Diana
Para esta presentación me llamaré Diana, que es el nombre que mi esposa Ana María me puso. Soy un varón de 28 años, pero desde chico, hace ya muchos años, me he preguntado por dentro que era ser mujer. Lo he deseado e imaginado, ayudado que mi físico puede pasar tranquilamente por femenino, soy está bien formado, delgado, algo marcado y de hermoso culo, en temporadas que subo un poco de peso suelo tener más culo que buena parte de las chicas con las que tengo relaciones, que hasta antes de mi mujer fueron bastantes, extrañamente con todas con las que llegue a tener una relación más duradera e intima, siempre terminaban de alguna forma descubriendo mi lado más femenino, sobre todo ellas jugando con mi colita. Con un par llegue a vestirme de nena o con sexy lencería y jugar un rol femenino, pero fueron solo algunas pocas ocasiones. Todo este mundo femenino me fue atrayendo y fascinando cada vez más, a la vez desde hace ya muchos años también me ha ido atrayendo mucho el mundo de la dominación sumisión y los juegos de roles. Aunque siempre me tocaba jugar el papel dominador, cosa que disfrutaba mucho, pero me quedaba por dentro el cosquilleo por probar el otro lado, el deseo de ser, utilizado, explorado, humillado, de que me llevaran a los extremos de la feminidad y de la sumisión, durante mucho tiempo creí que esto se quedaría solo en mis fantasías, explorándola por partes, en encuentros extremos, mientras tanto mi vida transcurría normalmente.
Este relato es de los primeros días del resto de mi vida y la mujer que vino a brindarme esta nueva vida.
Era un sábado en la noche y salí a una discoteca con un grupo de amigos, estuve tomando y charlando por un buen rato al lado de la pista, junto a nosotros había un grupo de mujeres que bailaban desenfadadas, enseguida la note, no era especialmente guapa, una chica normal, eso si, de terrible culo, buenas piernas y un par de tetas firmes y paradas, la tremenda voluptuosidad de esa mujer me llamó la atención pero fue su baile atrevido y sensual lo que me encantó, la seguridad con la que se movía me atrapó y ella por supuesto lo notó, nos miramos un momento y lo que más me sorprendió fue la seguridad con la que comenzó a acercarse a mi bailando aún mas voluptuosamente, yo debía tener una cara de idiota, me quedé quietecito observándola hasta que estuvo frente a mi, entonces reacciones y comencé a moverme con ella, nuestros cuerpos se juntaron, sentí un tremendo calor venir de su cuerpo y envolverme, estaba atrapado, bailamos durante un rato sin decir nada. Ambos tremendamente excitados del continuo roce de nuestros cuerpos se acerco a mi oído y me susurró, vení, acompáñame al baño, yo me sorprendí bastante. No conteste, me tomó de la mano y yo solo me dejé guiar, entramos al baño de mujeres, yo me sentí avergonzado, se me bajó hasta la excitación, pero no dije nada, por suerte dentro solo había un par de chicas que se sorprendieron al vernos pero se rieron, Ana, me metió a uno de los baños con fuerza y cerró la puerta, comenzamos a besarnos y acariciarnos como locos, nos pasábamos las manos por todo el cuerpo, me sorprendió un poco cuando apenas rozó mi pene y se fue directa a mis nalgas, comenzó a apretarlas con fuerza mientras me devoraba la boca, luego se separó u poco, “estas buenísimo”, me dijo, le iba a decir lo mucho que me fascinaba, pero me interrumpió, se levantó la pollera, subió una pierna al inodoro del baño, se hizo la tanga a un lado dejándome ver su hermosa vagina sin un solo pelito y me dijo, chúpamela vení, me tomó de la cabeza y me llevó hasta su deliciosa fuente yo comencé a
pasar mi lengua por sus labios, luego más adentro, arriba y abajo con su clítoris, metiéndole la puntita en la entrada y volviendo a trabajarle el clítoris, ella gemía, sin importarle nada. Estuvimos asi un buen rato, poco después me soltó la cabeza, me jaló a su altura y me besó con pasión mientras volvía apretarme las nalgas, nos separamos un momento y me dijo, ¿te venís a mi casa papi?, por supuesto, conteste y me acerque a seguirla besando pero ella me lo impidió firmemente y me tomo de la mano, “vamos”,
yo la seguí obediente, no regresamos a donde habíamos dejado a nuestros amigos , nos fuimos directamente a su coche, yo ni siquiera pregunté y dejé el mío ahí mismo.
Durante el camino aprovechamos para conocernos, comenzamos con nuestros nombres y en lo que llegamos a su casa sabíamos lo básico uno del otro, como que se llama Ana María, que tiene 30 años, un par más que yo, que es una mujer de negocios, exitosa, segura de si misma.
Entramos abrazados a su casa y me llevó directamente al sillón de su sala, me dio un
empujoncito y me dejé caer sentado sobre el sillón, ella se sentó sobre mi y comenzamos el franeleo. Al rato se puso de pie y me pregunto, ¿te gusto?, me puse de pies y le respondí, “me fascinas, me encantas me….” Me interrumpió, “sacame la ropa”, y levanto los brazos como una reina esperando que súbdito la desnudara. Obedecí, comencé quitándole la blusa, besando y acariciando la piel que iba descubriendo, luego el bra y se liberaron sus dos hermosas y enormes tetas. Le quité con todo y la tanguita, entonces ella me dijo que la volviera a chupar y volví a hacerlo, ella de pié con las piernas ligeramente abiertas, yo de rodillas con la
cabeza entre sus piernas.
Me dijo que me quitara la ropa y fuera a su lado, obedecí, cuando me quité el pantalón a me dijo, no, volve a subirlo y hacelo despacio, déjame ver bien tu cuerpo, volví a subirlo y bajarlos lentamente. Date vuelta un poco, me dijo y obedecí, mostrándole las cachas mientras me los bajaba, “mmmm que ricura”, decía, cuando estuve desnudo fui a su lado, yo de pié y ella en el sillón comenzó a jugar con mi pene que estaba tremendamente erecto, me trajo de nalgas para acercarlo a su boca, comenzó a chupármelo lenta y delicadamente, mientras me sobaba y apretaba las nalgas,
estaba tan caliente que muy pronto empecé a sentir que llegaba y le avisé. “Aún no” me dijo dándome un apretón de pija. Me sorprendió un poco, pero obedecí y le di las
nalgas, mmmm que ricura decía mientras las apretaba y pellizcaba, comenzó a darlas besos, luego mordiditas y succiones, la piel se me erizó completamente, la excitación aumentó, pero cambió de objetivo, tomó mis nalgas con ambas manos y las separó, con su lengua comenzó a jugar con mi colita, la pasaba por todo el borde y luego metía la puntita, yo me sentía en el cielo y mis piernas comenzaron a temblar, te gusta ehhh, me decía, a ver muévelas un poquito mi amor, y yo las movía, agáchate un poquito papi y yo me agachaba, comenzó a jugar con su dedito y yo a gemir delicadamente, diferente, casi como una mujer, con la lubricación que me había dado con la lengua su dedito comenzó a resbalar hacia adentro, mientras con la puntita de las uñas excitaba mis inflamados testículos, mi pene comenzó a soltar su juguito y ella se lo metió en la boca mientras movía mas animadamente su dedo dentro de mí, yo no aguante mucho, le avisé que estaba a punto de acabar y se la sacó de la boca, sin sacarme el dedo, sino moviéndolo aún más, con la otra mano tomó mi pene y me hizo venir sobre sus enorme
tetas su cara y su boca, la que abrió para recibir una buena cantidad de semen, luego me sacó de golpe el dedo. Nos besamos apasionadamente con mi flujo durante unos momentos mientras ella sobaba y apretaba mis nalgas embarrándolas de mis propios flujos, mi semen escurría hasta a su vagina.
Hablamos de lo mucho que nos había gustado a los dos, del delicioso placer obtenido sin necesidad del sexo común o penetración , entonces ella me comenzó a explicar lo que ya era obvio, que le gustaba dominar, tener el control y someter a sus caprichos a su pareja, me dijo que le encantaba mi cuerpo y que le encantaría hacerme su sumiso, esta declaración de querer hacerme suyo me sorprendió, pero inmediatamente hizo efecto en mi pene que comenzó a levantarse, ella sonrió, creo que el ya respondió por vos, dijo, si, le contesté, me encantaría ser tuyo, genial. Desde ahora voy a ser tu ama entendido?.
Esa misma noche, abrazados, entre, besos caricias, me fue explicando lo que
esperaba de mí, sumisión y obediencia, sensualidad y una mente muy abierta, me explicó que su mayor deseo era tener una verdadera pareja que la compenetrara, su sumiso enamorado y dispuesto a explorar cualquier camino de placer, por mi parte le expliqué que no tenía ninguna experiencia pero que me atraía muchísimo todo el mundo de la sumisión y adorar a una mujer.
Me preguntó si sabía lo que era ser un travesti, si, contesté, pues quiero convertirte
en uno para mí, quiero sacar tu lado más femenino, quiero enseñarte a moverte, a vestirte, a maquillarte y verte como una mujer, quiero enseñarte la sensualidad, los movimientos, la forma de comportarte y sobre todo la forma de gozar como una mujer y claro siempre una mujer muy sumisa, muy puta y muy sensual, me quedé sin saber que decir, con una cara de sorpresa que le produjo risa, me abrazó y besó, no te preocupes mi amor, todo va a quedar siempre entre vos y yo, nadie nunca se van a enterar de que sos mi travesti sumiso, bueno, le contesté, confío en vos.
Al día siguiente se puso a buscar la crema depiladora, “muy bien mi amor vení para acá metete en la ducha”, yo obedecí, completamente desnudo como estaba desde la noche anterior, ella comenzó a untarme con crema todo el cuerpo, de las pestañas para abajo casi entero, que no vaya a quedar nada me dijo muy risueña, se le notaba feliz, como una niña a quien se la ha cumplido el mayor de sus deseos, o de sus caprichos, en fin, el caprichito era yo y estaba realmente muy feliz de serlo, tremendamente excitado y debo aceptar también bastante nervioso, unos minutos después de ponerme la crema nos metimos juntos a bañar, bajo el agua ella recorría mi cuerpo entero con sus manos quitando la crema llena de pelitos, encantada con mi cuerpo viendo sobre todo en mi culito, lo apretaba y amasaba con fuerza, “sos toda mía cachorrita” me decía al oído. Cuando estuve ya sin nada de crema ni pelitos me ordenó, ahora vos bañame a mí, yo obedecí encantado y pase gran rato lavando, acariciando, apretando cada parte de su cuerpo. Terminamos y salimos, me sequé y luego la sequé a ella, salimos y corrió a la habitación emocionada, yo la seguí detrás, se dirigió al placard y comenzó a sacar ropa. Comenzó a pasarme las pilchas, primero las tangas, me probé muchísimas para ella me hacía dar una vueltecita y mostrarle el culo, movelas o que rica más decía, mientras iba seleccionando la ropa que más le gustaban, y así con medias, ligueros, corssettes, blusas, camisetas, faldas, vestidos y hasta pantalones, estuvimos mucho tiempo en esto y me tuvo todo el tiempo moviéndome y cambiándome para ella, ya estaba cansado y comenzaba a sudar un poco, cuando dijo, “muy bien suficiente, mira nomas como estas y te acabo de bañar, a ver… me gusto este para andar , en casa y me dio y un vestidito de sirvienta, muy chiquito y pegadito en la parte superior y sobre todo en la cintura y con una pollerita tremendamente cortita que apenas me cubría la mitad del culo. Me dio una tanguita bastante chiquita para que me mantuviera mu apretado el pito, unas medias hasta medio muslo agarradas a un liguero, un collar de cuero que colocó en mi cuello y para finalizar unos zapatos de un taco no muy alto para irme acostumbrando, divina!! Exclamó, da unas vueltitas para mí, yo comencé a caminar pero bastante difícil con los tacos, después de unas vueltas me llamó: “muy mal, tan rica que te estas mi putita y tan mal que te moves, te voy a tener que enseñar”.
Quien es tu dueña putita? A quien le pertenecés? Sos toda mía? Puedo hacerte lo que yo quiera? Yo entre gemidos susurraba, soy toda tuya, soy tu sumisa, tu esclavita, seré la mas puta sumisa. Mientras retorcía mis caderas y ofrecía lo mas que podía mis nalgas, moviéndome, con cadencia, sintiéndome feliz de exhibirme ante sus ojos, Poco a poco fue separando mis nalgas y dirigiendo sus caricias a mi colita, pasando el dedo debajo de la tanga, después movió la tanga hacia a un lado y poco después la bajó dejándola en mis muslos, sin darme oportunidad a abrirlos demasiado, su dedo pasaba sobre mi ano, lo acariciaba y volvía a ir a la nalga, mi excitación crecía, mi cuerpo se movía involuntariamente y yo gemía cada vez más sensual, mas femeninamente, de pronto separó ampliamente mis nalgas con cada mano y clavó su cara entre ellas, sentí su lengua llegar directa y clavarse en mi colita, alcanzó a introducir la puntita, la retiro, dio algunas lamidas por los bordes, por la rajita del ano y volvió al ataque penetrando un poco más en mi orto, yo estaba gimiendo en la gloria, levantando todo o que podía mis nalgas para que mi diosa no se tuviera que agachar tanto y pudiera llegar a donde quisiera en mi, así estaba cuando siento sus dedos en mi boca, los lamí gustoso, pero ella los introdujo violentamente en mi boca, llegándome tan hondo que me provocó arcadas y mucha saliva, se retiró de mi culito y escupió abundantemente sobre é, luego con la mano ensalivada comenzó a meterme un dedo, fue un momento mágico. Yo cuando abría mi culito, el dedo entraba un poco mas y así hasta que estuvo completamente adentro, entonces lo comenzó a mover exquisitamente. Me sentí una putita deliciosa. Yo seguía moviéndome como una putita, levantando mi colita lo más que podía, gimiendo y gozando con la cogida de dedo que me estaba dando mi nueva dueña. Yo quería ser la puta mas sumisa y la perra más caliente para mi diosa, me metió un segundo dedo y yo perdí todo control moviéndome como una loca mientras ella me gritaba lo puta que era, tiraba de mi collar de cuero, gritándome, sos mia¡? Disfruta esclava, disfruta!! Me sentía en el cielo, de pronto con dos de sus dedos explorando mis profundidades sentí un orgasmo como nunca había sentido, un placer anal que me hizo venirme sin siquiera tocarme, me deje caer rendido con sus dedos aun dentro de mi, los sacó con cuidado, acariciándome las nalgas.
Me dijo, me puso muy caliente tu colita esclavita, acostate que ahora darás placer a tu ama, entendí perfectamente y feliz me tendí esperando el divino manjar, mi semen había quedado justo entre sus piernas, dejando completamente cubierta su vagina y parte de los muslos, con un dedo tomó un poco llevándoselo a la boca, mmmmmm, fue su última expresión antes de literalmente sentarse sobre mi hambriento rostro. Después de ese derroche de pasión nos abrazamos y nos besamos, nos tocamos y nos seguimos descubriendo, acariciando.
Por la tarde, me ordenó cambiarme, ella me fue indicando que prenda y en que posición debía colocarme. Me pongo medias con liguero y un corssette, bastante ajustado en la cintura, que me hace respirar con una mayor dificultad. Mmmm hermosa!! Exclama, dándome una sonora nalgada con su propia mano, me lleva al baño y me ayuda a retocarme el maquillaje.
Todo fue maravillosamente bien hasta que mi ama consiguió una nena de verdad, esclava y me vendió a un viejo amigo. Y este me volvio a vender a un puto poco agadable. Ya nada es lo mismo. Alguien quisiera comprarme: fetish_travesti@hotmail.com
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