Me llamo Ezequiel, cuando pasó esto tenía 17 años y ahora 23.
Estabamos con mi familia en la casa del campo pasando los días de semana santa, el juves recibimos la visita de María Laura, una mujer separada de 37 años, delgada, morocha de ojos claros, una buena silueta que es la mejor amiga de mi vieja. Vino con los dos hijos que eran unos rompebolas, pero es amiga de mi vieja. Mi viejo no la banca. Yo si porque, la verdad es que me hice varias buenas pajas pensando en ella. La cosa es que se quedó con nosotros esos días.
Me encantaba y buscaba cualquier momento para rozarla o tocarla. Ella también me peleaba, me pegaba trompaditas o me empujaba.
El sábado estabamos solos, mis viejos habían salido a hacer compras al pueblo con los pendejos de ella. Ella tenía un jean muy apretado a su cuerpo y un top que marcaba sus pezones en punta. Se me quemó la cabeza, pero cuando la vi me vine como desesperado y la agarré por detrás, llevándola contra una pared. Primero se rio y después se puso incómoda , me preguntaba que pasaba, yo no decía nada, solo quería sentirla contra mi cuerpo, mi pija se comenzó a parar, y creo que ella lo sintió en el culo.
Le dije al oído que era la mujer de mis sueños, que me gustaba desde hacia ya mucho tiempo y que no quería dejarla ir, entonces ella se calló y se quedó quieta, y eso me asustó, porque inmediatamente me agarró mi mano y se la puso sobre sus tetas, y me dijo que por que no se lo había dicho antes, que ella era una mujer comprensiva, entonces se dió vuelta y me metió un beso que me dejo seco, me lamió mi lengua como la mejor puta. Yo le puse mis manos en el culo, ella levantó su pierna y me la puso en mi cadera y me dijo que me la cogiera de una antes que llegaran mis viejos con los hinchapelotas.
Le saqué el top y allí estaban los pezones duros pidiéndome que se los chupara, comencé a chuparla toda mientras ella gemía suavecito, y se me erizaba la piel con sus gemidos y me decía que si, que le gustaban los pendejos, que quería hacerlo conmigo porque tenía la sangre fresca, y la pija dura, comencé a sacarle los jeans, me pare mientras se lo bajaba y la besé, le metí el chupón de mi vida, le mordí su lengua y ella no me la quitaba de mi boca, se ve que le gustaba, me comenzó a lamer mi cara como si fuera una perra y me dijo que la llevara a alguna cama. Fuimos a la mia, abrió sus patas y me dejó ver su concha sin un solo pelo, estaba mojada, le dije que me la iba a garchar como nunca se la habían garchado ninguno, la comencé a entrar, cuando llegué al fondo me apretó con sus piernas, y me dijo que empezara a moverme hasta que no tuviera fuerzas, comencé mientras nos besábamos, parecíamos dos desesperados. Mientras se la metía una y otra vez ibamos subiendo de ritmo, cada vez se lo hacía mas y mas fuerte como si quisiera que entrara por su concha y se la sacara por la boca, quería hacerla gozar, para que no quisiera que otro macho se la cogiera nunca más, dejé de besarla y me llevó la cara a sus pechos, que estaban colorados por el roce que teníamos. Vi su cara de gozadora, me miraba con tanta ternura con tanto amor diciendo que no parara jamás. Me fui a sus pechos y comencé a chuparlos y morderlos estaba como loco se me habia dado la mujer con que tanto quería hacerlo.
Mientras la chupaba me dijo entre gemido y gemido que quería que le sacara leche como si me amamantara eso me éxito mucho mas y me dio mas fuerzas para meterla y chuparla María Laura gemía cada vez mas y mas fuerte me abrazaba y me pedía mas.
Me decía "seguí así, mi pendejo, mi machito" mientras largaba un "ahhhhhhhhhhhhhhh" y mas luego un "siiiiiiiiiii segui mi amor", comencé a sentir que me venía y le dije, para mi sorpresa me dijo que le llenara su vagina con mi leche caliente, que no derramara nada fuera que quería tenerme todo dentro. Seguí bombeando hasta que comencé a llenarla, mientras sentía su calor en mi pene que muy mojado estaba. Cuando terminé se me subió encima y me siguió besando sin que se lo sacara, me dijo que esa no iba a ser la ultima vez que lo haríamos y que yo se lo había hecho muy bien, que le había gustado muchísimo.
Cuando volvimos a Buenos Aires ella me mando un mensajito al celu para ir a su casa ya que se iba a sacr de encima a los dos monstruos que para entonces ya me odiaban.
Yo tenía novia pero no cogía ni la mitad que Maria Laura y me hacía poner dos forros y no sentía nada. Maria Laura usaba espiral. Fin de semana por medio, cuando ella llevaba a los chicos a la casa del padre, empezábamos a coger a la una de la tarde hasta las diez de la noche del sábado y desde las 10 del domingo hasta las cinco o seis de la tarde que va a buscar a los depravados. Maria Laura esta mejor que nunca y adelgazo varios kilos y yo también.
Viene a casa muy seguido y me sigue jodiendo como siempre. Donde mis viejos, especialmente mi vieja, se descuidan le encajo un chupón o le pellizco una teta. Mi vieja no entiende por qué tuvo el cambio que tuvo y está tan feliz. Siempre inventa cosas nuevas. Una vez hicimos un trío con una chica amiga mía muy puta, y como le gustó a veces hacemos tríos con una amiga de ella que no se conoce con mi vieja. A veces fantaseo con casarme con ella, pero se me pasa enseguida.
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