viernes, 10 de septiembre de 2010

La previa

Un sábado, a la noche, fuimos a la casa de una de las amigas de Silvia (mi mejor amiga) para hacer una previa antes de salir. Charlábamos de todo un poco, mientras tomábamos cerveza y nos reíamos. Solas, las tres.
Fueron un par de horas, y si bien ya estaba algo nublado cuando llegamos, poco tiempo antes de salir se largó con toda… así que dejamos la salida para otro día y nos quedamos ahí sentadas, tomando y hablando.
Yo notaba que esta chica, María se llamaba, me miraba cada tanto. Me ponía algo incómoda, pero me parecía que no le podía negar una sonrisa de vez en cuando.
Pasaba la noche bastante rápido. Ya eran casi las 2 de la madrugada. Silvia quiso ir al baño, y en cuanto se levantó y salió de la habitación, María se me acercó y me empezó a tocar la pierna. Me acomodó el pelo, me puso un par de mechones atrás de la oreja y me besó la mejilla. Recorriendo con la mano mi vientre, estuvo a punto de apoyarse en uno de mis pechos cuando la detuve y le dije que me gustaban los hombres. Creo que se deSilviausionó y volvió a su lugar.
Silvia volvió y nos miró expectante, viendo si notaba algo raro… sospechaba (este es el momento para aclarar que mi amiga siempre quiso algo con María, pero ella nunca le dio cabida).
Pasado un rato, el clima estaba algo tenso ya, porque Silvia empezó a poner la peor cara. La lluvia seguía, pero las tres teníamos ganas de estar pasándola bien.
Para aflojar el ambiente les propuse ir a otra parte de la casa, el living. Y al poco tiempo estábamos haciendo un juego con alcohol y prendas, sentadas en el suelo. María era la que más perdía, porque estaba más tomada también.
Cuando me tocaba elegir a mí, la prenda era que le diera un besito en alguna parte del cuerpo a Silvia. Ella aceptaba la prenda y entre risas traviesas fruncía los labios para besar diferentes partes del cuerpo de mi amiga. En cada beso me miraba a mí, provocándome, insinuante.
Cuando le tocaba elegir la prenda a Silvia, ella le decía que se saque algo de ropa. Primero fueron los zapatos… después las medias, el saquito… la remera.
Pasadas unas rondas de prendas, yo había perdido los zapatos, y Silvia tuvo que tomarse unas cuantas copas y también sacarse el saquito que traía. Pero María ahora estaba en corpiño y los besos para Silvia eran cada vez más abajo y más obscenos (aunque la prenda seguía siendo un besito normal, ella le agregaba lengua, mordiscos, saliva). María estaba re caliente, y me seguía mirando, cada vez más sensual e insinuante, mientras le pasaba la lengua al ombligo de Silvia.
No sentía ganas de estar con ella, pero era difícil no mirarle el cuerpo: era delgada, de piel morena, ojos pardos, rubia de pelo ondulado. Tenía buenos atributos, armoniosos y sensuales. Las caderas eran grandes, y de repente se achicaban a la altura de la panza: una curva muy pronunciada.
Silvia por otro lado ya se había sacado la remera para dejar pasar la lengua de su amiga. Ella es más blanquita de piel, pero está igual de buena. Tenía un aro en ese ombligo sexy, con el que la lengua de María se entretenía cada vez que bajaba.
De repente me di cuenta que ya no estábamos jugando. María estaba lamiéndole el ombligo con dedicación y Silvia envuelta en placer, con los ojos cerrados y gimiendo despacito. Yo mirándolo todo.
Silvia le desabrochó el corpiño a María. Ella subió la lengua, sin perderse un centímetro del recorrido, desde el ombligo hasta el cuello, el mentón y la boca de mi amiga. Me parecía todo bastante excitante. Me relajé para disfrutarlo más.
Como sabía que si María estaba más estimulada, Silvia la iba a pasar mejor… me empecé a desabrochar el pantalón. Fue nada más para provocarla, pero en ese momento sentí la excitación de cuando la gente se calienta con mi cuerpo. Me dejé la bombacha rosa y las medias puestas. Además de la blusa que traía arriba. Ellas dos ya estaban completamente desnudas.
María se dio cuenta al fin de que me había sacado el pantalón y, dándole de chupar un pezón a Silvia, me miró, batiéndose con una mano el pelo y mordiéndose el labio inferior, invitándome a participar. Me pareció sensual, estaba ebria de alcohol y de sexo. Se empezó a tocar y con la mirada me insinuó que la imitara, así que me empecé a frotar una de las botellas (el pico) que agarré del piso. Me corrí la bombacha y me la introduje. María se descontroló y empezó a gemir fuerte, agarrándole la cabeza a Silvia, apretujándola contra sus pechos. Silvia la tocaba por todos lados, y María agarró torpemente otra de las botellas, que todavía tenía algo de ron, volcando un poco. Sin importarle se la acercó a la vagina para hacer lo mismo que yo. Por la torpeza de la borrachera le costó un poco llegar, así que Silvia se la guió y se la metió. María gimió más fuerte (era bastante gritona).
Con una de sus manos, mi amiga le empezó a tocar la cola, tanteando y acariciando suavemente, hasta que vi como uno de sus dedos se deslizaba por el ano, suavemente, pero con firmeza.
Creí que Silvia merecía más de lo que estaba recibiendo, así que me saqué la botella de adentro mío y me senté atrás de ella. Pasé mis manos por los costados de su cuerpo, con la botella, y le acaricié la vagina para comprobar que estuviera lista. Lo estaba, así que metí la botella. Silvia giró la cabeza todo lo que pudo hacia mí. Estaba toda traspirada, con los pelos oscuros y ondulados pegados en la frente y la mejilla. Me estiraba la lengua para que se la bese, y lo hice. Nos quedamos besándonos un rato. María se quiso meter, y con brutalidad puso la lengua entre nosotras, convirtiendo lo que había empezado como una transa dulce en una transa salvaje y muy húmeda.
Saqué mi lengua; ellas siguieron besándose. Me concentré en la botella que tenía mi amiga adentro, y la seguí moviendo. Silvia a su vez tenía todavía la otra botella adentro de María, pero ya no los dedos en su ano.
Cerré los ojos y me empecé a imaginar a un chico que había conocido la semana anterior a esa: en mi cabeza le agrandé un poco el atributo a lo que lo tenía en realidad…
Agarré una tercer botella, me la puse y me empecé a masturbar. Saqué mis dos pechos enormes que hasta el momento estaban guardados, y se los puse a las chicas en frente de sus caras. Dejaron de besarse y cada una agarró un pezón para morder, chupar, lamer… “¡qué excitada estoy!... si…” me seguía imaginando un pene grandote adentro, y la botella resbalaba cada vez más: si seguía así me la iba a agrandar mucho, porque no me controlaba; estaba fuera de mí misma, y me estaba doliendo. Pero mis tetas estaban complacidas y yo no daba más.
Sentí que unos dedos se apoyaron en mi vagina y tomaron la botella. La sacaron unos centímetros, hacia un costado y ahí vi que María inclinaba su cabeza hasta tocarme con la punta de la lengua justo en donde la botella y mi clítoris se unían… “¡Siii…mmmm!” gemí. Sentía que la atención de las dos chicas estaba en mí, y no supe cómo pasó que sentí la lengua de Silvia de repente entre mis nalgas, por atrás. Tenía a una de ellas a cada lado, lamiéndome con ganas, casi con furia.
La lengua de mi amiga quería meterse por mi ano… y la de María recorría la botella y mi clítoris, una y otra vez, como si fuera un helado.
Le dije a Silvia que me empiece a tirar saliva en la lomita de mi cola, y en cuanto empecé a sentir el líquido calentito, me empecé a imaginar como mi hombre me acababa arriba de la colita… y yo… “¡Aaah..! ¡¡yo también quiero acabar!!... ¡Si…Así! ¡¡Dámela toda!!” grité, y acabé…
Me enrosqué en posición fetal en el suelo y vi como mis chicas hacían un 69. Como se merecían lo mejor, mientras se lamían, yo me puse en uno de sus costados y le metí mis deditos en la cola a una, y a la otra le pellizcaba el pezón.
La que tenía mis dedos en la cola empezó a gemir “Me voy… me voy!!” y lo hizo, se fue, se relajó y rodó, tirándose en el piso. La otra (María, que hasta ese momento estaba abajo) se puso en cuatro patas y gateó hasta ella para chuparle las tetas, sin despegar las manos del piso, hasta que con una pasó por su vientre hasta el clítoris y se empezó a tocar. Yo le escupí en el ano y se lo empecé a frotar con mi botella. Le metí el pico despacito, gimió fuerte. Mi amiga le apretujó la cabeza contra su pecho, tocándose también… gimiendo tan fuerte como María. Ahora las tres gemíamos, yo de la excitación: María acabó gritando y eso hizo que Silvia acabara de nuevo.
Por mi parte, hubiera acabado otra vez, pero ya estaba conforme. Las tres nos quedamos en el suelo, semi sentadas, abrazándonos unas con otras.
Al fin María y Silvia tuvieron lo que querían, y, la verdad… esta chica no se equivocó tanto conmigo. Fuimos cuando llegamos el calor estaba en pleno y el quiso quedarse en el auto por la falta de ropa de hombre cómoda, nosotras insistimos en arreglarlo para que pasara inadvertida como una de nosotras y en verdad casi no se notaba que en realidad es hombre.
El restaurante es un anexo a una hacienda colonial que hoy funciona como un hotel de lujo nosotras nos sentamos lejos de donde estaba la mayoría de las personas y Alejandro que así se llama mi amigo pero le decimos Ale de cariño, se sentó dando la espalda a las demás mesas, cuando nos sirvieron pusieron a cada "una" junto a nuestros platos una "paloma" que es una bebida preparada con tequila refresco de toronja y limón en un baso escarchado con sal y cuando preguntamos porque si no la pedimos el mesero respondió que era cortesía solo Ale no se tomo la suya.
Un rato después un señor muy guapo subió a una plataforma junto a la pista de baile y dijo que estaba muy contento de invitar a todos los comensales a la fiesta de aniversario del hotel que se celebraría el próximo sábado y también dijo que el era el vocalista del grupo musical más conocido del estado a continuación nos dedico directamente una canción romántica que habla de la mujer que el admira y como creen que se la dedico a la chica de la mesa nuestra directamente la dedico a Ale y por supuesto que Ale bien cortado, todavía más cuando pidió la cuenta y le dijo a Mónica que sacara el dinero para pagar y Mónica le dijo que no traía dinero, Ale muy apenado se levanto para ir al auto por su cartera.
Ale regreso con su cartera y en eso se acerco Juan el cantante y dueño del hotel, cuando Ale pidió la cuenta y Juan dijo que no era nada Ale protesto pero Juan insistió que no era nada y que además insistió que lo acompañáramos a la fiesta del sábado fue cuando Ale dijo que hoy es viernes y no traemos ropa, Juan no contesto y nos invito a recorrer la hacienda y en un momento que Juan se adelanto con Ale, nosotras nos quedamos comentando que Juan le estaba coqueteando a Ale y le preguntamos a Mónica que opinaba a lo que nos respondió se imaginan Hospedarnos en este lugar de lujo con todos los servicios con Spa masaje y todas esas cosas que no podemos pagar.
Mientras Juan llenaba de atenciones a Ale, lo mimaba y lo trataba como a una princesa, cuando los alcanzamos nos dijo Juan que hoy tenia un baile en el restaurante y que el y su grupo tocaban nosotras tres gritamos que si solo Ale puso excusas y pretextos queria salir corriendo, Mónica se le colgó del cuello le suplico y le dijo que si aceptaba haría lo que le pidiera y Ale se le ilumino el rostro y acepto.
No tenemos idea de que le quiere pedir Ale a Mónica pero nosotras sabemos que Mónica casi no le hace caso íntimamente a Ale, Mónica nos comento que desde que se dio cuenta del interés de Juan por Ale se siente muy excitada que no entiende porque pero algo le dice que anime más a su Ale.
Mientras nos tenemos que preparar para la fiesta y Juan nos instaló en una suite de lujo, bajamos toda la ropa que Mónica traía en la cajuela y entre toda esa ropa encontramos un vestidito rojo cortito sin mangas y con un escote muy coqueto pero discreto una ropa interior súper sexy con unos zapatos descubiertos igual de sensuales.
Ya en el restaurante todo estaba listo y a nosotras nos toco una mesa junto a la pista, claro que a nuestra querida Ale le toco donde Juan la pudiera ver desde donde el cataría y pudiera dedicar algunas canciones, luego de llegar nos sirvieron unas margaritas un poco cargadas yo creo nos querían ponernos a tono.
Juan le dedico durante la hora que cantó mas de la mitad de las canciones a nuestra Ale y cuando descansó la saco a bailar los quince minutos que duro la música grabada que fue un poco movida y no entraron en contacto los dos se divirtieron como locos la siguiente ocasión bailaron unas cuantas piezas y las demás salieron a la terraza y regresaron muertos de risa y Juan subió a cantar para dedicarle todas las canciones insinuantes que pudo a Alejandra y en un instante en que solicitó una diadema con micrófono inalámbrico se fue directo a nuestra mesa para sacar a bailar a nuestra Ale y cuando estaba en la pista.
Juan empezó a cantar un vals muy viejo de hace más de un siglo llamado Alejandra y se lo dedico a nuestra Ale y se lo cantó al oído y decía.
Eres tu, reina de mi amor.
Como un sueño azul que a mi vida llegó. Te adore desde que te vi
Cuando nos dimos cuenta los músicos nos sacaron a nosotras y Juan cantaba acompañado de una pista, el tipo de la batería estaba guapísimo bueno no tanto como Juan pero como no si ellos son primos y saco a Miriam, claro que se emociono toda porque nosotras antes estuvimos bailando solas las tras y el tipo estaba muy bien, a nosotras nos sacaron los otros músicos y cuando yo bailaba junto a Ale me di cuenta que estaba súper nerviosa y con la piel chinita mientras que Miriam se veía excitadísima.
Las cuatro nos divertíamos mucho porque nos estaban atendiendo como a reinas sobretodo a Mónica y Alejandra pero en la primera oportunidad en que nos fuimos al tocador Alejandra nos advirtió que si Juan continuaba tratando de seducirla el saldría directo al auto y nos daría cinco minutos antes de arrancar el auto para regresar a la casa Mónica trato de convencerlo de que nos quedáramos en el hotel.
Déjame decirle que eres tu mi amor
Mi obsesion, mi ilusion
Déjame decir que yo por ti deje mi orgullo.
Te quiero Alejandra, con todo mi amor.
Después de terminar de escuchar la letra del vals, Alejandra se fue al auto, cuando nosotras tres caminábamos rumbo al auto Juan nos acompaño y nos repetía que le pidiéramos lo que fuera para que nos quedáramos, Mónica dijo que regresaríamos mañana y que ella se encargaba de eso y que además ya tenia el traje típico con el que Alejandra se presentaría y que se veía divina que esa noche le cumpliría todos sus caprichos a Ale con la condición de que regresemos mañana.

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