viernes, 10 de septiembre de 2010

Sexo denegado

Soy infiel por naturaleza. Soy hija de sirios y hay algo en nuestros genes que nos hace así. También tengo mis razones. Durante mi tercer embarazo el sexo se fue apagando hasta morir completamente. La última vez que tuve sexo co mi marido fue hace tres años y pico. Sé que anduvo con una pendeja, pero ni con ella pasó nada. No quiere ir a hacer terapia. Dice que no la necesita y que no tenemos sexo “porque no le gusta”. Le ofrecí que saliera con otra mujer que le gustara y no quiso. Le pregunté si tenía ganas que le rompieran el culo y dudó. No me parece mal, pero quiero que me lo diga. Por otro lado es un padre increíble y se postularía para Mister Marido Ideal si no fuera por su asexualidad. Sé que su trabajo es muy estresante ya que es anestesista. Nos mantiene a todos, gana bien, tiene toda la facha del mundo, pero tiene esa tara con el sexo.

Le pedí que me dejara salir con otros tipos. Dijo que sí. Cuando salí, cogí (nada del otro mundo y terrible decepción ya que era mi primer novio) se puso loco y hasta me dio una cachetada que le costó sangre que la olvidara. Atiende a mis hijos y a mí como pocos hombres lo deben hacer.

Mi psicóloga me recomendó dos cosas: que si salía lo hiciera sin decirle nada y que gastara energías en el gimnasio.

Empecé a ir a uno que está a una cuadra de Libertador en Olivos, pero estaba lleno de pendejas divinas que cuando me subía a la cinta o la bicicleta se me cagaban de risa. Decidí ir a otro que estaba un poco más cerca de casa y que es de los llamados “gym de salud”. Lleno de viejos y viejas hechos mierda, con bastones, muletas y algunos que llegan en silla de ruedas. Lo que pasa es que allí soy un pendeja que está fenómeno. Mi problema es bien de turca: todo esta dos o tres centímetros más bajo de lo que debe. Tengo tanto sebo en el cuerpo que me debía estar derritiendo y por eso estaba como estaba.

El seguimiento me lo hizo la dueña en persona que es una mujer menor que yo, de unos cuarenta hermosa pero de modales absolutamente masculinos. Mientras hacia bici, ella estaba a mi lado y si digo que me estaba chamuyando, no miento. Se lo pregunté directamente y me dijo que no lo había pensado de esa forma. Soledad me confesó que es bisexual con preferencias por las mujeres y que se casó con un tipo por amor, pero no por sexo. En aquella oportunidad le pregunté si se sentía atraída por mí. Hubiera deseado con toda el alma, por mi ego, que me dijera que sí, pero me dijo que no ya que estaba en horribles condiciones. Me preguntó si ella me gustaba y le dije que me sentía 100% hetero, pero que mi vida sexual era un desastre. Le conté lo mío y fue mi maestra en todas las formas de la trampa. Ella personalmente me hacía las rutinas.

Casi seis meses después de esta rutina mi marido “notó” algún cambio. En realidad yo había bajado al talle que usaba cuando nos casamos.

Sole ya no seguía mis rutinas sino un profe que acababa de contratar. El “profe” tenía 27 años y era un divino absoluto. Me fue llevando con rutinas cada vez más exigentes de acuerdo a las instrucciones de Soledad. Al terminar el primer año yo era algo decente. En febrero del 2008 volví al gym. Charly estaba solo y por poco me aplasta contra una máquina. Me dijo que quería que yo fuera “su mejor obra de arte”. Terminé yendo de lunes a viernes ni bien dejaba los chicos en el cole a la mañana. Llegué a pasar hasta cuatro horas adentro del gym. Se trata de una mabiente muy especial, que superficialmente es muy de salud y bienestar, pero en realidad tiene una tremenda tensión sexual. Para fines del 2008 había una chica más, un rehabilitador, Charly y otro que era personal trainer.

Al final del 2008 me di el gusto de que me silbaran por la calle y al pasar por las obras en construcción me colgaran rosarios de guarangadas.

Un día Charly me dijo que me había puesto buena por él. Me reí de tanta egolatría, ero me gusto. Dos o tres días después insistió con eso y me invitó a salir sin más preámbulos. También sin más preámbulos yo acepté. No sabía qué podía hacer una señora de 45 con menos sexo que la madre Teresa, con un chico de 28. Ni nos molestamos en ir a tomar un café. Fuimos a un telo de la Panamericana y literalmente nos matamos. Allí me di cuenta de las cosas que sabía y me había olvidado y practiqué apretarle la pija con los músculos de la vagina. Charly resultó ser un buen amante. Ambos estábamos tranquilos porque el es casado con una nena chiquita y siendo yo casada y sin intensiones de divorcio, se sentía muy cómodo y libre.

Debutamos los dos juntos con sexo anal. El poniéndola yo dejándomelo romper. Después de la tercera o cuarta vez me gustó muchísimo. Cada vez que salíamos Charly acababa dos o tres veces. A pesar que tengo puesto un DIU, tomo la píldora y le ponía profilácticos a mi amiguito. Si llegaba a quedar embarazada era mujer muerta.

A principios de 2010, a Charly le salió un trabajo de guardavidas en Ibiza en el que iba a ganar una verdadera fortuna para lo que son los sueldo españoles y se fue con su familia.

Mi cara debe haber reflejado lo mucho que sentí el alejamiento de ese pendejo que literalmente me llenaba por delante, atrás y oralmente. Compré cnsoladores y vibradores, pero no eran lo mismo. En marzo de 2010 Soledad me preguntó qué me pasaba y le conté todo en detalles. Me dijo si no me había dado cuenta que había dos o tres muchachos que estaban locos conmigo. La verdad es que no me había dado cuenta. Era de noche. Cerró el gym y me invitó a llevarme a casa. Acepté. En la puerta de casa y como despedida me partió la boca de un beso y me confesó lo mucho que había envidiado a Charly y lo tonta que había sido de no haberme dado pelota en el momento indicado. Yo le dije “arrancá” y nos fuimos al mismo telo que iba con Charly.

Seguí aprendiendo cosas y tengo muy buen sexo con Soledad. Ella sabe que me gustan los tipos y me presentó a lo mejorcito de profes y clientes. Mi marido, hoy, se asombra de lo buena deportista que soy.

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