi pene mientras echaba un poco de saliva de su boca para que corriese mejor.
Lentamente, yo empecé a quedarme extasiado mirando como mi novia empezaba a chuparmela cada vez mas intensamente, sin parar.
-Bueno esto es demasiado.-Dijo Alejandro.
Empezó a meter su mano por dentro del vaquero de María Susana y a masturbarla con una mano mientras que con la otra desabrochaba el sujetador de su mujer. Allí, quedaron al descubierto sus grandes y perfectas tetas que pronto estaban siendo absorbidas por su marido.
Aimee aprovecho para desnudarme entero y hacerlo ella también, se subió encima del sofá con un pie y el otro el suelo y me indico que le hiciera una de esas comiditas que le gustan tanto a ella. Emepece a lamer, su clítoris sonrojado y a tocar su conchis también pelada y este con un pequeño triangulo negro de pelos cortitos.
Alejandro y yo nos pusimos detrás de nuestras respectivas novias, a favor de Alejandro dire que aunque un poco mas delgada, su verga era mas larga que la mia, y que los dos estábamos suficientemente dotados.
Ver a Aimee y María Susana en esa posición es una de las cosas mas morbosas que he visto en mi vida, Aimee encorvada como solo ella sabe haciendo de gatita cachonda y María Susana con esas tetas y ese culo en pompa…puf mi verga iba a explotar.
Empezamos a bombearles la concha a lo bestia ya desde el principio a lo que ellas respondian con largos gemidos y dios…estaban besandose entre ellas…Alejandro en ese momento me miro y me dijo.
-Pibe, te cambio de putita, tu novia esta muy buena y tengo que metérsela.
-Lo mismo digo Alejandro…
-Lo que sea che!…pero no paren de cogernos…-Grito María Susana.
Así que nos cambiamos de lugar y allí estaba yo garchándome a la pareja de mi vecino 10 años mayor que yo mientras el estaba reventandol el culo de mi querida esposa.
Después de estar un rato en esa posición, María Susana se dio la vuelta me planto un beso y me ofrecio sus tetas para que las lamiera un poco, y suavemente al oido me dijo,
-Ahora vas a saber lo que es bueno.
Me tumbo boca arriba y se puso de cuclillas sobre mi verga totalmente erecta y sujetándose con las manos sobre mi pecho, empezó a saltar en esa posición. Dios santo, estaba disfrutando de cómo su concha absorbía mi verga rapidamente mientras subia y bajaba. A su vez Aimee había sentado a Alejandro sobre una silla y se había puesto encima de el cabalgando como una autentica yegua y pasandole las tetas por la cara al vecino.
Se arrodillaron delante de nosotros y empezaron a chuparnosla Aimee a Alejandro, María Susana a mi, luego al reves, sus lenguas se entrelazaban compartiendo una sola verga de uno y de otro, nos las machaban y masajeaban nuestros huevos los absorbían, estábamos en el paraíso.
-Me corro.-Dijo Alejandro mientras llenaba la cara de su mujer y parte de la de mi novia de semen.
-Ahora tu cariño.-Me dijo Aimee abriendo la boca y sacando su lengua.
Las dos hicieron eso delante de mi verga apunto de explotar y asi fue, eché casi dentro de la boca de mi novia y el resto lo lamió María Susana mi glande. Ellas se dieron un largo beso embadurnadas de semen y tras eso… caimos rendidos todos en el sofá.
Marisú nos pidió que le prestaramos atención mientras servía más cahmapaña.
− Ahora, −dijo Marisú− , les vamos a contar la verdad. Todo esto es un montaje que armamos Aimee y yo. Yo elegí la mesada de la cocina, por indicación de Aimee. Aimee me dijo cuando Lautaro se quedaría en casa.
Nos reímos incredulos.
− Nosotras dos, como lo haría cualquier mujer nos presentamos el día de la mudanza de ustedes. Ocurre que nos gustamos, lo que es muy común en las mujeres. No teníamos como encontrarnos sin que se armara escándalo y usamos la casa de su ex a dónde yo la acompañaba a llevar las niñas. Su ex no está nunca. Esta siempre en entrenamientos, concentraciones o de viaje. Eramos ella y yo. Ya podés despedir al idiota de detective que contrataste Lauti. Estuvimos siempre delante de tus ojos. Pero como la llevaste a mayores, inventamos esto y salio bien. Se darán cuenta que los hombres son bastante idiotas.
Alejandro y yo nos mirábamos con la boca abierta.
−Lauti, ya que tenés la boca abierta, ahora le vas a chupar la pija a Alejandro que es lo que queremos ver nosotras.
−Noooooooo! − Contesté yo.
− Yo no tengo lepra y me baño todos los días −dijo Alejandro.
Dos pares de mano me llevaron a chupársela a mi vecino que se le puso dura al instante. Me costó pero le agarré el ritmo y fue. La verdad podría haber sido peor. Lo único malo es que Alejandro me acabó al instante. Tosí y tragué. Una locura. Las dos mujeres se daban entre ellas mirando. Alejandro mi tiró al sofá, boca abajo. Agarró cubitos de hielo y me los metió en el culo como supositorios. Sobre la pata y sin que me diera cuenta me metió la pijota de una y me sodomizó como jamás lo imagine. Aimee acabó a los gritos. Unos minutos despues a Marisú le pasó lo mismo. Me pudieron en cuatro, me metieron una agujeta de acero quirúrgico por la uretra del pito y la conectaron a un generador de ondas rusas. El otro cable fue al culo de Alejandro. A mi el pito me quedo como un arbol. Con este tratamiento Alejandro me acabó en el culo a chorros (ya habíamos visto que no había peligro de HIV) y yo eyaculé como una vaca en la alfombra.
Aimee y Maria Susana nos hicieron invertir posiciones con los mismos elementos. Una punta en la uretra de Alejandro, yo garchándolo y el otro cable en mi culo. El culo de Alejandro estaba considerablemente abierto. Prendieron el aparatito y los dos acabamos casi al unisono.
−Gande −dijo María Susana− ya podemos poner un tambo de ordeñar maridos cornudos por boludos.
Los culos de Alejandro y el mio, se hicieron muy populares en el Country. Por suerte no era muy grande, son solamente 139 familias.

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