lunes, 6 de septiembre de 2010

Todo queda en familia

Creo que ahora si me pasé, claro una cosa es andar de puta con Fulanito o Menganito pero con mi concuñado? Bueno, digo en mi defensa que no fue planeado ni mucho menos. En realidad las cosas se dieron así, de la nada, cuando menos pensé ya tenía la pija de mi concuñado hasta las bolas…

Fue hace dos días cuando mi concuñado llegó a casa por la mañana, se había armado quilombo con su esposa y estaba buscando a mi marido, su hermano, para que le diera un consejo.
¡Qué broma tan mas buena! Preguntándole al bueno para nada de mi marido sobre problemas conyugales. Bueno, yo como buena cuñada me ofrecí a consolarlo y si era posible a solucionar su problema y hablar con su mujer.

Mi concuñado es un hombre buen mozo, joven de 32 años. Su esposa es una rubia hermosa de 22, mucho menor que él, los dos son unos soles así que al oír que estaban teniendo problemas; mi instinto de madre se encendió.

“Decime que te pasa papa.” Le pregunte encendiendo un cigarrillo y cruzando las piernas.

Me miró por un rato sin decir nada, hasta que por fin bajando la mirada me confesó que Karina (su esposa) estaba molesta con él, porque la noche anterior cuando estaban teniendo relaciones, él intento penetrarla analmente. Ella se había enojado tanto que hasta lo había echado de la casa. Según ella, él había salido con una ex novia que le encantaba eso y de ahí saco la idea de culearla. Él estaba muy avergonzado por lo que pasó y trató de explicarle que simplemente se le babeaba por su culito pero ella no quería escuchar mas nada y lo rajó como perro a la calle.

“Bueno papi, pero es que Karina es demasiado kilombera, no te parece?” Termine de fumar mi cigarrillo y me acomodé en el sofá.

Tranquilamente le comenté que no a todas las mujeres les gusta el sexo anal, y que a mí en lo personal me fascina y que su hermano es el que jamás ha querido penetrarme de esa manera. El asegura que es un acto antihigiénico. La charla se volvió sexual rápidamente y los dos comenzamos a confesar nuestras fantasías mas intimas. Claro que yo no le confesé que ya llevo más de diez años siendo infiel a su hermanito, pero me animé a decirle que tenía ganas de abrir mi culo a nuevas propuestas. Los minutos pasaron y con cada segundo nos acercábamos más, nos metíamos más en la charla sexual, hasta que terminamos los dos en el sofá…

Cuando menos lo pensé ya estaba encima de él, besándolo apasionadamente, corriendo mis dedos por su pelo negro. Las manos de mi cuñadito se enterraban en mis cachas y los dos comenzamos a bufar como toros. Mi cuquita palpitaba de emoción, sin pedirle permiso baje mi mano y libere aquella verga hermosa de la jaula de sus pantalones. Levanto mi remera y la deslizó con delicadeza por mi cabeza.

Tomo mis tetas entre sus manos y se dedicó a lamerme los pezones que ya estaban más que duros. Agarré su pija entre mis manos y la acomodé en la entrada de mi concha…

A pesar de que me encanta coger y que me cojan todavía tengo una vagina extremadamente estrecha, todo el día, todos los días hago mis ejercicios y me encanta saber que cuando aprieto los músculos de mi vagina los hombres pueden sentir como los aprieto.

En realidad ese polvo no fue nada del otro mundo, mi cuñadito hermoso me cogió bien y punto. Pero el simple hecho de haber tenido relaciones con el hermano de mi esposo en mi propia casa me hace sentir más puta de lo normal – pero estaría mintiendo si les dijera que no me gusta sentirme así. Quedó pendiente la destrozada de culo a lo que no se animó. Tal vez la próxima vez que se pelee con su mujer…

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